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JAIME BARYLKO: LA ESPONTANEIDADINTEGRACIÓN VERSUS DES-INTEGRACIÓN Personalidad total integrada. Lo contrario de parcial. Lo contrario de unidimensional. Lo contrario de fragmentaria. Ser todo lo que uno puede ser. Lo contrario de especialización y eficacia. En todo caso sería una eficacia distribuida en todos los aspectos del ser, cognitivos, emotivos, relacionales, políticos. ¿Espontaneidad? Eso ya es más complicado. ¿Cómo se hace para ser espontáneo si toda la vida nos hemos educado para no serlo, para ser reflejos condicionados ante situaciones que se presentan, incluso las imprevistas? Tenemos pues que reeducarnos. No hay otra. ¿Qué es la espontaneidad? ¿Cómo definirla? Fromm la encara así: Ésta no es la actividad compulsiva, consecuencia del aislamiento e impotencia del individuo; tampoco es la actividad del autómata, que no representa sino la adopción crítica de normas surgidas desde afuera. La actividad espontánea es libre actividad del yo e implica, desde el punto de vista psicológico, el significado literal inherente a la palabra latina sponte: El ejercicio de la propia y libre voluntad. Al hablar de actividad no nos referimos a `hacer algo´, sino a aquel carácter creador que puede hallarse tanto en las experiencias emocionales, intelectuales y sensibles, como en el ejercicio de la propia voluntad. Esa espontaneidad de la que habla Fromm tiene connotaciones que por un lado religan con la mística de occidente y por otro asume lejanos ecos orientales del budismo zen. En la espontaneidad hay creatividad de despojamiento, de aceptación del sí-mismo total y de la totalidad del Ser, por lo tanto del otro -lo que implica automáticamente una ética- y del universo entero. En la multiplicidad del Uno, y la fraternidad cósmica en cualquiera de los actos humanos, y de ese modo se rompe el cerco de la soledad y se reasume el sentido de la vida e referencia, pero ya no en referencia a este dogma, a esa tradición sino en referencia al Universo. Todo esto requiere trabajo, cultivo, esfuerzo, y no una mera actitud contemplativa a la espera de la lluvia de la gracia. La gracia existe, es cierto, pero no nos llueve, hay que ganarla. Jaime Barylko -"Los valores y las virtudes"-
UNO, DOS... NOSOTROS
Te he estado buscando desde tanto tiempo ha y no había descubierto que, buscándote entre una multitud de rostros diversos, estaba buscando hallar tu rostro para reencontrar el espejo del mío; para poder verme sin la miopía con la que me veo cuando me veo solo y sin ti. Te he estado buscando y al no hallarte no he desfallecido. Sucede nuevamente, como siempre digo, que soy y que sigo; que los días no se suceden en vano para mí. Porque este seguir es seguirte. Porque este seguir es seguir buscando; porque seguir buscando es seguir buscándote para poder hallarme en ti, impreso como los colores y las formas de una pintura están sobre un lienzo. En este trajín-tragedia en esta casi-comedia de los días de mi vida, de los días de mi búsqueda, búsqueda de ti, búsqueda de quien seré en ti, he encontrado en ellos - otros, los otros, los varios y múltiples, multifacéticos y multicolores que he cruzado y aún cruzo en mi afán de encontrarte - que cada uno lleva algo de mí y lleva algo de ti me gusten o no sus rostros, suenen inaceptables o magníficas sus ideas y opiniones, o me fascine con su modo de ver la vida, o con los colores de su ropa... Hay en ellos algo de mí y algo de ti que resulta - en esta casi-comedia de mis días de búsqueda - ineludible evidencia de nosotros, aunque no te haya encontrado aún; aunque te busque y te presienta. Aunque este nosotros sea anhelo y desvelo. Así, buscándote, me he dado cuenta - no hace mucho ni tampoco hace tan poco - que estoy practicando el nosotros para el día feliz en que te encuentre y nos reflejemos el uno al otro, por completo y para siempre.
Ezequiel Olivary TE DEJARÉ UNA ROSAAmiga mía,
pequeña criatura
que duermes
mientras se desangra en estrellas
y otros estertores
la madrugada.
Amiga mía,
no te despiertes todavía,
que es muy temprano
para un arrebato de mañana.
Amiga mía,
sigue perfumando el aire
que te rodea,
en un abrazo que envidio,
con la intensa fragancia
de tu soñar tranquilo.
Iré en puntillas
y te dejaré, suavemente,
silenciosamente, casi sin respirar,
furtivamente, una rosa.
La dejaré sobre los pliegues
de tu almohada
donde reposan tus cabellos
y tus pensamientos;
tus sonrisas y tus miradas.
Iré y te dejaré una rosa
para que tu sueño la acune;
para que se impregne de tu perfume;
para que traiga hasta mí,
cuando despiertes
la primicia anhelada
de tu primera mirada.
Ezequiel Olivary
CUÁNTO ME ALEGRA ...Oir el sonido familiar de tu voz
cuando vienes de visita
de improviso y repentinamente.
Oirte es escuchar mil trompetas
anunciando tu regia presencia
que con pasos de princesa,
tenues pasos de hada,
transitas el breve espacio de casa
que contigo, se vuelve un mundo.
Cuánto me alegra,
pequeña mía,
saber que estás aquí, conmigo,
aún a sabiendas
de que no estás aquí.
Saber que el sonido que brota
desde lo más profundo
de tus sentimientos,
tiene la alegría y la frescura
de una cascada,
abriéndose paso entre los cerros
para regalar su dinámica cristalina
a un paisaje, a una criatura,
a una geografía a la que transforma
en un pequeño cosmos de vida.
A veces siento temor,
de darle nombre a este sentir
que me invade cuando encuentro
en mi casa
tu presencia inequívoca y feliz.
Siento temor de darle nombre
mas no por reprimirle
ni por quitarle su mágica esencia
nombrándolo;
siento temor en el sentido
de la reverencia,
del amoroso respeto
del sentimiento sembrado
que brotando va, hacia el aire,
hacia el mundo;
amoroso respeto
por el latido que engendran.
Es entonces que sólo atino
a decir y repetir
sin cansancio posible
y con una sonrisa
que se instala en mi alma
antes que en mi cara...
Cuánto me alegra,
pequeña mía,
escuchar cómo tu mano
abre la puerta de mis días
e ingresa a mi mundo
vistiéndolo todo de luz...
Cuánto me alegra...
Ezequiel Olivary VELANDO EN LA LUNANo he cerrado los ojos
mirando tus ojos cerrados;
No he dormido
mirándote dormir placida
como flotando
sobre las aguas de la noche.
Mis ojos ávidos
se han entretenido
durante toda la madrugada
en este dulce juego
de presentir tu mirada
cuando despiertas.
