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DEVOLUCIÓN DEL PARAÍSO
Hoy sobre mi almohada -hasta ayer sumida en el naufragio de mis lágrimas- una flor como racimo reposando su sueño estaba.
Hoy como néctar dulce o como cedro altivo o paloma asustadiza un sueño vino a dormir su vida ahuyentando pesadillas que cayeron al vacío de su corta y rancia vida.
Hoy un rayo del sol una brizna de pasto verde un sonido de vajilla el tintineo de una risa hoy me han devuelto el cielo...
Ezequiel Olivary DÓNDE ESTÁS, NO ME PREGUNTO...
Tu alma paloma, rayo de luz, niebla en el aire. Tu presencia, perfume, arcoiris, madreperla. Te ven mis ojos aún cuando nadie te vea y mis oídos destilan tu voz en una preciada gota inaudible hasta para el mismo silencio. Dónde estás, no me pregunto. Me basta quizá saber que una parte de vos sigue el camino conmigo; que una onda de tu voz es el mejor trino; que el recuerdo de la mirada es una diáfana mañana. Dónde estás, no me pregunto. Sólo sé que, desde donde estés, siempre seguirás estando conmigo.
Ezequiel Olivary COMBATIR LA PEDOFILIA ES NUESTRO COMPROMISO DE VIDA
El mágico mundo de un niño, de una niña, de una persona humana que todavía no ha llegado a la adolescencia, es ese mundo donde los juegos son las actividades más serias. Juegos donde la imaginación florece y se hace árbol. Cuan fuerte, saludable y frondoso sea su crecimiento, sana será la juventud y adultez de la persona. Esa frágil criatura juega con las palabras como juega con sus muñecas o con una pelota o cien soldados de juguete. Juega con la virtualidad de un juego electrónico o con la humildad de un muñeco tosco, hecho de trapo y con los ojos pintados en fibrón. Imagina multitudes en muñecos de plástico; es chef en un restaurante donde los utensilios y las cocinas son pequeñas miniaturas que su imaginación aumenta para introducirlo mágicamente en el mundo de "los grandes". Es doctor; es maestra; es soldado o jugador de fútbol y hasta modelo de pasarela. Y no importa cómo ni de qué se disfrace, ni que tan lujosos o humildes sean los elementos que le sirven a los conejos fantásticos de su invisible galera de mago o de su inasible varita de hada... Nuestros niños son grandes jugando a "ser grandes"... Son grandes porque mientras juegan, el arbolito incipiente de su imaginario infantil o adolescente, se va poblando de significados; así, juega con el bien y el mal, aprendiendo de a poco lecciones de sana moral, que no moralina hipócrita. Va aprendiendo a pintar de arcoiris lo que es gris, cemento y asfalto; va imaginando edificios con amplios ascensores en medio del campo en lo que es un eucaliptus... Es ingeniero construyendo puentes con ladrillos de plástico... Es odontóloga revisando la boca de sus compañeritas de juegos para detectar inexistentes caries o, afectando seriedad adulta, recomendar el diario cepillado... Es veterinario, aplicándole inyecciones fantásticas de agua sobre el pelo al propio perro, sintiéndose orgulloso de haberle vacunado. Es bióloga, juntando hormigas y estudiando su comportamiento, que luego anota en garabatos ilegibles en un papel cualquiera, generalmente de envoltorio, y que para ella son las más serias fórmulas y más estrictos protocolos... Es imposible robarle todo este mundo a una niña, a un niño, a un adolescente... ¿Es imposible? Me dirán: La guerra, las pestes, las injusticias sociales, el hambre, las catástrofes naturales, la muerte de los padres... Si, eso es cierto. Estos flagelos atentan contra ese mágico mundo de nuestros niños y muchas veces, muchas, lo destruyen irreparable, irreversiblemente. Pero hay una destrucción cruel, atroz, espantosa... infernal... Es una destrucción silenciosa, que se arrastra entre la hojarasca como la serpiente constrictora, acechando la víctima hasta lanzarse sobre ella, asfixiándola lenta e inexorablemente