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POESÍA BREVE (PARA UNA NIÑA QUE DUERME)

 

  

 

POESÍA  BREVE  (Para una niña que duerme)

 

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Dos ojos

perlas de ensueño

color de las almendras

o de un amanecer en otoño

o del mar interminable.

 

Dos ojos

miran, ríen, hablan;

escriben vida en el aire

trazan con el mirar

una escalera en caracol

hacia la ignota profundidad

del cielo.

 

Dedos de papel o pincel,

caramelo de eternidad

rezumando el dulzor

de la paternidad amante

de la sonrisa del Creador.

 

Un, dos, tres… juega saltando la cuerda.

Un, dos, tres…baila con las mariposas.

Un, dos, tres…risitas de agua cantarina.

 

Cuando duerme

parece haberse detenido el universo

y en un bostezo de esperanza

deja su sueño dibujado y latiendo

colgando del firmamento

como una estrella

que alimentan querubines

como una paloma

durmiendo mansa

en las amantes manos de la Madre.

 

Duerme Ruth y en su sueño

se detienen los ángeles

en su incansable tráfago celeste

para contemplarla:

No hay ángel más hermoso

que una niña durmiendo

y soñando el sueño esencial de la vida.

 

durmiendo

 

Ezequiel  Olivary

 

 

 

NO TE NIEGUES

 

 

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No te abras la piel,

no traces surcos espirales

con tus dedos en el aire.

 

No desayunes grises informes

del estado deplorable

de la humanidad presente.

 

No te quites las ganas

ni te quites la vida

ni te quites el alma en una despedida.

 

No te mires al espejo si

-como perros o monos-

verás la extraña imagen de otro.

 

No dejes de mirarte al espejo

ni de peinarte las ideas,

ni dejes de despeinar las ganas.

 

No te aburras del absurdo.

No te vacíes tan rápido te colmes,

ni te sientas colmado, digamos, jamás.

 

No des consejos que no puedas tomar,

ni tomes aquello que no podrías dar,

ni mires sin ver y sin ganas de mirar.

 

No dejes de escribir ni de rezar

porque no estamos a salvo de nada:

ni de escribir, ni de rezar. Ni de vivir.

 

No te abras y no te cierres.

No rías, ni gimas, ni putees sin ganas verdaderas.

No te quedes quieto en la escalera.

 

No afirmes lo que firmemente no habrías firmado,

ni te titules, ni te rotules, ni te postules:

Al final y por principio, no te niegues…

 

 

 

 

Ezequiel  Olivary

MERCEDES SOSA: Simplemente, hasta la próxima, querida “Negra” …

 

EN LA PAMPA DEL ALMA

(In memoriam Mercedes Sosa)

 

 

 

Ha enmudecido el aire,

sin requiebros la sinfonía

de madrugadas y rocíos

cobra nueva cuota de orfandad.

Ha callado la voz polvorienta

de los caminos solitarios

y la hierba verdea la noche

entre tonos cenizas

y una lluvia de melancolía

que no cesará ya.

 

Pero el paso de tu cantar

por el aire de nuestro tiempo,

la memoria que ondula

como bandera al viento,

su color libertad,

permanece como tu vida

en nuestros oídos,

en la pampa del alma

que es el único cofre

que puede contener tu existencia

y perfumar las flores nacientes

cuando despunte, como ésta,

cada nueva primavera.

 

Te has ido

y algo de nosotros se fue contigo.

Te has ido

y todo tu ser aún canta con nosotros.

Te has ido

y el mejor adiós es decirte “hasta siempre”.

 

 

 

Ezequiel  Olivary

 

 

EXPLOSIÓN DEL CEREAL

 

 Buscadme en el cereal,

en cada estrella perdida,

en cada noche

aparentemente vacía.

Buscadme en lontananza

allende el horizonte

aquende la serranía…

 

Ah, mi serranía mineral!

Ah, mi serranía azul!!

Olas de piedra color del cielo,

de espuma color del silicato.