No he dormido
soñándote despierto
viéndote a mi lado
sin que a mi lado estés
en la intuición de tu cuerpo
cuando estés conmigo.
Miro tus ojos
y sigo velando el sueño
en esta feliz vigilia
de verte con el alma,
presentirte, tocar tu cuerpo
tocando el aire
que un día llenarás con él.
Ezequiel Olivary ("En la luna" y otros poemas - 2008)
EL AIREEl aire de la noche
sueña su sueño de estrellas
jugando con la piel de tus párpados
que cerrados apenas vibran
como si quisieran esconder
el sueño que contigo sueñas
detrás de la suave geografía
de tus ojos cerrados.
Y mientras el dedo del aire
se licúa derramándose caricia
sobre tu cuello desnudo y blanco,
le devuelves un abrazo de suspiro
cuando exhalas, como un beso,
tu ligero aliento
- que en tus hombros
recoge las gotas del aire,
desmayado a torrente en tu cuello -.
El aire de la noche
juega escondidas
con la sonrisa que un sueño
te ha dibujado,
y desde su propio sueño
de estrellas lejanas
pareciera traer un destello de luz
para que beba su sed sideral
entre tus dientes y tus labios.
El aire sabe que
cuando duermes
eres amazona de la noche,
y penetras los rincones más lejanos,
más inaccesibles,
para rescatar de las sombras
una corona de coral
y ceñirtela en la frente, al alba,
con esa mirada tan tuya, tan luminosa
de extraña princesa despeinada
a quien da ganas de besar
lenta y suavemente
hasta que se apague el firmamento...
Ezequiel Olivary
La vida, la muerte y nosotrosLA VIDA, LA MUERTE Y NOSOTROS
Pensar en la muerte suele asustar o entristecer.
Como mínimo, nos pone en la cara un gesto sombrío. Es, quizá, pensar el fin.
Pero la muerte no es sino algo que pasa: Es un evento, un acontecimiento en el tiempo, como un tornado, la caída de un meteoro o el día de la llegada a casa de nuestra mascota preferida. Es un acontecimiento, algo que sucede, acontece.
Y acontece en medio de la vida.
La muerte nos recuerda que somos inmortales, para bien o para mal, para ser habitantes felices del paraíso o para ser carne de los infiernos; pero inmortales al fin.
La lógica dice: "man is mortal".
Yo respondo: "That´s false"
Lo que es mortal y se escapa al aserto lógico es nuestra máquina biológica que nace con fecha de vencimiento aunque no deje de ser parte nuestra. Es el revestimiento natural de nuestra humanidad. Y este revestimiento biológico con fecha de vencimiento al que llevamos a las fiestas, a la ducha diaria, a la disco o la biblioteca; este revestimiento al que cargamos con nuestra identidad civil para exteriorizar, y con nuestra interioridad mental para identificarnos cuerpo-alma, es el puente de nuestro espíritu con el mundo natural.
Un mundo natural que transcurre como nosotros, con nosotros y aún a pesar nuestro (o para nuestra alegría).
Pensar en la muerte es pensar, no en algo que nos espera, algún día, sino en algo que nos acompaña, se viste con nosotros, come de nuestro plato y hojea a desgano el libro de nuestro sueño mientras dormimos.
Algo que no es bueno ni es malo, sino que simplemente existe porque nosotros existimos. Y se da a conocer porque nosotros la hemos divisado y reconocido, le hemos puesto nombre y le hemos dibujado miles de caras y atuendos.
Al cocodrilo, o al lobo, o a la ameba también les acompaña. Pero ellos no le llaman muerte y ni siquiera piensan en la muerte. Simplemente se desbarrancan en ella o son empujados por accidentes, catástrofes o depredadores.
Y pensar la muerte es pensarla en la vida: Es darnos cuenta que, mietras come de nuestro plato o es plateísta de nuestro onírico, no vive sino de nosotros, que estamos vivos.
Estar vivos es mucho más que pensar la muerte o llevar este vestido biológico a todas partes; estar vivos es honrar la vida.
Honrar la vida.
¿Qué dignidad tiene la muerte? Ninguna.
No es persona. Pero tiene dignidad porque le acontece a la persona, porque nos sucede. Se le pega nuestra dignidad mientras nostros honramos la vida llenándola de nuestra dignidad humana, igual que dignificamos nuestro cuerpo habitándolo.
Mientras la muerte transcurre no piensa en su propia muerte: Ella nos acompaña hasta que se muere de nuestra muerte con la muerte de nuestro cuerpo.
Es cierto que la muerte es, al fin, un final: Su final. No el nuestro.
Estos inmortales que somos, para el cielo o el infierno, transitamos hasta detenernos a honrar nuestro cuerpo cuando muere y contemplar así la muerte de la muerte.
Allí somos nosotros, por vez primera, espectadores del único y breve sueño que la muerte sueña.
Generosamente, estos inmortales que somos, le regalamos (¿o le prestamos?) nuestro cuerpo a la muerte cuando necesitamos desembarazarnos de él para seguir camino. O cuando el destino nos manda dejarle (destino escrito con la inequívoca grafía de Dios y nuestros puntos y comas).
Es quizá la última obra de caridad que hacemos (para algunos quizá la primera o la única) en este tránsito biológico por el existenciario físico.
Ahora, mientras pensamos la muerte, esta vez con menos miedos, con menos prejuicios y sin disfraces; mientras reparamos en que está allí, transitando con nosotros hasta su fin por el simple - y no tanto - hecho de que estamos vivos ¿Qué es honrar la vida?
Es amar sin cuenta ni recuento ni descuento. A como se debe o a como se puede. A quien se debe y a quien no también.
Es amar reconociendo la dirección que nos marcan los ojos que tenemos en el rostro: Hacia adelante. Hacia los otros.
Honrar la vida es prepararle a la muerte un decoroso funeral, poblado de vivencias compartidas, de sentimientos sublimados, de errores reconocidos, disculpas pedidas u otorgadas; enamoramientos compartidos o no correspondidos. Es honrar cosiendo ese traje que llevará en su último sueño la muerte, con los hilos de nuestros propios demonios exorcizados, de nuestras propias limitaciones superadas; nuestros egoísmos mitigados a fuerza de tender la mano y bajarnos del caballo del orgullo -que si por éste fuera, nos toparíamos con cuanto molino de viento nos cruzáramos en el mundo-.
Honrar la vida es vivir la simplicidad de saber que el sueño, el último o único sueño de la muerte, habrá de llevarse el oro que acumulamos o los honores y aplausos que recogimos, o las propiedades que amasamos... y no habrá de llevárselos más lejos que los límites del mundo físico, puesto que la muerte del sueño de su muerte no despertará jamás, y a las cosas materiales se las acarrea estando despiertos.