con una fuerza mucho más poderosa que su cuerpecito débil y su mente llena de ilusión, fantasía e ingenuidad. Una destrucción "incruenta"... alambicada... inhumana e indignante: Les roba a nuestros niños la dignidad y los sumerge en un pozo de confusión, donde el futuro es el no-futuro... Donde la persona es sólo un instrumento del placer o la locura de otro. Dicen los que saben, que la perversión, entre otras cosas, trata del discurso y la actitud de alguien más fuerte contra alguien más débil. La espantosa dialéctica del dominante y el sometido, la dialéctica inhumana del amo y el esclavo, donde sólo el dominante tiene derechos exclusivos, poseedor infinito de... la persona del otro... administrador de gotas como dádivas de los "derechos" -retorcidos por su imaginación enferma- que le placen a su antojo, con tal de sujetar y mantener sumisa a su víctima, al débil... ¿Qué futuro tendremos si nuestros niños quedan indefensos, desamparados, en manos del "orgullo pedófilo"? La inmoralidad no es solamente la práctica impune del mal, del egoísmo caprichoso y el odio destructivo... La inmoralidad es, también, la retorcida justificación con la que se pretende hacer pasar por bueno lo que es malo, por sano lo que es enfermo. ¿Qué nos espera como sociedad si permitimos con el silencio, legitimar la perversión del sometimiento de un ser humano a los infinitos y retorcidos caprichos de otro ser humano? ¿Qué futuro si el delito se legitima por la inacción de la justicia, el incumplimiento de la ley y la indiferencia de los ciudadanos? No sé qué respuesta dar a estos y otros tantísimos interrogantes por el estilo. Pero hay preguntas para las que sí creo tener una respuesta. ¿Qué será de un niño que cae en las manos de un pedófilo impune, que actúa a despecho de su propia humanidad y para desgracia de la dignidad del niño al que somete? ¿Qué será de su mundo infantil, de ese árbol que, otrora crecía fuerte para dar los mejores frutos y mantener vivo el espíritu durante la adultez? Simplemente, ese mundo y ese niño, se habrán destruido irreversiblemente, para siempre. Permitirle a los pedófilos - enfermos, delincuentes - este tipo de prácticas y actitudes de vida (que son, en realidad, actitudes de muerte), con nuestro silencio o nuestra indiferencia es dejar ni más ni menos que sean ellos los educadores del porvenir: Educadores capaces de formar las próximas generaciones de Hitler, Goëbbel, Bush, Mengele, Stalin... en los conceptos de "libertad", "humanidad", "justicia", "dignidad"... que aquellos tenían... Más sencillamente aún: Permitirle a un pedófilo su accionar es permitirle que, de un cruel masazo destruya el mundo de un niño, que no tiene forma de defenderse del asqueroso abrazo reptil de estos constrictores/destructores de humanidad. Estimado amig@, estimado visitante, estimado lector... Olvídese de todo esto que arriba he escrito y usted acaba de leer... Solamente, mire a un niño, a una niña, a un adolescente a los ojos y hágase ésta pregunta: ¿Sería capaz de permitir, consentir o simplemente guardar indiferente silencio ante alguien que destruyera o intentara destruir el frágil mundo infantil de una criatura indefensa sólo para calmar sus apetitos animales más bajos? Sencillamente, póngase detrás de los ojos de ese niño: ¿No estaría pidiendo auxilio y justicia a gritos? PROTEJAMOS A LOS MÁS DÉBILES. PROTEJAMOS A NUESTROS NIÑOS. PROTEJAMOS NUESTRO PRESENTE, NUESTRO FUTURO, NUESTRA DIGNIDAD, NUESTRA LIBERTAD. COMBATIR LA PEDOFILIA Y A SUS CULTORES ES COMPROMETERNOS CON LA NIÑEZ... Y CON NOSOTROS MISMOS. ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE, PROTEJAMOS ENTRE TODOS A NUESTROS NIÑOS. ES LA PRINCIPAL TAREA DE SUPERVIVENCIA DE CUALQUIER ESPECIE ANIMAL. ES EL COMPROMISO ESENCIAL DE NUESTRA PROPIA HUMANIDAD.COMBATIR LA PEDOFILIA ES NUESTRA OBLIGACIÓN
