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DEVOLUCIÓN DEL PARAÍSO

 

 

    

 

 

Hoy

sobre mi almohada

-hasta ayer sumida

en el naufragio de mis lágrimas-

una flor como racimo

reposando su sueño

estaba.

 

 

Hoy

como néctar dulce

o como cedro altivo

o paloma asustadiza

un sueño vino a dormir su vida

ahuyentando pesadillas

que cayeron al vacío

de su corta y rancia vida.

 

 

Hoy

un rayo del sol

una brizna de pasto verde

un sonido de vajilla

el tintineo de una risa

hoy

me han devuelto el cielo...

 

 

 

 

 

Ezequiel  Olivary

DÓNDE ESTÁS, NO ME PREGUNTO...

 

 

 

Tu alma

paloma, rayo de luz,

niebla en el aire.

Tu presencia,

perfume, arcoiris,

madreperla.

Te ven mis ojos

aún cuando nadie te vea

y mis oídos destilan tu voz

en una preciada gota

inaudible

hasta para el mismo silencio.

Dónde estás, no me pregunto.

Me basta quizá saber

que una parte de vos

sigue el camino conmigo;

que una onda de tu voz

es el mejor trino;

que el recuerdo de la mirada

es una diáfana mañana.

Dónde estás, no me pregunto.

Sólo sé que, desde donde estés,

siempre seguirás

estando conmigo.

 

 

Ezequiel  Olivary

COMBATIR LA PEDOFILIA ES NUESTRO COMPROMISO DE VIDA

 

 El mágico mundo de un niño, de una niña, de una persona humana que todavía no ha llegado a la adolescencia, es ese mundo donde los juegos son las actividades más serias.

 

Juegos donde la imaginación florece y se hace árbol. Cuan fuerte, saludable y frondoso sea su crecimiento, sana será la juventud y adultez de la persona.

Esa frágil criatura juega con las palabras como juega con sus muñecas o con una pelota o cien soldados de juguete. Juega con la virtualidad de un juego electrónico o con la humildad de un muñeco tosco, hecho de trapo y con los ojos pintados en fibrón.

Imagina multitudes en muñecos de plástico; es chef en un restaurante donde los utensilios y las cocinas son pequeñas miniaturas que su imaginación aumenta para introducirlo mágicamente en el mundo de "los grandes".

Es doctor; es maestra; es soldado o jugador de fútbol y hasta modelo de pasarela.

Y no importa cómo ni de qué se disfrace, ni que tan lujosos o humildes sean los elementos que le sirven a los conejos fantásticos de su invisible galera de mago o de su inasible varita de hada...

Nuestros niños son grandes jugando a "ser grandes"...

Son grandes porque mientras juegan, el arbolito incipiente de su imaginario infantil o adolescente, se va poblando de significados; así, juega con el bien y el mal, aprendiendo de a poco lecciones de sana moral, que no moralina hipócrita.

Va aprendiendo a pintar de arcoiris lo que es gris, cemento y asfalto; va imaginando edificios con amplios ascensores en medio del campo en lo que es un eucaliptus...

Es ingeniero construyendo puentes con ladrillos de plástico...

Es odontóloga revisando la boca de sus compañeritas de juegos para detectar inexistentes caries o, afectando seriedad adulta, recomendar el diario cepillado...

Es veterinario, aplicándole inyecciones fantásticas de agua sobre el pelo al propio perro, sintiéndose orgulloso de haberle vacunado.

Es bióloga, juntando hormigas y estudiando su comportamiento, que luego anota en garabatos ilegibles en un papel cualquiera, generalmente de envoltorio, y que para ella son las más serias fórmulas y más estrictos protocolos...

Es imposible robarle todo este mundo a una niña, a un niño, a un adolescente... 

¿Es imposible? 

Me dirán: La guerra, las pestes, las injusticias sociales, el hambre, las catástrofes naturales, la muerte de los padres...

Si, eso es cierto. Estos flagelos atentan contra ese mágico mundo de nuestros niños y muchas veces, muchas, lo destruyen irreparable, irreversiblemente. 

Pero hay una destrucción cruel, atroz, espantosa...  

infernal... 

Es una destrucción silenciosa, que se arrastra entre la hojarasca como la serpiente constrictora, acechando la víctima hasta lanzarse sobre ella, asfixiándola lenta e inexorablemente con una fuerza mucho más poderosa que su cuerpecito débil y su mente llena de ilusión, fantasía e ingenuidad.