Buscadme allí donde estoy

allí donde estaré siempre,

buscando a Dios en cada malva,

buscando al hombre

en la profundidad de su sacrificio.

  

Buscadme en el cereal y la rosa,

buscadme entre alfalfas y abejas,

en el cantar del arroyo de cristal

que se lleva la nieve de octubre

y me trae de nuevo a nacer en el mundo.

Me trae de nuevo a ser-en-el-mundo.

  

Pero… mejor, no

Mejor no me busquéis…

Es mejor que busquéis

dentro de vosotros ese niño,

esa niña, esa estrella, ese pájaro, ese mineral…

que busquéis dentro de vosotros

ése que en verdad sois,

ese corazón que sois, cada uno…

Mejor, no me busquéis…

Si quisierais hallarme, buscaos por dentro,

buscaros en vuestra poesía no-escrita,

en vuestra música de humanidad sin partituras

ni particiones ni partisanos sentires.

  

A mi, no me busquéis…

No me busquéis sino en el cereal,

o la madrugada, o el pétreo mar azul

do el cielo se derrama en sierras

sobre la piel del planeta.

  

Mi sonrisa… mi sonrisa estará en cada uno de vosotros

cuando buscándoos, os halléis entre arreboles tardíos

de primaveras cercanas y esperanzas prestas.

  

Os dejo mi sonrisa y con ella

os dejo mi ser y mi estar y mi transitar.

En cada mujer, en cada hombre, en cada día

que se amanece niño o niña,

allí, amigos, habremos de encontrarnos

en esta amistad,

en esta hermandad,

en este pedacito de paraíso que ha querido Dios

regalarnos derramándose desde una cruz de madera,

refulgente desde una resurrección luminosa.

  

Allí estaré, con todos, para todos.

Aquí seguiré, respirando mi poesía

sintiendo que la vida vale la pena

y que este mundo

con sus sufrimientos e injusticias,

aún es capaz de explotar en amor y belleza.

 

 Y no tengáis dudas

ni más dolores que los del día…

Estaremos juntos

porque así como cada espiga guarda mil sonrisas

y el arroyo se lleva mil lágrimas,

nuestras voces cantarán con el viento

este canto de humanidad

que hemos construidos

desde la primera piedra tallada

desde el arpón pulido en hueso

desde las manos en la pared pintadas

a fuerza de escupitajos de hierro.

 

 Mientras tanto… mientras transcurre el día…

no me busquéis… estaré en la cebada,

estaré en el manantial cristalino,

estaré en cada mirada

y mi nombre, el que queráis invocar,

siempre se llamará “esperanza”.

 

 

 

Ezequiel  Olivary

 

 

Nocturno

  

PARA POETAS

 

Para poetas

el cielo es la eternidad.

Para poetas

el infierno es la nada.

Para poetas

el infierno y el cielo

se parecen demasiado.

CRISTAL

 

 

Soy de cristal.

 

Mira mis manos. Míralas.

Son frágiles residuos de mi biología

que sólo sirven para escribir, acariciar.

Mira mis manos. Piénsalas. Míralas.

 

Soy de cristal.

 

Mis frágiles manos, mi frágil existencia.

Mira mi frágil existencia

como si fuera que miras

una mariposa, una rosa, el cristal de una copa.

 

Soy de cristal.

 

Mírame, mírate. ¿qué ves al mirarnos?

Este frío impiadoso, este viento inmisericorde.

Sólo sé que soy pero no lo sé a ciencia cierta

más que en la incertidumbre de las horas muertas.

 

Soy de cristal.

 

Y con serle no me basta

excepto el temor omnipresente

de romperme, astillarme…

soy de cristal y el universo sigue expandiéndose…

 

Aún a nuestro pesar.

 

 

 

 

Ezequiel Olivary

INDEPENDENCIA

  

La marea

 

Como un soplo,

desatino.

Así surcan el aire los días

y hay quien muere de hambre,

quien muere de frio,

quien muere de desamparo,

quien muere de su propia muerte

sin haberla vivido.