Ezequiel Olivary
ELEGÍA PARA VOS QUE NO ELEGÍA PARA LOS DOS
Qué necesidad tenían tus manos de volverse impunes garfios si eran suaves como plumas frágiles como pétalos delicadas como caricias de sol mientras está amaneciendo. Con tu ausente presencia de vos en este presente con ausencia de mi las horas se clavan en el cuerpo del alma como dardos envenenados lanzados por invisibles cerbatanas desde algún lugar en el no-lugar de la fría e inhóspita negrura del tiempo pasado que ya no pasa más. Yo no sé cuántos son los brazos del día ni sé si tenga manos la noche para abrazar esta pena mía que es apenas murmullo distante para tu alma; ni sé cuántos cuerpos tiene el aire disfrazados en el graznar de mil cuervos para morir mi muerte en lugar de mi muerte, ni cuantos dedos los guantes de la luna como un pulpo de plata para contar los latidos de mi vida mientras latiendo va y no se da cuenta. Pero no sé si sea importante esta breve elegía para vos que no elegía para los dos por esta mítica y empecinada idea de estar contigo estando contigo antes que estar contigo conformándome con tu ausencia sonriente. No sé que tiene de interesante que se derramen las gotas de mi en forma de letras formando versos que dicen sentimientos entre silencios mañeros y estratégicos si es más interesante este rebujo de sol sobre una pequeña copa de invierno en la medianoche humeante de un sábado incierto entre voces y caricias eventuales y amores urgentes con fecha de vencimiento mientras de la moneda va la cara mojada en llanto, y se queda volviendo la seca. Resulta más interesante el hipo un estornudo o una mancha en la corbata que cualquier verso que tenga tus oidos como destino porque los transformas - vos o tu hermana gemela que nunca sabe qué es lo que pasa y no recuerda ni la memoria del olvido - en pájaro de alabastro que jamás levantará vuelo o en una entrada a la gala vestido de frac y en alpargatas. Qué necesidad tenían tus dos ojos de multiplicarse como los de las abejas o enrojecer como los de las conejas. Qué necesidad de cortar la cuerda mientras iba haciendo equilibrio sintiéndome pájaro sobre el aire. Qué necesidad tus brazos tenían de dejar abandonado el abrazo en suspenso, como balanceándose, mientras el alma de mi cuerpo no quería por más abrazo que el leve planear por las nubes en vuelo sobre un planeta recién inventado desde la cercana profundidad de nuestro propio cielo que como todo cielo tenía la delicada libertad de no poseer propietarios. Al fin, no sé a cuál de tus dos vos escribo lo que escribo para vos que no sé si sos o no sos vos: Esta elegía para vos que no elegía para los dos...
Ezequiel Olivary
¿CUÁNTAS CARAS?
"El sol tiene una cara; dos, tiene la moneda y son cuatro las de la luna. Dime tú, pequeña, cuántas son tus caras para que entren todas, - sin olvidar ninguna de ellas al fin de nuestras cuentas - en el álbum de fotos de este sueño engañoso del que - sin piedad - me despertaste, antes de que por fin me archives - con menos piedad aún - en tu transitado pasado..."
Ezequiel Olivary
PRECESIÓN DE PIEL
En cada traza de sol la delgada tela que cubre su alma parece estremecerse como si al absorber contraluces fuera tomando el contorno de las pequeñas, inasibles ondas para entrelazarlas y convertirlas en una vibración corpórea de luz, en un espasmo, estertor de colores a veces, confusos; otras, difusos como voces de ninfas flotando en las superficies de algún mítico lago perdido, danzando entre destellos como guirnalda de gotas hasta deslizar su misteriosa existencia sobre la imagen
que es el sonido mismo del alma iluminada cubierta por el baño de luz de ese sol a pinceladas... Pero su cuerpo no brilla ni necesita del sol otra vida que no sea el resplandor que deja en el aire su alma y al que bien podría llamársele con cierta comodidad la piel de una mujer encantada...