Una destrucción "incruenta"... alambicada... inhumana e indignante: Les roba a nuestros niños la dignidad y los sumerge en un pozo de confusión, donde el futuro es el no-futuro... 

Donde la persona es sólo un instrumento del placer o la locura de otro. 

Dicen los que saben, que la perversión, entre otras cosas, trata del discurso y la actitud de alguien más fuerte contra alguien más débil.

La espantosa dialéctica del dominante y el sometido, la dialéctica inhumana del amo y el esclavo, donde sólo el dominante tiene derechos exclusivos, poseedor infinito de...  la persona del otro...  administrador de gotas como dádivas de los "derechos" -retorcidos por su imaginación enferma- que le placen a su antojo, con tal de sujetar y mantener sumisa a su víctima, al débil... 

¿Qué futuro tendremos si nuestros niños quedan indefensos, desamparados, en manos del "orgullo pedófilo"? 

La inmoralidad no es solamente la práctica impune del mal, del egoísmo caprichoso y el odio destructivo...

La inmoralidad es, también, la retorcida justificación con la que se pretende hacer pasar por bueno lo que es malo, por sano lo que es enfermo. 

¿Qué nos espera como sociedad si permitimos con el silencio, legitimar la perversión del sometimiento de un ser humano a los infinitos y retorcidos caprichos de otro ser humano? 

¿Qué futuro si el delito se legitima por la inacción de la justicia, el incumplimiento de la ley y la indiferencia de los ciudadanos? 

No sé qué respuesta dar a estos y otros tantísimos interrogantes por el estilo. 

Pero hay preguntas para las que sí creo tener una respuesta. 

¿Qué será de un niño que cae en las manos de un pedófilo impune, que actúa a despecho de su propia humanidad y para desgracia de la dignidad del niño al que somete?

¿Qué será de su mundo infantil, de ese árbol que, otrora crecía fuerte para dar los mejores frutos y mantener vivo el espíritu durante la adultez? 

Simplemente, ese mundo y ese niño, se habrán destruido irreversiblemente, para siempre. 

Permitirle a los pedófilos - enfermos, delincuentes - este tipo de prácticas y actitudes de vida (que son, en realidad, actitudes de muerte), con nuestro silencio o nuestra indiferencia es dejar ni más ni menos que sean ellos los educadores del porvenir:  

Educadores capaces de formar las próximas generaciones de Hitler, Goëbbel, Bush, Mengele, Stalin... en los conceptos de "libertad", "humanidad", "justicia", "dignidad"... que aquellos tenían... 

Más sencillamente aún:  

Permitirle a un pedófilo su accionar es permitirle que, de un cruel masazo destruya el mundo de un niño, que no tiene forma de defenderse del asqueroso abrazo reptil de estos constrictores/destructores de humanidad. 

Estimado amig@, estimado visitante, estimado lector...  

Olvídese de todo esto que arriba he escrito y usted acaba de leer...  

Solamente, mire a un niño, a una niña, a un adolescente a los ojos y hágase ésta pregunta:  

¿Sería capaz de permitir, consentir o simplemente guardar indiferente silencio ante alguien que destruyera o intentara destruir el frágil mundo infantil de una criatura indefensa sólo para calmar sus apetitos animales más bajos? 

Sencillamente, póngase detrás de los ojos de ese niño:  

¿No estaría pidiendo auxilio y justicia a gritos? 

PROTEJAMOS A LOS MÁS DÉBILES. 

PROTEJAMOS A NUESTROS NIÑOS. 

PROTEJAMOS NUESTRO PRESENTE,

NUESTRO FUTURO, NUESTRA DIGNIDAD,

NUESTRA LIBERTAD. 

COMBATIR LA PEDOFILIA Y A SUS

CULTORES ES COMPROMETERNOS CON LA

NIÑEZ... Y CON NOSOTROS MISMOS. 

ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE,

PROTEJAMOS ENTRE TODOS A NUESTROS

NIÑOS. ES LA PRINCIPAL TAREA DE SUPERVIVENCIA DE CUALQUIER ESPECIE ANIMAL. ES EL COMPROMISO ESENCIAL DE NUESTRA PROPIA HUMANIDAD.COMBATIR LA PEDOFILIA ES NUESTRA OBLIGACIÓN

 

 

 

 

Ezequiel   Olivary

 

ELEGÍA PARA VOS QUE NO ELEGÍA PARA LOS DOS

 

 

 

Qué necesidad tenían tus manos

de volverse impunes garfios

si eran suaves como plumas

frágiles como pétalos

delicadas como caricias de sol

mientras está amaneciendo.