No tendremos ya ese cuerpo donado como mortaja de la muerte, nosotros. Y sin cuerpo, no se pueden acarrear las cosas materiales.
Pero si se puede vivir, mientras se muere nuestra muerte, cada bien realizado. Cada palabra de aliento, cada sonrisa sembrada en un rostro cubierto de lágrimas.
Cada satisfacción de haber llegado a cumplir un proyecto (que como todo es parte de un proyecto de vida, o lo que es lo mismo, la vivencia del nosotros, puesto que todo proyecto es para alguien más que para el individuo que le da vida).
Todos y cada uno de los esfuerzos empeñados en ser mejores que quienes ayer éramos; cosa que sólo se logra con la complicidad y la compañía de los otros: Que al final, somos mejores o mejoramos para compartirlo con alguien más que nosotros.
Quizá pensar así la muerte suene excesivamente optimista, por qué no ingenuo.
Quizá pensar de este modo en honrar la vida suene corto, insípida sensación de poca cosa; nos deje la intuición o la certeza de quedarnos mucha tinta en el tintero para expresar todo el sentido que tiene honrar la vida.
Pero como sea, ingenuo o no. Aventurado o no, pensar la muerte es, de algún modo, reconocernos más humanos, más necesitados, más urgidos de solidaridad.
Es, de una manera u otra, saber que esa cara que todas las mañanas vemos reflejarse en el espejo enfrentando nuestra cara es sólo eso: Una imagen virtual. Pero que las otras caras, las que cruzamos, las que vemos, las que nos sonrien, se enojan, lloran, se expresan, son tan reales como la nuestra y necesitan el espejo de nuestra cara para reconocerse, igual que nosotros el espejo de esas caras para reconocer nuestra realidad humana en el otro.
Pensar la muerte es quitarle el dramatismo desesperado del egoísmo, para poblar la vida de vivencias renovadas con los otros. Con los que están cerca o lejos. Con los que compartimos una historia común, una ideología, religión, etnia, cosmovisión o con aquellos con quienes no tenemos demasiado en común, salvo el "pequeño" hecho de ser humanos y tener la posibilidad de reconocernos mutuamente y, aún, comprendernos.
José Ingenieros escribía, allá por 1919, que nadie puede amar aquello que no puede comprender.
Creo que nadie puede comprender jamás a nadie ni a nada, ni siquiera a Dios o a la idea de Dios, si no es capaz de sentir amor y si no es capaz del intento de amar.
No como acontecimiento.
No como evento.
No como algo que sucede, solamente y tan a secas.
Amar como parte de la vida misma, como intento y como proyecto de vida en marcha día por día.
Amar aún a pesar de nuestras miserias y mezquindades, egísmos y limitaciones.
Amar en la búsqueda de superar esas barreras, que son las que nos separan de los otros.
Las que no nos permiten reconocernos y comprendernos humanos por la simple razón que, separándonos del otro, nos quitan el espejo de quienes somos y nos convierten en seres menos que bestiales.
Quizá de esto se trate pensar la muerte.
Quizá de esto se trate pensar la vida.
Quizá de esto se alimente, en parte, el "nosotros"...
Ezequiel Olivary
DON QUIJOTEDON QUIJOTE
"Don Quijote no es el hombre extravagante, sino más bien el peregrino meticuloso que se detiene en todas las marcas de la similitud. Es el héroe de lo Mismo. Así como de su estrecha provincia, no logra alejarse de la planicie familiar que se extiende en torno a lo Análogo. La recorre indefinidamente, sin transitar jamás las claras fronteras de la diferencia, ni reunirse con el corazón de la identidad.
Y cada episodio, cada decisión, cada hazaña serán signos de que Don Quijote es, en efecto, semejante a todos esos signos que ha calcado."
Michel Foucault -Las palabras y las cosas-
La mayoría de las veces, le permitimos al silencio dormir su sueño de palabras y hasta nos provoca risa ver cómo sus cabellos despeinados se filtran desde los abismos del inconsciente hasta las lineas paralelas de la escritura con toda su impronta, entre lo-onírico y lo-empírico, esquivando comas y admiraciones para darle un certero latigazo de signos al pensamiento, que como siempre, se empeña en desoir a las emociones. Y son éstas quienes, con la armadura prestada por las letras, salen al campo de batalla y le dan vida a una razón, que sin emociones, ni siquiera es letra muerta...
Y resucitan a estos signos -diminutos cuerpos que nos hemos inventado hace tantos milenios y seguimos hoy reinventando- que, de otro modo, sin el aliento del silencio -profundo y profano-, no tendrían siquiera un harapo para cubrir su desnudez de sentido.
Silencio que la piel de las palabras tapa; silencio que significa lo que la sombra a la luz de una vela.
Silencio que, al fin, no sólo alimenta palabras: Fundamentalmente, alimenta las miradas...
Ezequiel Olivary
Presente instante...