Ezequiel Olivary CON EL ROCÍO
En la fría mañana espesas gotas de niebla trasmútanse rocío y por el aire, por el aire viajan.
Viajan por el aire y en silencioso cortejo proclaman con voz de arrullo aquello que oir no puede el mismísimo viento.
Estoy feliz, amiga mia, como el aire de rocío encinto; estoy feliz, amiga mía de hallar esta puerta abierta y poder salir a tu encuentro...
Ezequiel Olivary PÉTALO
En la prontitud, cercana; intuición de tu presencia, alimentas en el aire de tu esencia y le quitas delirio a mis divagues, transformando cada pensamiento en rosa encarnada que se disfraza del celeste cielo, para llegar desde el aire en etéreo y extendido vuelo hasta tu almohada, buscando allí la tierra que alimenta la raíz de tu pensamiento, el hondo mar donde nadan - noche a noche - tus más profundos sueños.
Ya vuélvense mis delirios sensatos cuando de la rosa un pétalo trae la buena noticia de haberse impregnado - casi imperceptiblemente - de una imagen de tu sueño. Es esa la magia que, al fin, vuelve semilla al pétalo y me permite sembrarlo en el jardín de mi alma, para que, sin prisas y sin pausas, crezca lozano, regado con la esperanza, - algún día no lejano - de volverse fragante rosedal poblado de primaverales pimpollos, de mis pensamientos y tus sueños...
Ezequiel Olivary NO-ELEGÍA AL INVIERNO
Estas resecas ramas vestidas de ocre aquellas hojas ausentes, -navegantes de algún ignoto paraíso vegetal do van a parar hojas muertas, tallos rotos, estambres cansados...- todo parece, por ventura, derramar inviernos por doquier sin dejar mayor alternativa que la contemplación de la lluvia la nieve, el viento... la sensación del frío intenso y de a ratos algún gentil rayo de sol diurno...
Es ese rayo amigo empero, el que da sentido a esta vida en latencia que espera la primavera para estallar, potente y patente, cual si no hubiera existido jamás el invierno...
Ezequiel Olivary REENCARNACIÓN DE LOS BESOS
En la delicada traza del límite de tus labios - fuente flamígera de mi sed - se detienen mis labios, cautivos, prestos a beber lava pura, a sentir nacer los besos que gestas dentro de tu boca - preñada hasta colmarse de la dulce fruta madura que meces con tu lengua mientras callas las palabras de amor que hablas con la mirada -.
Siéntese mi boca usurpadora de las fronteras de tu carne, en la intuición del mutuo temblor de nuestras bocas devorando el aliento de este aire que hemos hecho nuestro, apretujándolo, como si amasáramos el fino hilo de seda con el que se borda el manto delicado de todos y cada uno de nuestros besos.
Morimos y resucitamos en el mismo aliento, masticando juntos la misma pulpa, el mismo palpitante deleite, el mismo alimento.
Con ternura o desesperación, con pasión o suavidad de ángel, nuestras bocas que a la vida incontables besos traen, les matan, cómplices homicidas, mientras nosotros a besos matamos nuestro amor hasta renacer unidos en él, renovándonos en abrazo de madreselva, trepando hasta la fuente de la que se derrama el más alto delirio que una y otra vez bebemos, sin más pausa que el instante del respiro, en el que tomamos el impulso antes de sumergirnos, ávidos buceadores, nuevamente dentro del mar donde se esconden incontables nuestras secretas perlas del deseo.
Y por cada beso que en nuestras bocas matamos, nuevos besos engendra tu boca, llamando a nacer nuevos besos míos en este embarazo de tu presencia inagotable en el sabor de mi saliva, en el almíbar de tu palabra callada entre las comisuras de tus labios y el portal magnífico de tus finos dientes blancos.
Lámame a nacer, amiga mía. Llévame en esta espiral tomado de tu mano, al horizonte de sucesos donde se licuan las sensaciones y se extasían los sentidos infinitamente hasta renacer al otro lado del placer, en un eterno retorno cuyo tráfico cobija nuestros cuerpos, en la profundidad de un mar azul oscuro, en la centelleante levedad de la luz de lejanas estrellas hundidas en la negrura del cielo sin luna llena.