 

Como granizo,

frío en el frío.

Son las aguas de la vida

un bravo río

que a veces deposita

inesperadas ramas en la orilla

de las circunstancias.

Y así nacemos día a día.

Así nos hacemos,

momento por momento,

hombres y mujeres.

 

O nos deshacemos,

o nos disolvemos,

o simplemente y no tanto,

dialogamos

con la espesura profunda

que tenemos dentro,

esa pampa indómita que somos

y se transforma océano

cuando menos lo esperamos.

 

En el fondo de cada uno

un Maldoror melancólico canta

un canto de río y de nube

que se dispersará

una y otra vez

cuando se repita

la marea cíclica de la mañana…

 

 

Ezequiel Olivary

Independencia

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Mi voz es un extraño caballo salvaje

que me pertenece

                                                pero no me pertenece.

Corre sola, al viento,

y ni siquiera logro

                                                muchas veces

reconocerla completamente como algo mío

es que... cuando se libera pareciera

                                                emanciparse de mi

pareciera cobrar propia soberanía

y no acepta ni mi paternidad

                                                 ni mis cuerdas vocales

sigue por allí andando su vida

libre, independiente...

                                                 quizá feliz

 

 

Ezequiel Olivary

ACERCA DEL SILENCIO Y LAS PALABRAS

  

CUENTO (ft. Mario Benedetti “Estados de ánimo”)

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No es sencillo el cuento
sino simple
tal vez cómplice.


No es sencillo el invento
tan sólo nuestro
artificioso
beneficioso
malicioso
pintado del color
con que la vida nos brota.


Pero el cuento
aunque no lo querramos
aunque sí lo querramos
es una catarata de color
que nos brota por dentro
dibujando en el aire
la espuma de nuestra in-sistencia
en nuestra existencia.


Sólo hay una mentira
en medio de la vida
y es la misma muerte:
Nadie se muere
si es que no estuvo antes
muerto.


La única verdad quizás sea
que nuestra muerte
se muere de amor y de sí misma.


Y nosotros
mientras tanto se muere
buscamos la vida
en los colores
que nos explotan por dentro
para volcarlos al mar...


...al mar del otro,
al mar de los otros,
que no es otra cosa
que un océano de uno mismo
con otro rostro.

 


Ezequiel Olivary

 

 

Transparencias - Hasta la vuelta, maestro…

 

Mario… gracias por tu poesía, gracias por tu vida…

 

 

LA LUNA (Debajo de mi almohada)

 

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Debajo de mi almohada

se guardan solos los perfumes,

bailan con los alientos

la música del silencio.

 

Me gusta oir la risa

de mis recuerdos

sentados a las mesas

bebiendose un whisky

debajo de mi almohada.

 

Como si fuera poco,

hay un arrullo de luna

que me trae recuerdos

del futuro, imágenes,

caricias, respiraciones...

 

...que me saludan

nostálgicos y encantados

desde el mañana,

suavemente aprietan mi mano

y aceptan que les corra la silla.

 

Hay un arrullo de luna

que me dice al oido

que son mejores las amapolas

que los claveles en primavera,

y que el buen licor se invita...

 

...en copa de cristal y plata.

No sé por qué se empeña la luna

en abrazar mi silencio

cuando bailamos en sueños

debajo de mi almohada.

 

 

Ezequiel  Olivary

SOLEDAD

 

 

 

Dueña de un nombre

que no se llama,

ojos de lejanía

inventando horizontes

en la cortina del atardecer.

 

 

Dueña de un cuerpo

sin dueño ni soberanía,

sueñas un sueño de poesía

y al despertar

un prado verde interminable

acaricia tu espalda otra vez.

 

 

Inquilina del viento,

flotas en tu mirar

y te hundes en tus propias mareas,

torbellino de mil vórtices,

boca de la tormenta.