DEMOCRACIA Y DICTADURA...Para quienes piensan que los dictadores (y sus secuaces, decenas, miles o millones) son señores circunspectos, solemnes, agresivos y que suelen vestirse con uniformes... Para quienes piensan que los dictadores sólo acceden al poder por medio de la violencia... Para quienes suponen que los dictadores son personajes con una ideología política contraria a la propia o a la de la mayoría... Para quienes, quizá en la velocidad del trajín cotidiano han olvidado algunas cuestiones, va este recordatorio: Para las democracias, los ciudadanos son, primero y ante todo, personas con dignidad humana y derechos inalienables que respetar. Para las dictaduras, los ciudadanos son quienes reciben esa denominación como eufemismo, quizá, para denominar de algún modo a una masa de insectos con características humanas, que sólo sirven para mantener el régimen mediante lo que hacen todos los días, siempre y cuando no contradigan al régimen. Para las democracias, la violencia, provenga de donde provenga, es ilícita y es una desgracia. Su empleo es la última herramienta a la que echar mano en circunstancias excepcionales y, aún así, merece ser controlada y limitada al máximo. Para las dictaduras, la violencia es la herramienta más útil; una especie de jeringa capaz de inyectar la dosis precisa de miedo o terror en una sociedad de insectos humanos. Siempre es preferible que el régimen aplique la violencia del palo, pero como está internacionalmente mal visto y puede generar sanciones económicas que perjudicarían a los dictadores y sus secuaces, entonces se puede optar por la violencia moral, tanto o más efectiva que la primera. Para las democracias, toda acción de gobierno tiene que tener, como fin, el bienestar de los ciudadanos y el cuidado de la dignidad de la persona. Proteger la vida es la meta fundamental de todo estado democrático. Y los derechos de las personas, fundamentalmente de los más débiles, son la razón de toda función en una democracia. Para las dictaduras los débiles son un estorbo. Y los opositores son blandos y débiles, por lo tanto, un estorbo. Toda la acción de gobierno tiene como fin el enriquecimiento y la perpetuación en el poder de los hombres y mujeres del régimen (y sus sirvientes y/o mercenarios). Los derechos del hombre son sólo una declaración de principios que se hace efectiva en manos de los fuertes; los débiles, con que puedan comer y no salir desnudos a la calle, tienen suficiente. Para las democracias, los "dominantes" deben rendir cuenta de excesos que van en desmedro de otros más débiles; la justicia es uno de los bienes más preciados, que sirve tanto para mantener vivos los derechos y los valores como para sostener la paz individual y social. Para las dictaduras, mantener la paz social, si es que no se posee una fuerza militarizada convenientemente, es deber de "camisas pardas" o "camisas negras" o "piqueteros profesionales" quienes se encargan de poner en vereda a los que intentan expresar desacuerdos, denunciar injusticias, reclamar por derechos conculcados o... simplemente expresarse. Las democracias tienen en la participación ciudadana, el voto y la gestión abierta, su legitimación social, ideológica y moral. Ello garantiza que todos los ciudadanos tengan acceso a la información y el control del poder público, de modo que sea usado en bien de la población y no a favor de intereses mezquinos. Las dictaduras no necesitan recurrir a las urnas ni a la consulta... Pero ante la mala prensa de las dictaduras de uniforme, actualmente la tendencia (en Sudamérica) es que los aspirantes a conducir la dictadura totalitaria se sometan a una especie de comedia eleccionaria, que permita disfrazar un poco de democracia a la dictadura (o disfrazar a la loba de oveja). Las democracias se sustentan en la libre expresión de los ciudadanos, es decir, las personas humanas que forman parte de una nación y aquellas que, sin formar parte de la nación, forman parte de la población. Nativos e inmigrantes, para una democracia, tienen el mismo valor, la misma dignidad de seres humanos. Y la expresión, la búsqueda del crecimiento humano en todos sus aspectos, la construcción compartida de la libertad, son tareas primordiales que el estado democrático está obligado a atender como "política de estado" a favor de mejorar la convivencia y el bienestar de los ciudadanos. Para las dictaduras, la libertad es la excusa que oponen los débiles que no quieren servir a sus señores feudales (o señoras reinas feudales...). Para las dictaduras, la libertad es la capacidad que tienen los amigos, los simpatizantes y los secuaces de hacer plenamente su capricho sin verse interrumpidos por reclamos absurdos de justicia. La violencia es un crimen que cometieron otros y es imprescriptible la acción judicial para enterrarlos en el infierno mismo, si fuera posible. La violencia propia es, para la dictadura, una acción justificada en sí misma para sostener el orden... (en el panal de abejas...). Si, es cierto: He olvidado que esto tiene cierto parecido con la Utopía de Santo Tomás Moro... Si, es cierto: La libre empresa, el libre cambio, el libre comercio, la globalización libre... no siempre señalan en dirección de la libertad real y el ejercicio de la justicia a favor de las poblaciones o aún de los más débiles... Si, es cierto: En Cuba no existen elecciones libres (y en otros países sudamericanos son sólo una parodia teatral...) Si, es cierto: Soy ingenuo. Creo en la democracia. Creo que una sociedad solidaria es posible. Creo que todos tenemos derechos y la obligación de respetar los derechos ajenos. Que se haga y se nos haga justicia ante las injusticias. Soy ingenuo. Pero, para quienes pudieran haber olvidado algunos detalles acerca de las dictaduras, digo: Un régimen de gobierno no es democrático por el simple hecho de haberse sometido a elecciones. La democracia se valida día a día con la participación pública, el respeto de los derechos y la justicia, el respeto de las instituciones por los ciudadanos, y de los funcionarios por las instituciones. ¿Por qué este recordatorio? Porque como cantaba el querido Lito Nebbia: "Cuando nos olvidamos lo que nos pasa / nos pueden suceder las mismas cosas" Ver nuevamente en escena histórica a grupos semejantes a los "camisas negras" de Mussolini, a los "camisas pardas" de Hitler, a las "chekas" de Lenin... es un nuevo llamado de atención para todos los ciudadanos a no dejar que algunos millares de enfermos sociales nos roben algo que es tan importante para la vida de las sociedades humanas y que tanto sacrificio cuesta mantener: La democracia. Y es cierto, quizá no sea el sistema perfecto... PERO ES EL MEJOR DE TODOS LOS QUE HEMOS VISTO DESFILAR POR LA HISTORIA. Y... es muy dificil que en una democracia haya lugar para que gobierne una REINA... "los reyes reinan pero no gobiernan" dice una muy antigua frase y algunas personas no fueron elegidas para ser reinas prepotentes, sino para administrar las decisiones de un gobierno en un estado democrático, a favor de una convivencia pacífica, respetuosa, plural, participativa, con especial atención de aquellos que son los más débiles aunque sin vulnerar los derechos de los que aparentemente son más fuertes... Una democracia con justicia y libertad para todos (y no solo para amigos, secuaces, benefactores y cipayos eventuales). ¿me equivoco? MALVINAS: IT´S NOT FALCKLANDMALVINAS: IT´S NOT FALCKLAND Un simple recordatorio, como ayudamemoria vivencial o como carta a ninguna parte desde lo más profundo de la propia memoria. Un simple abrazo como corona de laureles para que luzcan aquellos que en verdad lo merecen aquellos a los que enviaron por todos... ...y a los que entre todos hemos tratado de olvidar inútilmente, egoistamente, ingratamente. Aquellos que no tenían edad para conducir, pero debieron empuñar armas. Aquellos que, con orgullo o miedo, con frío y con hambre, intentaron devolvernos a todos lo que es nuestro y hace tanto, tanto, nos robaron los prepotentes... Y este ayudamemoria en ayunas pretende quizá ser también un recordatorio para los otros, es decir, nosotros: Usurpadas y todo, como siguen estando, siguen siendo nuestras islas, bien argentinas. Usurpadas y todo, como siguen estando, amuralladas y pertrechadas en el confín del mundo siguen siendo nuestras: Hay una tropa de muertos que vela por ellas durante el resto de la eternidad. Son Malvinas... Son un pedazo de Argentina. Son Malvinas... No fueron, no son, ni serán jamás Falckland, por más que millones de mapas lo digan, o toneladas de arsenal o campañas de prensa... Patria es el lugar donde moran los cuerpos de quienes nos precedieron: Sus cuerpos están allí, indicándonos que descansan sobre el suelo de la patria... A nuestros muertos A nuestros heroes vivos que han sido olvidados A los padres, familiares y amigos de los que no volvieron A los que volvieron vivos pero decidieron "irse" A todos ellos... ...todavía habemos quienes no los olvidamos. ¿QUÉ QUIERES DE MÍ, NOCHE...?¿Qué quieres de mí,
ay, noche; qué quieres?