Lleva mis besos a encarnarse en tu boca hasta convertirlos en una rosa renacida, con pétalos entretejidos de los hilos de nuestro deseo y las llamas de nuestro incendio.
Ezequiel Olivary DESPEGANDO
Se tiñe de fósforo el cielo y a trasluz de incontables nubes dispersas hombres y mujeres levantando vuelo. Tintura sanguiñolenta como delgados hilos que sangra una herida lejana, ignota, borda la tarde en un espasmo cíclico y aberrante, ora sombrío, ora alegre, ora bravío. Y es en este cielo que la realidad fantasear no puede, donde el bípedo implume avisora con ojos de esperanza un horizonte azul, una mañana nevada y todo el rocío para su boca sin pico, para su piel novedosamente alada; sin cadenas se yergue libre mas no altivo trasmutando el sonoro ruido de sus pasos otrora vagabundos perdidos en aleve silencio que como manto de seda invisible a volar le lleva donde no hay desolación y una sonrisa es un paraíso.
Ezequiel Olivary
FRUICIÓN DE LA BÚSQUEDA
Busco tu boca en vuelo plañidero, con mis labios rapaces temblando al viento -quizá presagio- de cada delicado, imperceptible plieguecillo húmedo que cubre la pulpa dulce de la roja fruta -granada indómita y melíflua- que tiene como destino mi boca para latir juntas en incontables estallidos de dulzor.
Busco tu boca con el presentimiento hecho olfato acariciando el aire que respiras y que los azahares envidiarían.
Busco tu boca, y en la intuición de tu lengua -madura, plena, jugosa- siento que me desborda en saliva el alma, buscando el apretado abrazo -singular caricia-, la interminable estela que en cada temblor de tu piel pone tu alma, que desde tu boca que busco a mi boca, en gritos de silencio -vivas llamaradas- atrae hasta el espasmo del desmayo incontenible, que en la penumbra de la noche se hace interminable y profundo beso.
No busca empero mi boca batir tu boca en desesperada lidia, sino dialogar el idioma del fruto que la primavera ha preparado -y el verano entre sol y azúcares madurado- en suave y carnosa delicia para que, gota a gota, letra a letra nos volquemos en la crispación sagrada de besarnos el alma, de bebernos a besos.
Ezequiel Olivary BESO DE CANDELA
Lame el pabilo ingrávido en pátina de caricia interminable la untosa piel de la candela que adhiere su beso esteárico sin aferrarlo en su caída. Lame el pabilo con ansiedad incremental de gota a gota, lagrimal ambarino, la piel cerosa que su calor absorbe sin beber el beso interminable que derrama desde lo alto el fuego, que consume y aviva a un tiempo la chirriante tempestad -derramando amor como baño de salada y espesa miel-. Lame y se detiene su lengua estupefacta, entre resplandores y sombras, esperando, quizá, refundirse en ese cuerpo que surca con lánguido dedo sin atreverse a atravesar, sin poder, aunque quisiera, dejar, en un instante eterno, por fin de besar, para hacerse con la candela candela y volver, eterno retorno, fusión interminable, lenta y líquida, casi místicamente a saborear con tacto de ungüento y paciencia abismal...
Ezequiel Olivary PRESUNTO PRESENTIMIENTO
La monotonía no cabe en un silencio tan puro como las castañas tan profano como el claroscuro que llena una sala cualquier sala de preguntas incontestables. La monotonía no rompe el silencio sino que en procesión lenta le sigue en el peregrinar el paso, marcando la cadencia... un, dos, tres... vuelta a empezar
Entre puro y profano profanar, vislumbrar, toda añoranza es un canto más que un discurso y toda esperanza de abrazo es ya, en si, el abrazo mismo.
Toda promesa de presencia certera o fallida es presencia aunque se ausenten los pasos de la bienvenida. Y mientras tanto amanece una y otra vez, con la lejana lozanía cadencia de luz flamígera, a lo lejos, repitiendo en un deja vû sin tino... un, dos, tres... vuelta a empezar...