Con tu ausente presencia de vos

en este presente con ausencia de mi

las horas se clavan en el cuerpo del alma

como dardos envenenados

lanzados por invisibles cerbatanas

desde algún lugar en el no-lugar

de la fría e inhóspita negrura

del tiempo pasado que ya no pasa más.

Yo no sé cuántos son los brazos del día

ni sé si tenga manos la noche

para abrazar esta pena mía

que es apenas murmullo

distante para tu alma;

ni sé cuántos cuerpos tiene el aire

disfrazados en el graznar de mil cuervos

para morir mi muerte en lugar de mi muerte,

ni cuantos dedos los guantes de la luna

como un pulpo de plata

para contar los latidos de mi vida

mientras latiendo va y no se da cuenta.

Pero no sé si sea importante

esta breve elegía para vos

que no elegía para los dos

por esta mítica y empecinada idea

de estar contigo estando contigo

antes que estar contigo

conformándome con tu ausencia sonriente.

No sé que tiene de interesante

que se derramen las gotas de mi

en forma de letras formando versos

que dicen sentimientos entre silencios

mañeros y estratégicos

si es más interesante este rebujo de sol

sobre una pequeña copa de invierno

en la medianoche humeante

de un sábado incierto

entre voces y caricias eventuales

y amores urgentes

con fecha de vencimiento

mientras de la moneda

va la cara mojada en llanto,

y se queda volviendo la seca.

Resulta más interesante el hipo

un estornudo o una mancha en la corbata

que cualquier verso

que tenga tus oidos como destino

porque los transformas

- vos o tu hermana gemela

que nunca sabe qué es lo que pasa

y no recuerda ni la memoria del olvido -

en pájaro de alabastro

que jamás levantará vuelo

o en una entrada a la gala

vestido de frac y en alpargatas.

Qué necesidad tenían tus dos ojos

de multiplicarse como los de las abejas

o enrojecer como los de las conejas.

Qué necesidad de cortar la cuerda

mientras iba haciendo equilibrio

sintiéndome pájaro sobre el aire.

Qué necesidad tus brazos tenían

de dejar abandonado el abrazo

en suspenso, como balanceándose,

mientras el alma de mi cuerpo

no quería por más abrazo

que el leve planear por las nubes en vuelo

sobre un planeta recién inventado

desde la cercana profundidad

de nuestro propio cielo

que como todo cielo tenía la delicada libertad

de no poseer propietarios.

Al fin, no sé a cuál de tus dos vos

escribo lo que escribo para vos

que no sé si sos o no sos vos:

Esta elegía para vos

que no elegía para los dos...

 

 

 

 

 

Ezequiel   Olivary

 

 

 

 

¿CUÁNTAS CARAS?

 

 

"El sol tiene una cara;

dos, tiene la moneda

y son cuatro las de la luna.

Dime tú, pequeña,

cuántas son tus caras

para que entren todas,

- sin olvidar ninguna de ellas

al fin de nuestras cuentas -

en el álbum de fotos

de este sueño engañoso

del que - sin piedad - me despertaste,

antes de que por fin me archives

- con menos piedad aún -

en tu transitado pasado..."

 

 

 

Ezequiel   Olivary

 

   

PRECESIÓN DE PIEL

 

 

 
  

En cada traza de sol

la delgada tela que cubre su alma

parece estremecerse

como si al absorber contraluces

fuera tomando el contorno

de las pequeñas, inasibles ondas

para entrelazarlas

y convertirlas en una vibración corpórea de luz,

en un espasmo, estertor de colores

a veces, confusos;

otras, difusos como voces de ninfas

flotando en las superficies de algún mítico lago perdido,

danzando entre destellos como guirnalda de gotas

hasta deslizar su misteriosa existencia

sobre la imagen

 

 

 

 

que es el sonido mismo del alma iluminada

cubierta por el baño de luz

de ese sol a pinceladas...

Pero su cuerpo no brilla

ni necesita del sol otra vida

que no sea el resplandor

que deja en el aire su alma

y al que bien podría llamársele

con cierta comodidad

la piel de una mujer encantada...

 

 

 

Ezequiel   Olivary

CON EL ROCÍO

 

En la fría mañana

espesas gotas de niebla

trasmútanse rocío

y por el aire,

por el aire viajan.