¿Me harás soñar de nuevo en una mirada
profunda, plena, encendida
hasta el delirio?
¿De qué me sirve la razón, noche, amiga,
cómplice,
si no es para perderla
por una mirada que me acaricie el alma?
Hasta delirar, o dejar de ser... o ser, sin más...
¿Qué quieres de mí,
ay, noche, oscura noche?
Sabes de mi hermandad con la luna;
Sabes que canto con los ángeles
y tambien me oculto entre las sombras...
Sabes que me alimento de lo que los otros,
los demás, desechan.
Sabes que respiro el aire de los robles,
que cuando todo cae alrededor mío,
o dentro mío...
...revivo como Fénix,
resucito como Cristo,
me reconstruyo con ladrillos de esperanza,
con el aliento de las cometas,
me alimento con el silencio de los tristes.
¿qué quieres de mi, noche?
¿Qué?... ¿Que vuelva a enamorarme...?
Sabes que esta ceguera no es la de Edipo...
Sabes que este corazón no se conforma sólo
con el latido mecánico, rutinario...
Sabes, noche, que soy y que sigo...
Sabes que no me canso de buscar...
Sabes que este lobo no se conforma
con olfatear la sangre, ni la oscuridad...
Lo sabes... entonces ¿qué quieres de mí, oh, noche?
Ezequiel Olivary
EL ÁNGEL Y EL NIÑOCuentan por aquí que hace bastante tiempo atrás, un hombre muy viejo, ya fallecido, solía narrarle a algunas personas cierta historia que le había acontecido siendo, apenas, un niño.
Según dicen que contaba, un día en su infancia se encontró en el campo, donde vivía, con un enorme hombre, de una piel extremadamente blanca, sino plateada, sentado sobre una piedra, a la vera de una pequeña cañada donde el agua golpeaba contra las piedras, en un recodo del meandro, reglándole al aire su sonido musical.
- ¿Qué haces aquí?, preguntó el niño. Sin girar la cabeza, el ángel contestó - Te estaba esperando.
- ¿A mí? -preguntó desconcertado el chiquilín; - Sí, a tí.
- ¿Quién eres?, se animó.
- Un ángel, dijo el ser, sentado sobre la piedra.
-Eres mi ángel de la guarda, ¿no?
- Pues, no precisamente -respondió el ángel- A él lo tendrás contigo todos los días; a mí, quizá, sólo me veas hoy...
- Y... ¿por qué no te das vuelta para mirarme?, preguntó la criatura;
-porque no tengo permiso para hacerlo. Pero ni falta que me hace, repuso el ser angélico; el amor mira y ve con los ojos del alma. Y si tú me ves, es porque eres un niño, y los niños ven con el alma lo que los adultos no pueden ver ni siquiera con los ojos.
- Ah... está bien. Entonces ¿podemos hablar?
- Lo estamos haciendo, dijo la criatura celestial, iluminando el agua con una suave sonrisa
- ¿Te gusta escuchar el ruidito de agua contra las piedras? A mi me gusta mucho. Casi todos los días vengo un ratito a escuchar.
- Ya lo sé, dijo el ángel. Yo también.
- Y... ¿no vas nunca a la ciudad, o al pueblo?... allí hay mucha más gente... dijo el niño.
- Voy mucho más veces que las que nadie supone; pero allí hasta para los niños es dificil verme. Allí no se siembra.
- Claro... en las ciudades no se siembra... -dijo el niño con una mueca de frustración.
- ¿Quieres aprender a sembrar? - Preguntó el ángel al niño.
- Supongo que me enseñará mi papá... yo solamente juego; las cosas importantes las hacen las personas grandes.
Los niños sólo jugamos...
- Pues sembrar es un juego... El juego más importante -repuso el ángel
- ¿Jugando puedo hacer cosas importantes, como los grandes? Inquirió la criatura.
- La verdaderas cosas importantes, dijo el ángel, casi susurrando al amparo de la complicidad de la brisa, son sencillamente un juego. Un largo y hermoso juego.
- ¿Largo y hermoso juego? -repitió el niño, con el ceño fruncido en gesto de no comprender la frase
- Si. Un juego que dura toda la vida.
- Entonces... si aprendo a jugar ese juego de sembrar ¿seré un niño toda la vida? -preguntó entre asombrado y entusiasmado el infante.
- Si. Si tú quieres, puedes ser un niño toda la vida, aunque la gente te mire y te halle viejecito y enfermo. Si aprendes el juego de sembrar, siempre serás un niño. Dijo el ángel.
- ¿Me enseñarías?, preguntó con gran curiosidad la criatura
- Claro, si quieres. Hoy he dejado todo lo que tenía para hacer en otro lado cuando me enviaron a visitarte. Y se me dió permiso para enseñarte el juego de sembrar, siempre que tú lo pidas, porque los ángeles tenemos que respetar la libertad de los seres humanos, no importa que sean niños, como tú, o viejitos, como tu abuelo.
- Si, claro que quiero!!...
- Ven y siéntate a mi lado, dijo el ángel indicando un tocón de viejo árbol talado, a unos pocos pasos de donde él mismo estaba sentado.
- Sembrar es la tarea más sencilla y por eso es la más dificil
- No entiendo, dijo el niño, con la lógica del sentido común infantil. Si es fácil no puede ser dificil...
-Así es todo en la vida, en el universo -dijo el ángel. Los hombres no entienden que lo más fácil es amar, pero que no sería facil si no fuera dificil dejar de ser egoístas... para amar, lo dificil no es sólo librarse del propio egoísmo, todos los días, cada día, sino también vencer el miedo a los otros egoísmos...
Cuando amas, siguió el ángel, te tienes que querer primero a tí mismo; mucho, pero no tanto como para olvidarte por qué te quieres.
- Y ¿por qué me quiero?, preguntó el niño
- Primero, porque es natural. Segundo, porque si te quieres harás cosas que te resulten buenas, pero no sentirás que son buenas hasta que no las compartas con otros, y eso es sobrenatural. Es la semilla que Dios siembra en cada alma.
Siempre te quieres para los otros, por los otros.
Si no compartes... tendrás un millón de caramelos en tus bolsillos para tí solo y jamás llegarás a comerlos... y lo que tanto te gustaba, pronto te dará asco y sentirás que todos esos caramelos te pesan mucho... y que no tienes ganas de comerlos ni fuerzas para cargarlos solo... que ya no te gustan... ¿comprendes?, inquirió el ángel.
- Me parece que si -dijo el niño, un tanto extrañado.
- Olvídate de los caramelos... dijo el ángel. Vamos a sembrar.
