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日志


ANSIEDAD

 

 

Sobrio

hasta la ebriedad

aliento al viento

durante lo que dure

la tormenta

de este tormento.

Áspera

suavidad de esta soledad

de este pulso animal

que condena

a la inocencia

a la indecencia

del vacío yermo

de este hielo eterno,

este glaciar sin gracia

ni sangre

gratuito

del vacío sin estío

de saberme tuyo

pero seguir siendo mio;

sin pausa

en el gris desespero

de intuir y sentir

escapando sin huir

entrando como cayendo,

espira sin fin,

del humo del cigarro

de tu ausencia presente

en esta taza de café

fría, blanca,

insomne.

 

Sobrio

hasta la ebriedad

con hambre de vos

sin saciedad...

 

Ezequiel  Olivary

BRUMA

 

 
Hoy siento que

en la extraña sutileza

de tu piel

se encuentran las caricias

que una vez

creí perdidas.

Hoy veo que

atravesando el aire

y sin por qué

tu aroma de distancia

te trae a esta presencia.

Y sin saber

a tientas como un ciego

balbuceando

el nombre de tu aliento

camino entre la niebla

hasta donde está

tu cuerpo.

Hoy desperté

de este insomnio espeso

o del ayer,

de tu sueño de agua

sin vacilar

buceando en vos

y sin saber nadar.

Hoy te llamé

desde la sombra gris

de la ciudad

en medio del asfalto

en soledad

para abrazarte.

Hoy seguiré

entre risas, celos y café,

soñando el sueño vivo

de querer

mientras te quiero

mientras espero...

 

 

Ezequiel  Olivary

VOLVER

 

 

Volver

del sitio al que nunca se ha ido

o al que nunca se habrá de ir.

Volver

del presente cayéndonos de bruces

entre las fauces del futuro.

Volver

deja vû de lo que nunca ocurrió

un eterno retorno sin previa partida.

Volver

de todos los olvidos, aferrándonos

con uñas y garras a los recuerdos.

Volver

de la esquizofrenia o de la leucemia,

de la muerte o la vida sin sueños.

Volver

con la frente marchita o con la frente serena,

con el cabello nevado o bien descabellados.

Volver

al día de ayer de mil novecientos ochenta y siete

sabiendo que veinte años no es nada.

Volver

a ningún lado que no sea, mi pequeña,

ese hueco que dejé estando a tu lado, sin haber estado.

Volver

porque no hay nostalgia peor

que añorar el futuro que aún no sucedió;

ni ansiedad comparable a la de sentirte latiendo

mientras le imploro llorando al cielo

que cancelen los ángeles sus últimos vuelos

para que el abismo no se abra, y no quieras ya

volver

a estar como durante los años pasados

tan presente en el mundo y tan lejos de mi.

 

Ezequiel  Olivary

 

FANTASMAS...

Antes que perseguir fantasmas...

...es más saludable enfrentarlos persiguiendo una meta, viviendo un sueño, intentando cambiar una realidad.

La verdadera soledad existe allí donde, entre un gentío, la persona se siente distante, como envuelta en una burbuja sin estar alejada de la realidad. Quien es capaz de amar auténticamente, nunca está solo, aunque eventualmente tenga esa sensación, así esté caminando por un sendero sólo habitado por árboles y trinos.

Se puede estar en el desierto, pero si se lleva consigo una gota de amor, no es necesario un oasis. Y esa gota de amor aclara la mirada: No se ven espejismos ni hay fantasmagoría persecutoria que se le resista. Delante está siempre el prado verde hacia el que se camina...

¿Cuál es el riesgo? Ganar, perder, trastabillar, caer... Es mejor, en todo caso, tener a los miedos por zapatos y no por mochila. Aunque nos hagan resbalar y caer, al levantarnos y seguir caminando tendrán que soportar el peso de nuestro cuerpo; si los dejáramos como una mochila, a nuestras espaldas cargada, sería muy dificil levantarse de cada caída, resignarse a saber perder cuando no hay alternativa o no sentirse perseguido por algo que nos sujeta por la espalda y que, aún dándonos vuelta, nunca llegamos a ver.

Es mejor que los miedos sean nuestro calzado:

Que ellos carguen con nosotros y no a la inversa...

 

Ezequiel  Olivary

MIENTRAS TANTO... LOS SUEÑOS

 

Mis libros me han dejado desvalido, casi huérfano.

¿Para qué tantos volúmenes y tanta erudición, si al fin, ninguno define qué cosa sea soñar?

¿Tendrá definición? Y si la tuviera ¿Será su validez absoluta?