 

Viajan por el aire

y en silencioso cortejo

proclaman con voz de arrullo

aquello que oir no puede

el mismísimo viento.

 

Estoy feliz, amiga mia,

como el aire

de rocío encinto;

estoy feliz, amiga mía

de hallar esta puerta abierta

y poder salir a tu encuentro...

 

 

Ezequiel   Olivary

PÉTALO

 

 

En la prontitud, cercana;

intuición de tu presencia,

alimentas en el aire de tu esencia

y le quitas delirio a mis divagues,

transformando cada pensamiento

en rosa encarnada

que se disfraza del celeste cielo,

para llegar desde el aire

en etéreo y extendido vuelo

hasta tu almohada,

buscando allí

la tierra que alimenta

la raíz de tu pensamiento,

el hondo mar donde nadan

- noche a noche -

tus más profundos sueños.

 

Ya vuélvense mis delirios sensatos

cuando de la rosa un pétalo

trae la buena noticia

de haberse impregnado

- casi imperceptiblemente -

de una imagen de tu sueño.

Es esa la magia que, al fin,

vuelve semilla al pétalo

y me permite sembrarlo

en el jardín de mi alma,

para que, sin prisas y sin pausas,

crezca lozano, regado con la esperanza,

- algún día no lejano -

de volverse fragante rosedal

poblado de primaverales pimpollos,

de mis pensamientos

y tus sueños...

 

 

 

Ezequiel  Olivary

NO-ELEGÍA AL INVIERNO

 

 

Estas resecas ramas

vestidas de ocre

aquellas hojas ausentes,

-navegantes de algún ignoto

paraíso vegetal

do van a parar

hojas muertas,

tallos rotos,

estambres cansados...-

todo parece, por ventura,

derramar inviernos por doquier

sin dejar mayor alternativa

que la contemplación de la lluvia

la nieve, el viento...

la sensación del frío intenso

y de a ratos algún gentil rayo de sol diurno...

 

 

Es ese rayo amigo empero,

el que da sentido

a esta vida en latencia

que espera la primavera

para estallar, potente y patente,

cual si no hubiera existido jamás

el invierno...

 

 

Ezequiel   Olivary

REENCARNACIÓN DE LOS BESOS

 

 

En la delicada traza

del límite de tus labios

- fuente flamígera de mi sed -

se detienen mis labios, cautivos,

prestos a beber lava pura,

a sentir nacer los besos que gestas

dentro de tu boca

- preñada hasta colmarse

de la dulce fruta madura

que meces con tu lengua

mientras callas las palabras de amor

que hablas con la mirada -.

  

Siéntese mi boca

usurpadora de las fronteras de tu carne,

en la intuición del mutuo temblor

de nuestras bocas devorando el aliento

de este aire que hemos hecho nuestro,

apretujándolo, como si amasáramos

el fino hilo de seda

con el que se borda el manto delicado

de todos y cada uno de nuestros besos.

  

Morimos y resucitamos en el mismo aliento,

masticando juntos la misma pulpa,

el mismo palpitante deleite,

el mismo alimento.

  

Con ternura o desesperación,

con pasión o suavidad de ángel,

nuestras bocas que a la vida

incontables besos traen,

les matan, cómplices homicidas,

mientras nosotros a besos

matamos nuestro amor

hasta renacer unidos en él,

renovándonos en abrazo de madreselva,

trepando hasta la fuente de la

que se derrama el más alto delirio

que una y otra vez bebemos,

sin más pausa que el instante del respiro,

en el que tomamos el impulso

antes de sumergirnos, ávidos buceadores,

nuevamente dentro del mar donde se esconden

incontables

nuestras secretas perlas del deseo.

 

 Y por cada beso que en nuestras bocas matamos,

nuevos besos engendra tu boca,

llamando a nacer nuevos besos míos

en este embarazo de tu presencia

inagotable

en el sabor de mi saliva,

en el almíbar de tu palabra callada

entre las comisuras de tus labios

y el portal magnífico

de tus finos dientes blancos.

  

 Lámame a nacer, amiga mía.

Llévame en esta espiral

tomado de tu mano,

al horizonte de sucesos

donde se licuan las sensaciones

y se extasían los sentidos infinitamente

hasta renacer al otro lado del placer,

en un eterno retorno

cuyo tráfico cobija nuestros cuerpos,

en la profundidad de un mar azul oscuro,

en la centelleante levedad de la luz

de lejanas estrellas hundidas

en la negrura del cielo sin luna llena.