Si tú siembras en un campo un millón de rosas, quizá solamente florezcan la mitad o menos... Pero las flores que veas, una, dos o miles, serán rosas.
Si tú siembras trigo, verás crecer, a su tiempo, lozanas y doradas espigas, bañadas por el sol del atardecer.
Si tú siembras humildes zapallos, hermosos y coloridos zapallos verás crecer entre las verdes y ásperas hojas, entre los enmarañados brazos verdes de la planta.
Y si siembras nada, habrás de ver crecer nada...
Y cosecharás nada.
- Pero eso ya lo sé -dijo el niño ingenuamente-. Eso me lo ha dicho mi abuelito.
- Lo que no sabes, repuso el ángel, es que como siembras el campo, tienes que sembrar entre las personas.
- En algunas personas sembrarás trigo, pero ya alguien, antes que tú, habrá sembrado ortigas. Y el trigo que sembraste quizá se ahogue entre las ortigas y sólo te encuentres con espinas en lugar de espigas...
-Pero no por eso tienes que bajar los brazos y dejar de jugar el juego. Al contrario!!!... tienes que buscar a muchas más personas para sembrar...
- Pero, en las personas no se siembran plantas -dijo el niño, con gesto pícaro
- Los sentimientos son como las plantas: Los buenos, dan frutos que alimentan y son bellos. Los malos, son agrios y están llenos de espinas hurticantes...
- Ah...
- Cuando le das amor a alguien, siempre alguien te dará amor;
Cuando le hagas un bien a alguien, siempre alguien te hará bien.
Cuando salgas a sembrar sonrisas en las caras tristes de los que sufren, o creen sufrir, recogerás miles de sonrisas que te iluminarán la mañana siguiente mejor que el sol.
Cuando compartas con todos, seguramente alguien querrá compartir contigo, aunque no todos quieran hacerlo...
Pero recuerda, dijo el ángel oscureciendo el tono de la voz:
Recuerda... Cuando des amor a nadie, cuando compartas con nadie, cuando acompañes a nadie, cuando auxilies a nadie...
Nadie te dará amor; nadie compartirá contigo; nadie querrá acompañarte; nadie podrá auxiliarte...
Porque, poco o mucho, lo que siembres es alimenticio para alguien o es útil o bello para alguien que no eres tú. Y aunque nunca te enteres, te levntarás una mañana, dos, diez, cien... durante años... sintiéndote feliz y sin saber por qué...
El pan de tu mesa tiene harina cocida que viene de un horno, y antes de una molienda; y antes de una cosecha; y antes de una semilla... muchas manos estuviern en el camino, entre la semilla y tu mesa: Y ninguna de esas manos sabe que eres tú quien disfruta de ese pan. Pero, a su modo, son felices sabiendo que alguien, en algún lado, niño o viejo, come del fruto de sus trabajos y cansancios...
- Pero... interrumpió el niño - ¿cuál es el premio entonces de sembrar así? ¿la cosecha?
- No, dijo el ángel. El premio de sembrar no está en la cosecha ni en el número ni el tamaño de los frutos... Ni siquiera en saber quién los disfruta, si un rey o un pordiosero...
El premio de sembrar... -aquí la belleza eterna de este juego, y toda su seriedad, dijo casi con un hilo de voz el ángel- el premio de sembrar, está justamente en hacerlo.
Nunca pienses que otro no necesita.
Nunca pienses que al otro le sobra.
Nunca pienses que para el otro es inútil o despreciable, ni que carece de importacia...
El juego está en sembrar.
Y no gana el que más siembra, ni pierde el que menos siembra...
Ganan todos los que siembran.
Por eso, -terminó el ángel, antes de desvanecerse en el aire de la tarde- recuerda que si siembras nada... nada cosecharás;
Y si a nadie le das amor, por mínimo que creas que es, sentirás que nadie puede amarte...
Y es eso lo que hace que los hombres se vuelvan viejos y que dejen de ser niños muy pronto...
Y es por eso que les cuesta tanto verme y tanto, tanto, mirar y ver con el alma, que es la forma que tiene de mirar el amor...
Cuentan por aquí, que cuando el viejito terminaba su narracción, sonreía con la sonrisa de un niño y se le iluminaba la cara; tanto, que su pelo poblado de canas parecía estar entretejido con hilos de plata y no con el paso de los años...
Ezequiel Olivary
MENSAJE EN UNA BOTELLATu beso de ayer, amor mío,
amor perdido,
es un mensaje que viaja desde muy lejos,
que trae consigo el polvo de lejanas constelaciones,
la espuma de extrañas mareas,
allende el tiempo.
Tu beso de ayer, amiga mía,
lejana luna,
es un acertijo indescifrable para mis ojos
que otrora navegaban tu corazón y que hoy,
desamparados, desvalidos, asombrados,
no atinan a encontrar un rastro de calidez
en ese beso de papel
que me has enviado.
Desde este pequeño lugar,
estrella mía perdida,
recibo tu beso como si fuera agua en el desierto.
Pero en el desierto sigues
y me envías este beso de arena,
beso salobre, beso vacío de vos.
Desde este pequeño rincón
donde te sigo soñando todavía,
aunque te niegues a habitar mi sueño,
recibo ese beso tuyo con el alivio de la primicia,
con la vaga sensación de aún tenerte cerca.
Pero no es lícito, angel oscuro,
que me engañe a mí mismo:
Sería infiel con el recuerdo de vos.
Sería cruel con el recuerdo de quienes fuimos
mientras fuimos juntos en la vida.
No estás, y eso, sólo eso es real...
Ni siquiera ese beso de papel,
ni siquiera la distancia física
que es menor que la distancia emocional que nos separa.
No estás, ay, pequeña; no estás...
Ni aquí, conmigo; ni en ese beso al papel adherido...
Ni siquiera estás contigo lejos mío...
Pero recibo ese beso:
Es para mí un tesoro, aunque no lo creas.
Es una joya, aunque no te importe.
Es un beso que, aún en la gélida distancia,
le presta por un instante alas a mi sueño
para que salga a recibir la mañana
vestido engañosamente de cielo.
Ezequeil Olivary
DESANGELADOPorque esta soledad no tiene nombre
y ese cuerpo que abrazo
no tiene tu nombre.
Porque no son tus labios
los fabricantes de estas palabras
que escucho; es que me he vuelto sordo
y sólo veo labios en movimiento
que no son tuyos,
que no dicen, no besan,
no esperan el silencio
de una caricia de los míos;
de mi boca huérfana de amor
desde que tu boca se fue
quizá a buscar el amanecer de otros labios,
en otro territorio distinto de mis caricias.
Esta soledad no tiene nombre,
porque no lo tiene este dolor,
este espanto, esta desesperación
de buscarte y sólo hallar tu ausencia
coronando la nada del atardecer.