Siempre he desconfiado mucho de las definiciones -y las erudiciones- porque nos colocan en ese sopor de muerte que provocan las certezas adquiridas, que inducen el aburguesamiento mental. Y eso es in-so-portable: No se puede sustentar en sí mismo; es una especie de implosión del alma. Tales certezas no esenciadas, son una especie de sumidero cósmico que, en una fracción infinitesimal de segundo -que se convierte en eternidad ilícita-, nos tritura sin fin, como al Prometeo encadenado el rapaz devora sin devorar, una y otra vez.

¿Y qué es so-portable? El soñar indefinido tal vez -especulo- sea como la pena de Sísifo o como el bordado de Penélope. Y cuando a muchos estas imágenes les causan espanto, tanto por lo repetitivas como por la incertidumbre de un final (esta sociedad que quiere soluciones al portador y deleites del consumidor...), para otros, entre quienes me incluyo, asomando tímidamente las narices, estas imágenes no son sino un desafío.

Mientras que, como un río, el tiempo se mueve y todo lo modifica, estarse quieto es verdaderamente una locura. En un universo donde nada es estático (salvo lo extático), pretender un status seguro es cancelar todos los sueños posibles. Y cancelar los sueños, creo, es cancelar la vida misma como un baldón inconcebible.

El intolerante no sueña: Ve la vida pasar como algo insoportable contra lo que se rebela de la peor manera, esto es, apelando a un status y defendiéndolo con uñas y dientes; lo que está mandado mande quien mande... Al mediocre le pasa lo mismo, sólo que su pusilanimidad le impide rebelarse siquiera contra la propia pusilanimidad; entonces bebe a tragos un poco de vulgaridad, como para anestesiar ese extraño dolor de nada, que es carecer de sueños, de status y de rebeldía.

Así es que mis libros, una vez más, han decidido por sí mismos quemarse a lo Bonzo, dejándome en medio del problema; ¿Qué cosa serán los sueños?

Me quedaría muy conforme y a la vera del camino si los definiera con una sola palabra: Utopía. Siempre la definición más bella es aquella que requiere de pocas y simples palabras. Pero como toda definición, no deja de ser una cárcel. Así es que prefiero prescindir de apelar a mis derechos de hacer valer mi pasaje hacia la isla de Santo Tomás Moro, y salir a navegar por mi cuenta entre incertidumbres, vagas certezas contingentes y esta ansiedad casi lobuna de perseguir la primavera como una presa, sabiendo que ni bien le ponga las garras encima, habrá de soltarse para reiniciar la carrera...

Creo que la misma carrera en pos de esa primavera puede llegar a llamarse sueño o utopía. Y esa misma carrera, en lugar de ser un trajín enloquecedor y delirante, es la evidencia de nuestra voracidad de futuro, de nuestra realización cotidiana, de nuestro extraño diálogo con el tiempo.

Para dejar esto indefinido, que es la mejor forma de dejar un texto, prefiero renegar de cualquier status y postergarlo, por cuanto tiempo de vida me quede y me permita el cosmos, para que me espere, sentado, detrás de las puertas de la eternidad.

Mientras tanto, seguiré buscando entre el negro humo de mis libros quemados, un significado renovado o reinventado de los sueños.

Mientras tanto... confiaré en que el olor de los sueños se llama mientras tanto...

 
 

 

Ezequiel  Olivary

BESO

 

Labio contra labio

las ansias se beben

como el veneno, como el elixir,

de un sorbo.

 

Labio contra labio

en la plenitud del beso apretado

en la caricia del beso de brisa.

Labio contra labio

los pechos de la madrugada

alimentan sentimientos

y amamantan esperanzas.

 

Labio contra labio

no hay frío en la fruición

de la pulpa sorbida

de modo semejante

como el niño descubre

el dulzor del durazno.

 

Labio contra labio

y contra la muerte, la vida,

que estalla en un beso

colmado de bocas y de saliva,

colmado de aliento

y lleno hasta volcarse

en cataratas de pasión

sobre el curso del río

que hace de sus aguas

la caricia de los amantes,

siempre fluyendo

sin paz, si regocijo ni dique

que contenerlo consiga.

 

Labio contra labios

fluyen en un sentido y otro

como la marea

ácido humor del abismo

que mojar puede hasta las mismas piedras;

surco  que en líquida viscosidad

desborda comisuras,

desnuda pliegues,

demuda mil sordos suspiros

ahogados en almíbar;

intensidad de la vida

que no se encalma

en un simple aunque apretado beso.

 

Labio contra labio

o labio contra labios

¿Hay en todo el cosmos

secreto misterio

más gozoso que eso?

Labio contra labio

y en mis labios

perenne

la sensación viva de tu beso.

 

Ezequiel  Olivary

ESPEJISMO

 

 
 

Un amigo me decía:

No soporto la soledad;

esta cosa ignominiosa

e implacable que cubre mis noches

de una sombra más profunda

que el abismo del mar.