  

Lleva mis besos a encarnarse en tu boca

hasta convertirlos

en una rosa renacida,

con pétalos entretejidos

de los hilos de nuestro deseo

y las llamas de nuestro incendio.

 

Ezequiel   Olivary

DESPEGANDO

 

Se tiñe de fósforo el cielo

y a trasluz de incontables nubes

dispersas

hombres y mujeres

levantando vuelo.

Tintura sanguiñolenta

como delgados hilos

que sangra una herida

lejana, ignota,

borda la tarde en un espasmo

cíclico y aberrante,

ora sombrío,

ora alegre,

ora bravío.

Y es en este cielo

que la realidad fantasear no puede,

donde el bípedo implume

avisora con ojos de esperanza

un horizonte azul,

una mañana nevada

y todo el rocío para su boca sin pico,

para su piel novedosamente alada;

sin cadenas se yergue libre

mas no altivo

trasmutando el sonoro ruido de sus pasos

otrora vagabundos perdidos

en aleve silencio

que como manto de seda

invisible a volar le lleva

donde no hay desolación

y una sonrisa es un paraíso.

 

 

Ezequiel   Olivary

 

FRUICIÓN DE LA BÚSQUEDA

 

 
 

Busco tu boca

en vuelo plañidero,

con mis labios rapaces

temblando al viento

-quizá presagio-

de cada delicado,

imperceptible plieguecillo húmedo

que cubre la pulpa dulce

de la roja fruta

-granada indómita y melíflua-

que tiene como destino mi boca

para latir juntas

en incontables

estallidos de dulzor.

 

Busco tu boca

con el presentimiento hecho olfato

acariciando el aire que respiras

y que los azahares envidiarían.

 

Busco tu boca,

y en la intuición de tu lengua

-madura, plena, jugosa-

siento que me desborda en saliva el alma,

buscando el apretado abrazo

-singular caricia-,

la interminable estela

que en cada temblor de tu piel

pone tu alma,

que desde tu boca que busco

a mi boca,

en gritos de silencio

-vivas llamaradas-

atrae hasta el espasmo

del desmayo incontenible,

que en la penumbra de la noche

se hace interminable y profundo beso.

 

No busca empero

mi boca batir tu boca

en desesperada lidia,

sino dialogar el idioma del fruto

que la primavera ha preparado

-y el verano entre sol y azúcares madurado-

en suave y carnosa delicia

para que,

gota a gota,

letra a letra

nos volquemos en la crispación sagrada

de besarnos el alma,

de bebernos a besos.

 

 

 

Ezequiel  Olivary

BESO DE CANDELA

 

 

Lame el pabilo ingrávido

en pátina de caricia interminable

la untosa piel de la candela

que adhiere su beso esteárico

sin aferrarlo en su caída.

Lame el pabilo

con ansiedad incremental

de gota a gota,

lagrimal ambarino,

la piel cerosa que su calor absorbe

sin beber el beso interminable

que derrama desde lo alto el fuego,

que consume y aviva a un tiempo

la chirriante tempestad

-derramando amor como baño

de salada y espesa miel-.

Lame

y se detiene

su lengua estupefacta,

entre resplandores y sombras,

esperando, quizá,

refundirse en ese cuerpo

que surca con lánguido dedo

sin atreverse a atravesar,

sin poder, aunque quisiera,

dejar, en un instante eterno,

por fin de besar,

para hacerse con la candela

candela

y volver, eterno retorno,

fusión interminable,

lenta y líquida,

casi místicamente

a saborear

con tacto de ungüento

y paciencia abismal...

 

 

Ezequiel  Olivary

PRESUNTO PRESENTIMIENTO

 

 

La monotonía

no cabe en un silencio

tan puro como las castañas

tan profano como el claroscuro

que llena una sala

cualquier sala

de preguntas incontestables.

La monotonía no rompe el silencio

sino que en procesión lenta

le sigue en el peregrinar

el paso, marcando la cadencia...

un, dos, tres... vuelta a empezar

 

Entre puro y profano

profanar, vislumbrar,

toda añoranza es un canto

más que un discurso

y toda esperanza de abrazo

es ya, en si, el abrazo mismo.

 

Toda promesa de presencia

certera o fallida

es presencia aunque se ausenten

los pasos de la bienvenida.

Y mientras tanto amanece

una y otra vez, con la lejana lozanía

cadencia de luz flamígera, a lo lejos,

repitiendo en un deja vû sin tino...

un, dos, tres... vuelta a empezar...