Y en esta soledad de no tenerte,
este cuerpo mío se quedó sin nombre
sin palabras desalmado,
desangelado, esperándote...
Ezequiel Olivary -Antología innecesaria 1999-
EL EJECUTANTE......DE GAUGUÌN
Hombre con las manos en una pluma
asida inmóvil sobre el cello.
Manos prietas sin cielo,
ojos muertos mirando a la nada
apenas debajo del sello.
Hombre sin suelo
sino el barro marrón
del insomnio arquitectónico
del abotagado.
Hombre sin cielo ni desvelo,
con barbado rostro
de luminosoa y pálida laya,
rosácea tenue sombra
que la imagen sin espíritu no nombra.
¿Qué mira mientras no toca?
¿Qué piensa mientras no mira
lo que sus muertos ojos miran?
Palidece.
En su traje con pulcritud de décadas,
anochece un azul impío
que exuda a mares de dolor y hastío.
AL ACECHOPábilo y lágrima,
lóbrega levedad nocturna;
Aureola-aurora,
señorial manto de resplandores;
Me siento sintiendo
y me asusto de mi susto,
me acuesto mintiendo que duermo
y sigo soñando con los ojos abiertos.
Alféizar-desfiladero,
vertiginosa ráfaga de abismo;
Espuma-borbollón
perfectos peldaños en caracol-sinfin.
Mi alma, que vivía en el ventisquero,
se asoma al valle
buscando tu calor.
Gnomos ancestrales -los rastros de mi sombra-
que por el bosque, los robledales
vagaban en trozos multiformes,
huidizos, serpenteantes,
salen a sentarse sobre un seto para verte sonreir
con el tintineo melodioso del son de tu risa.
Y este pobre lobo no aúlla su pena:
Gime, ronda, huele con olfato táctil el aire
cargado del perfume de tu piel,
mientras camina, se agazapa, espera,
acecha...
Ezequiel Olivary -Antología previa del mediodía 1999-
MASCULINIDAD (algo de humor levemente ácido)Tomado del "Diccionario de la Real Asociación de defensa de la masculinidad" (ed. 2008)
Macho:
Dícese de todo especimen del genero masculino, en su estadio más primitivo y primario, que posee condiciones anatomo-fisiológicas y configuración mental básica y atávicamente masculina. Dicho especimen conserva todos los instintos de la animalidad masculina tal como eran hace 130.000 años atrás (o peor).
Se ha observado una marcada dificultad, sino imposibilidad, por comprender el arte, la poesía y la filosofía. Considera que trabajo es todo aquel que se hace físicamente o detrás de un escritorio, derramando mucho sudor o siguiendo recetas dadas por otros, pero sin derramar una sola gota de originalidad, creatividad ni fantasía.
Toda lágrima derramada es considerada por este especimen como un signo que evidencia debilidad.
Caprichoso, vanidoso y rústico en extremo. Puede adoptar el papel del "caballero" pero no logra la autenticidad que requiere ser un caballero. Para éste especimen, con parecer un caballero -a veces- es suficiente.
La música, para él, es un ruido más o menos agradable que sirve para conseguir hembras y calmar sus instintos.
La danza es cosa de afeminados o machorras.
La erudición, para el macho -rezago del troglodita de finales de la última glaciación- es preguntarle al otro "has leído a fulano o mengano?? (autores de moda en algún área de interés)" y con ello, suficiente. No se le cae una idea original, ni una reflexión propia, a menos que la recuerde de su "filosofía de citas del almanaque"...
En los casos más primarios del especimen "Macho", se conforma con ver crecer su estómago antes que su erotismo.
Ir a la Misa es "cosa de mujeres o de estúpidos", según la reducida cosmovisión basada siempre en preconceptos que nunca critica.
Si adhiere a una bandera o a una ideología o religión lo hace con ardor fanático, ya que carece del sentimiento auténtico de su ideología, bandera o religión; es así que tiene que "demostrarle a todos" que él "es el más"... "el ultra"... por ese fanatismo es capaz de cualquier cosa, siempre que le permita aparentarse como el más confiable...
Para este especimen, la mujer es un "invento de los intelectuales"... sólo existen las hembras...
Hablar de mujeres, para el macho, en contarles a otros machos lo que hizo en la cama con fulana o mengana, sin importarle mucho que sea realidad o mentira... ni que exista algo que se llama pudor, dignidad o privacidad; las virtudes "son cuentos de viejos o impotentes"...
El mejor diálogo de éste especimen con una hembra es de dos clases posibles: a) Silencioso vacío (y quedarse dormido después de tener sexo)... b)Grito/Golpe (en el orden que convenga).
Es incapaz de tomar cualquier medicamento por una cuestión de salud, pero tomaría cualquier clase de droga con tal que la parte "más importante de su cuerpo funcione"...
Odia a los gays y le encantaría verlos colgando de una soga a lo largo de la banquina de la principal autopista del país... pero fantasea con tener sexo con otros machos, aunque más no sea disfrazándolos de mujeres (si tienen implantes, mejor...). Expertos en recorrer "zonas rojas", cuando se les consulta acerca de la iniciación sexual, casi siempre remiten a una "chica de alquiler"...
Cuando una mujer los rechaza o los ignora, no tienen empacho en decir "es una puta"; pero han invertido fortunas en visitar "masajistas" y no dicen una palabra...
Para este especimen no tener un auto o una monto en qué desplazarse es indicativo de ser un perdedor, un fracasado. Harían cualquier cosa, a falta de mejor recurso intelectual, por tener millones de objetos inútiles pero vistosos y llamativos que lo conviertan en una especie de "arbolito de navidad" ambulante...
Para este especimen del genero masculino, "hacer el amor" es una palabra que se usa para aparentar educación... cree que es el equivalente "educado" de tener sexo con alguien.
Podría dormirse sentado frente a una pintura en una galería de arte o buscaría dónde colgar el sobretodo en una escultura (si no... ¿para qué sirven?, piensa).
Cita a Walt Whitmann, si es que lo conoce de mención en la TV, como prueba irrefutable de que todos los poetas son putos (gay)
Menciona a Oscar Wilde toda vez que tiene que afirmar que los novelistas son "raritos"...
"Los músicos son todos enfermos" y señala una imagen de Beethoven... pero pasaría horas escuchando Methallica o Marilyn Manson.
"Los filósofos son locos y haraganes a los que les gusta perder el tiempo delirando..." Sostiene sin empacho, después de nombrársele a Sócrates, Diógenes o Nietszche, pero no se ha perdido una sola película de Schwartzenegger y ama a "líderes" como Reagan, Bush, Hitler, Fidel Castro o Churchill...