 

 

Dueña de las rotas cadenas,

la inmortalidad es corazón

que bombea tu sangre,

que sonroja tus mejillas

que alimenta de estrellas

la longitud de tus cabellos.

 

 

No te nombro: Ya no estás;

ya te has ido, no te nombro.

 

 

Apareces sin embargo

entre las constelaciones

y las verdes albahacas;

te metes bajo la almohada

a rescatar memorias,

a quemar las sábanas y las cortinas,

las ventanas y sus vidrios,

los días, las noches; sus calendarios

y mínimos cotidianos calvarios.

 

 

Dueña de un nombre

que nadie nombra;

dueña de una sonrisa

que nadie quiere, allí estás,

parada contra el marco de la puerta

con la atroz mirada del infinito

y tu paz sin paz ni consuelo

musicalizando el aire de silencio.

 

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Ezequiel  Olivary

Continente de sol

 

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Cinco días de trabajos

y dos de no-descanso.

Cinco dedos que siembran,

acarician, aferran, curan.

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Cinco letras unidas

aunque separadas

en dos continentes precisos,

en dos barcarolas de nube.

due rose

No suman las matemáticas

lo que multiplica su corazón;

Su aliento condimenta la masa del pan…

due rose

…y su mirada el milagro de vivir.

Cinco letras,  continentes de sol:

Te amo, madre.

 

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Ezequiel  Olivary

 

 

Feliz día a todas las mujeres que hacen diariamente

el feliz milagro de la vida.

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DETRÁS DEL AZUL (Letanía y soliloquio de sonámbulo)

 

“[…] ocurre algunas veces, que las palabras se vuelven dados batiéndose entre saltos con el aire; ocurre entonces el milagro bochornoso de comprobar la incertidumbre, el dudoso sino que pone al caos a bailar en brazos de la probabilidad. Cuando llega esa hora, conviene que el hombre guarde silencio y hable su sueño; cuando llega ese momento, es recomendable dejarse mecer por la noche, sonámbulo, para que juegue el azar con las palabras, y podamos creer –cuanto menos en sueños- que los unicornios azules existen y que siempre sumarán siete entre los dos dados sin cargar. La mañana, por fortuna, se encargará de disipar el aquelarre de imágenes erráticas; guardará los dados… y la suerte de las palabras, estará por fin echada […]”

 

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Azulmarino

cielo de agua

agua de piedra

piedra de azul

de azulandino.

Aire sin horizonte

arena golpeada

por dedos líquidos

uñas de espuma

arañan

sus doradas venas.

Sangra de lucero

el cielo de la noche

y sale a vestirse

de tornasoles

la tormenta

esperando el arco iris.

Cada paso que piso

no es un paso mío:

los míos se pierden

en el sendero

que ha quedado atrás.

Miro, como el felino

hacia adelante

hacia la espesura

hacia la frescura

y el iris de mis ojos

se pinta de monte

y de verde futuro

en medio de un azul presente,

omnipresente.

Cárdeno fluido

desbocado latido,

un ciempiés de emociones

me devuelve al mañana

y en el revuelo

me desvelo de velos y de cielos,

juego al “fondo blanco”

con la copa de los anhelos

y me sorprendo sonriendo.

 

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Me encuentro perdido,

una voz que me llama

ardiendo entre llamas.

Lugares comunes

disfrazados de pensamiento

se ríen ruidosamente

detrás de inciertas bambalinas.

El algodón generoso

de una camisa

me arropa las dudas

y entre los botones

los ojales dormitan

su sueño de hilo y arruga.

 

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Esta noche todo es azul,

tan azul

que Neruda se pondría verde;

el mar, negro.

Tan azul es todo

en esta hora de quietud

que la mansedumbre

de los elementos, inusual,

casi irreal,

se tiende como un puente,

como la palma de un dique,

do la sombra del onírico

despierta suavemente

esta vigilia yerma y silente.