Ezequiel Olivary EN LA TIERRA
Como raíces del cedro al suelo aferradas así este sentimiento ahonda sus dedos en la tierra fértil del corazón y su savia no sabe de tiempo sino de la energía del sol; y su sangre no conoce de sombras sino del color carmesí con el que aviva la pasión y que le presta al fuego para que ilumine las sombras de las que no sabe; y al tiempo, para que le de alas a las horas y que, veloces, pasen, acortando la espera hasta encontrarte.
Ezequiel Olivary ABISMO
Abrió los ojos y detrás de la empalizada vio que no había crucifijo ni acertijo ni otra pared muro o cerco que no fueran esos postes aguzados, toscos, torcidos. Detrás de la empalizada no había sino un mar de estrellas un cielo de pájaros y toda la claridad de la mañana; macetas sin rosas -que habían huido hacia sus jardines- y una fragancia como de azahares que presagiaban un embarazo de naranjas. Detrás de la empalizada había quizá una espesa invisibilidad como un crucifijo como un acertijo como la vida misma... pero giró sobre sus talones y dándole la espalda a la empalizada decidió arrojarse a nadar contra las peñas del abismo segura de que, por fin, no habría ya de atormentarla ese tal Edipo...
Ezequiel Olivary DICIEMBRE DEL 06
Un paso iba otro volvía para irse nuevamente. Una excusa flotaba un pretexto se hundía y las palabras cansadas de tu boca se quedaban dormidas en mis oidos rebotando en el eco de esa ausencia presente que eras conmigo. Tarde era en la mañana cuando tarde advertiste que no estaba allí aunque te mirara. Y al subir al taxi fue tu bolso el último en dejar mi casa y tus lágrimas de arrepentida las primeras en alejarse de mi recuerdo bañándolo todo al caer hasta la memoria de tu cara. Y esta poesía tiene más de vos que lo que vos fuiste conmigo mientras cuenta no te dabas que todo fuego sin leños, pronto se apaga. Y mientras yo me dedicaba a amarte, Vos ¿a qué te dedicabas?
Ezequiel Olivary OASIS DE SUEÑOS
Ver desear, clamar. Llorar hasta las lágrimas riendo hasta el límite mismo donde nace la risa. Ver percibir, intuir. Gritar con toda la voz hasta la voz misma callando entre palabras el silencio.
Entre la arena el sol hace surcos donde siembra tanta cercanía que sólo se pueden cosechar ausencias como un mar de dunas. Palidecer hasta la palidez en persona ennegreciendo la sombra hasta ver las estrellas en el firmamento detrás de las palmeras.
Mientras ver, percibir el confuso sustrato de silencios donde la mentira es la verdad y la verdad es un mendigo al que se le perdieron las monedas rodando cuesta abajo hasta tocar el ínfimo límite que toca la piel en las caricias.
Ezequiel Olivary
COLOR DE CIELOEn la hondura del espacio vacío tocan sus manos el aire que respiro. Con la hemoglobina viajan sus besos adheridos como partículas de vida. Así, y sólo así, hasta el corazón llegan sus miradas sombrías de espera. Así, y sólo así, hasta el alma misma penetra la dulce claridad de su sonrisa, como una saeta. Tiene la pálida magia de sus dedos polvo de lejanas estrellas, como un nuevo firmamento. Y con sus dedos de magia y de piano toca suavemente la novel melodía de su presencia que como delicadas notas musicales por el aire esparce el sonido encantado de su pensamiento.
Ezequiel Olivary SIEMBRA
Siembra sin cesar y sin cansancio semillas auténticas de amor de esperanza, de paciencia, comprensión, tolerancia. Siembra en todos lados; siembra por tanto y por cuanto otros a sembrar se niegan. Siembra sin descanso y sin desmayo, que aunque el viento arrastre tus semillas el desencanto no habrá de detenerte: Nada más milagroso en la vida que sembrar el amor en la tierra y la esperanza en el viento.
Ezequiel Olivary |
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