 

 

Ezequiel  Olivary

EN LA TIERRA

 

 
 

Como raíces del cedro

al suelo aferradas

así este sentimiento

ahonda sus dedos

en la tierra fértil

del corazón

y su savia

no sabe de tiempo

sino de la energía del sol;

y su sangre

no conoce de sombras

sino del color carmesí

con el que aviva la pasión

y que le presta al fuego

para que ilumine las sombras

de las que no sabe;

y al tiempo,

para que le de alas a las horas

y que, veloces, pasen,

acortando la espera

hasta encontrarte.

 

Ezequiel  Olivary

ABISMO

 

 

Abrió los ojos

y detrás de la empalizada

vio que no había crucifijo

ni acertijo

ni otra pared

muro o cerco

que no fueran esos postes

aguzados, toscos,

torcidos.

Detrás de la empalizada

no había sino un mar de estrellas

un cielo de pájaros

y toda la claridad de la mañana;

macetas sin rosas

-que habían huido hacia sus jardines-

y una fragancia como de azahares

que presagiaban

un embarazo de naranjas.

Detrás de la empalizada

había quizá

una espesa invisibilidad

como un crucifijo

como un acertijo

como la vida misma...

pero giró sobre sus talones

y dándole la espalda a la empalizada

decidió arrojarse a nadar

contra las peñas del abismo

segura de que, por fin,

no habría ya de atormentarla

ese tal Edipo...

 

 

Ezequiel   Olivary

DICIEMBRE DEL 06

 

Un paso iba

otro volvía

para irse nuevamente.

Una excusa flotaba

un pretexto se hundía

y las palabras

cansadas de tu boca

se quedaban dormidas

en mis oidos

rebotando en el eco

de esa ausencia presente

que eras conmigo.

Tarde era en la mañana

cuando tarde advertiste

que no estaba allí

aunque te mirara.

Y al subir al taxi

fue tu bolso

el último en dejar mi casa

y tus lágrimas de arrepentida

las primeras en alejarse

de mi recuerdo

bañándolo todo al caer

hasta la memoria de tu cara.

Y esta poesía tiene más de vos

que lo que vos fuiste

conmigo

mientras cuenta no te dabas

que todo fuego

sin leños, pronto se apaga.

Y mientras yo me dedicaba

a amarte,

Vos

¿a qué te dedicabas?

 

 

Ezequiel  Olivary

OASIS DE SUEÑOS

 
 

Ver

desear, clamar.

Llorar hasta las lágrimas

riendo hasta el límite mismo

donde nace la risa.

Ver

percibir, intuir.

Gritar con toda la voz

hasta la voz misma

callando entre palabras el silencio.

 

Entre la arena

el sol hace surcos

donde siembra tanta cercanía

que sólo se pueden cosechar

ausencias como un mar de dunas.

Palidecer hasta la palidez en persona

ennegreciendo la sombra

hasta ver las estrellas en el firmamento

detrás de las palmeras.

 

Mientras

ver, percibir

el confuso sustrato de silencios

donde la mentira es la verdad

y la verdad es un mendigo

al que se le perdieron las monedas

rodando cuesta abajo

hasta tocar el ínfimo límite

que toca la piel en las caricias.

 

 

Ezequiel  Olivary

 

COLOR DE CIELO

En la hondura del espacio vacío

tocan sus manos el aire que respiro.

Con la hemoglobina viajan sus besos

adheridos como partículas de vida.

Así, y sólo así, hasta el corazón llegan

sus miradas sombrías de espera.

Así, y sólo así, hasta el alma misma penetra

la dulce claridad de su sonrisa, como una saeta.

Tiene la pálida magia de sus dedos

polvo de lejanas estrellas, como un nuevo firmamento.

Y con sus dedos de magia y de piano

toca suavemente la novel melodía de su presencia

que como delicadas notas musicales

por el aire esparce el sonido encantado de su pensamiento.

 

 

Ezequiel  Olivary

SIEMBRA

 

Siembra sin cesar

y sin cansancio

semillas auténticas de amor

de esperanza, de paciencia,

comprensión, tolerancia.

Siembra en todos lados;

siembra por tanto y por cuanto

otros a sembrar se niegan.

Siembra sin descanso y sin desmayo,

que aunque el viento

arrastre tus semillas

el desencanto no habrá de detenerte:

Nada más milagroso en la vida

que sembrar el amor en la tierra

y la esperanza

en el viento.

 

Ezequiel  Olivary