¿Hay delirio o delicadeza

más delicioso

que experimentar la vida

latiendo por dentro,

impulsándonos al camino,

a la mano franca,

a la mesa tendida,

al pan todavía caliente,

a un marasmo espasmódico

de felicidad y enjundia

cosechados de un golpe

por una plácida mirada?

 

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Pero no me crean nada…

hablo en sueños…

hablo de sueños…

hablo sueños

hasta decir libertad

al unísono

en la trepidante coreografía

de los poros,

tan extático

que en la exaltación del azul

los recuerdos del futuro

hacen coro de arrullo

al dormitar plácido

de los peros y los paras,

sumergidos

en la lógica que descansa

de sus fatigas del día,

mientras juego a soñar:

Soñar el sueño de estar vivo…

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Ezequiel  Olivary

HOY

 

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Hoy

te recordé tal como eras

entonces.

Turgentes los pechos,

limpia la mirada

del color de las almendras

cuando las madura

el tiempo.

 

Hoy

te recordé tal como eras

conmigo.

Una dulce copa,

penacho rebelde al viento,

la piel blanca riendo del sol,

las manos suaves

sangrando de lunas y jazmines.

Los pies siempre tibios

en sábanas que el invierno vuelve

gélidas, a veces.

 

Hoy

te recordé tal como eras

contra mi pecho.

Un cúmulo de olas de mar

salpicando el cielo.

Un torrente de silencios

inventando las palabras,

una cascada de risas entre espumas,

un gemido interminable

de madrugada.

 

Hoy

recordé tu voz, tu piel, tu sueño,

tus cosquillas.

 

Será que hoy,

una lágrima de vida

me devolvió la sonrisa.

Será, tal vez, probablemente,

que no hay estadística

para contar tus mimos,

aquellos en la arena al atardecer

¿recuerdas?

cuando la felicidad hacía dar envidia

a las olas del mar.

 

Será que hoy

me ha hecho feliz

recordar

que una vez transitaste

por mi vida y mi piel,

vestiste de alegría mi sonrisa,

decoraste de cielo

mis miradas huérfanas.

 

Será, al fin,

que recordándote hoy,

ya no te echo de menos,

porque formas parte de mi vida;

porque aún huelo tu perfume

en ciertas noches de invierno.

Y porque ha querido Dios

que la felicidad

se disfrace, a veces,

con tu nombre.

 

 

Ezequiel  Olivary

SUCEDE…

 

…que a veces

es maldición la poesía.

Se enquista en las venas,

destila su humor invisible

en el torrente de sangre

que nos surca el cuerpo.

 

Sucede…

…que a veces

es maldición la poesía.

Duele como una espina

aguda y profundamente clavada.

Duele como la herida

recién abierta y sangrante.

Duele domo el amor y como el olvido,

duele como la vida, como la muerte.

 

Sucede…

…que a veces

es maldición la poesía.

Nos corroe por dentro pidiendo salir

y cuando salida le damos

nos sigue comiendo el alma

gusano insaciable, interminable.

Nos corroe sonriendo

nos corroe llorando, como ácido,

como impiadoso salitre.

 

Sucede…

…que a veces

es maldición la poesía.

¿Qué sería de nosotros sin ella?

Tristes y ciegas criaturas

sin ton ni sol, sin son ni canción.

Sin historia y sin letras,

sin luces y sin sombras, prisioneros

de las necesidades del día a día…

 

Sucede…

…la poesía. Y cuando sucede,

quema e ilumina: Fuego fatuo.

¡Ay, poesía!…

Conviertes al mortal sencillo en poeta,

al poeta en extraño Fénix

y al Fénix en cenizas

de las que resucitas al hombre.

 

Me sucede la poesía.

Enfermo estoy de ella

y de tan enfermo, a ella no renuncio.

Con obstinado encono

he decidido odiarla con mi amor,

vestirla con mis despojos

estos, los que cubren mis huesos.

 

Ella, sonriente,

es el escudo más eficaz,

la frontera inexpugnable

que tiene mi vida

contra la muerte.

 

 

Ezequiel  Olivary