Su libro de cabecera (si es que lee algo que no sea un catálogo de shopping) podría titularse "Cómo ser feliz y ganar dinero con ello" o "Deje de sufrir en 72 hs" o "La familia es un contrato"
La solidaridad es darle una monedita a un ciego, siempre y cuando alguien lo esté mirando...
No hay animal más interesante que aquel que se puede comer... (o el que se le aparece cuando se mira al espejo)
El humor, para el macho, es reirse "de" alguien... reirse "con" alguien es "cosa de débiles"...
El macho no puede eliminar de la lista de sentimientos genuinos de su especie a los celos: Son parte de su vagaje atávico. Cree que "el otro" es sólo "objeto de su posesión"y por lo tanto no puede ni sabe vivir libre "¿para qué le sirve la libertad? Es cosa de idealistas (delirantes)..."
Todo lo mide según su autoestima: Es más egocéntrico que un niño de 5 años, hasta llegar a pasar el límite de la egolatría; el macho es el "ombligo del universo" y todos le deben explicaciones... jamás se equivoca y si lo hace y llegara, por casualidad, a darse cuenta, jamás pide perdón: Es sólo para débiles o enfermos.
Acepta las disculpas ajenas siempre y cuando el otro esté sometido a hacer lo que al macho le place, de lo contrario, la respuesta puede ser un insulto o una trompada (en el mejor de los casos).
Cuando le hablan de paraíso él cree que le están hablando de marihuana...
Para el macho, los enfermos siempre son los otros... fundamentalmente, las mujeres...
El fútbol, para el macho, no es un deporte de caballeros que compiten sanamente... es una actividad que les permite gritar y golpear cuanto se les ocurra y librarse de las "broncas" contenidas descargándola sobre otros "más débiles"...
Siempre recurre al mismo "chiste": En el suelo hay un billete de u$s 100 y lo ven papá noel (santa claus), una mujer inteligente y un "hombre común" (es decir, él) ¿quién lo levanta del suelo?... su respuesta es: el "hombre común"... porque papá noel y la mujer inteligente... ¡¡no existen!!...
Se cree que, lejos de entrar en etapa de extinción, éste especimen se encuentra en período de apogeo y está dotado por la naturaleza animal (como buen animal que es) para sobrevivir a cualquier catástrofe, superando quizá a la cucaracha en perspectivas de supervivencia...
Es todo un "generalista" (en términos biológicos) y todo un "especialista" (en su profesión... no tiene idea de otra cosa y piensa que lo que hace es supremo...).
En el próximo posteo, también del mismo diccionario, el segundo especimen en la filogenia de la masculinidad: "hombre"
Escrito antes del 11 de enero...Cuando damos amor, hacemos un mundo de felicidad para alguien, aún con una pequeñez cotidiana.
Cuando damos amor, se nos llenan los días de soles, aunque vivamos en la Antártida.
Cuando damos amor, un pedazo de cielo que nació con nosotros vuela hacia el otro, le seca las lágrimas y con el mejor pincel de todos, le dibuja una sonrisa, grande o pequeña.
Y a cambio somos libres.
La sonrisa del otro nos hace libres.
No hay "amor libre" porque el amor ES libre.
Y cuando damos amor, cuando nos dejamos amar, la libertad que enciende al amador, abrasa al amado de tal manera que, como el ave Fénix, de entre las llamas, sobre las cenizas nos crecen alas.
Alas que nos levantan encima de la vulgaridad, del egoísmo, de la indiferencia, de la mediocridad.
Alas que nos llevan a volar en la realidad montados sobre un sueño; porque cuando damos amor, hacemos realidad un sueño, grande o pequeño, alentamos una vida.
Cuando damos amor, no nos interesa el vuelto, no nos importa el precio, no nos fijamos en los costos, nos es indiferente la retribución.
El amor se paga a sí mismo.
Se paga con la moneda más valiosa: La libertad.
Sólo quienes son capaces de dar amor, en gotas o a baldazos, como un hilito de agua sobre las piedras o como un torrente ruidoso e incontenible de catarata; sólo quienes se atreven al amor, entienten que dice el silencio abriéndose paso entre las palabras.
Sólo quienes dan amor pueden comprender en el alma la vivencia de una mirada. La mirada de alguien que quizá no pueda decir con palabras, que quizá no pueda hacer más que mirar... y decir con la mirada, en la profundidad alimenticia del silencio... "gracias"... y regalarnos la libertad...
El Amor ES libre
¿cabe alguna duda?
Y si hubieran dudas... se pueden esfumar simplemente dando amor...
Quisiera...Decirte gracias, amigo
porque tu mano no se alejó de mi espalda
cuando más agobiado estaba...
Decirte gracias, hermano
porque tu consejo no dejó de sonar un solo momento
cada vez que equivocaba el camino...
Decirte gracias, Padre
porque diste lo más importante que un amigo,
que un hermano, que un padre puede dar...
...la vida.
Porque dando tu vida, me diste la vida;
dando tu vida le diste sentido a la mía.
Quisiera decirte gracias, Padre
-y con mayúscula -
por ahogar mis tristezas en alegría...
...por dispersar mi desesperación
en un vendaval de esperanza
e iluminar mis grises con tus colores.
Quisiera decirte gracias, Padre,
porque a pesar de todo y de todos,
porque a pesar aún de mi mismo...
cargaste con todo y con todos
con nuestras tristezas, desesperaciones y grises,
en una pieza que nos parece que fuera de madera...
pero es tan pesada que contiene
todo aquello que nosotros no podemos llevar
a cuestas, sobre nuestras espaldas...
nuestras pesadas miserias y limitaciones,
nuestros pesados rencores y mezquindades,
nuestra pesada indiferencia y egoísmo...
Y hoy mismo, estás abriendo los brazos
diciéndonos que no hay viernes al mediodía
sin domingo soleado y luminoso...
Que nosotros nos pesamos muchísimo
a nosotros mismos y el doble a los otros,
pero que allí estás, ofreciéndote...
...para darnos una mano, las dos,
con heridas de clavos y todo...
Para darnos una mano y llevar subre tu espalda nuestra cruz.
Quisiera decirte gracias, una y mil veces más.
Pero quisiera hacerlo no sólo con palabras
sino dando, repartiendo amor por todos lados...
llevando la paz que pusiste en mis bolsillos
y que ya casi había olvidado
que tenía encima...
compartiendo la libertad,
esa que había perdido sentido
cuando dejé de recordar qué hacías colgado de la cruz...
y honrando la vida.
Esa vida que nos diste a nosotros, a mi, a todos,
dando tu propia vida sin pedir a cambio...
nada más que compartamos
aquello que nos diste gratuitamente,
para compartir con todos.
Quisiera darte gracias,
Amigo, Hermano, Padre
porque aún hoy y a pesar de mi, me permites encontrarte...
Ezequiel Olivary
Simplemente hoy...
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