Me decía:

Es temible enemigo

la cruel soledad que padezco.

No me deja un respiro

ni siquiera para tomar el sol

sentado en el banco de la plaza.

Y repetía:

No he tenido en la vida

contrincante peor

que esta soledad inaudita.

 

Nos miramos un instante,

mientras el mozo

entre el bullicioso tintineo

de copas y cucharitas

nos servía el café en el bar.

Su mirada no era la de un solitario,

la de un desamparado,

la de un desesperado.

Su mirada guardaba el brillo

la vivacidad y la profundidad

que siempre le conocí

desde la época del potrero

o los ensayos de medianoche

con su guitarra melodiosa.

Caí en la cuenta

que mi amigo tenía la mirada

empero

con un brillo menos:

Se lo había quitado

la desilusión, que sus palabras

sabiamente habían enmudecido

bajo la capa impermeable

del silente trasfondo.

 

Bien -me animé a decirle

aún revolviendo mi café

con la cucharita-

si me permites, creo que tus ojos

han equivocado la mirada;

creo que has confundido

un reflejo con un oasis para tu sed

y sólo has encontrado más arena.

Sabes, le llaman espejismo.

 

Pero su mirada no se calmó

con mis palabras

y sin decir ene

me exigía con sus ojos

ver el carozo que el durazno oculta

tras el argumento

de pulpa y cáscara.

Entonces fue que

animado por su curiosidad callada,

le dije por fin

aquello que pensaba:

No es la soledad el enemigo;

es el desamor, ese traidor que se esconde

tras la sombra del amor

para terminar matándolo

con una certera puñalada de frío.

 

Termina tu café, querido amigo,

que en esta noche oscura

en esta calle tan vacía

casi un desierto

la soledad huye con paso liviano

de ese enemigo cruel

que a la vuelta de cualquier esquina

acecha con sonrisa de sicario;

es la desilusión, amigo mío,

el espejismo del que huye la soledad

cobijándose a tu amparo

si es que sabes mirar.

 

Cuando salgas, luego de tu café,

abriga debajo del sobretodo

a la desvalida soledad,

que afuera hace frío, mucho frío,

y está buscando un alma cálida

que no la desprecie

y simplemente la sepa escuchar.

 

Nos separamos con un apretón de manos,

como siempre durante años,

dos cuadras calle abajo.

El fue a su morada,

sabrá Dios qué, pensando.

Yo, camino a mi guarida,

sabía, dando cada paso,

que debajo de mi sobretodo

estaba durmiendo en paz

mi soledad, agradecida.

 

Ezequiel   Olivary

 

 

FRASES SIN CELEBRIDAD (NI CELEBRACIÓN)

 

 

 FRASES SIN CELEBRIDAD NI CELEBRACIÓN                  (un poco de humor entre tantas corridas)

 

"Quien no quiera soportar a Robin Hood, que no esconda princesas en el castillo"

Proverbio - autor ignoto

 

"No hay peor boludo que quien toma al otro por boludo"

Refranero criollo - Anónimo

 

"Quien quiere abarcarlo todo, termina apretando el aire"

leído en algún graffitti (no recuerdo dónde)

 

"Es más facil ocultar en un bolsillo un elefante africano, que mantener escondida por mucho tiempo la mentira"

Dicho... al pasar

 

"No hay ser humano más tonto que el mentiroso: Se engaña a sí mismo mientras cree que le miente al otro"

Sentido común (inédito)

 

"¿Quieres saber cuál es la mejor forma de desperdiciar la mejor amistad del amigo más sincero? Es una y muy simple: Miéntele"

Refran popular (en algún lado, supongo)

 

"La vida regala oportunidades todos los días; la persona sabia, elige la más buena y la hace suya. El tonto corre detrás de todas y a todas las pierde."

emmm... no sé quien lo dijo... (perdón por la ignorancia)

 

"Juega al juego que quieras. Elige el compañero de juegos que quieras. Pero no cometas el peor de todos los errores: Jugar con los sentimientos"

Alguien, sentado a la mesa de algún Café

 

"Cada cosa tiene en la vida un tiempo, su tiempo. Cada tiempo tiene su descubrimiento posible, su propia ternura. Nadie puede vivir en un rato lo que no vivió en años sin dejar un tendal de lastimados, entre ellos, a sí mismo"

Sentido común

 

"¿Quieres ser feliz? Haz feliz a alguien ¿Quieres hacer feliz a alguien? No le mientas"

Escrito en algún almanaque...

 

"Velar: Acción de permanecer en vela cuidando a algo o alguien. Guardar, cuidar. También significa esconder un hecho de la mirada de alguien, para que crea que la realidad es otra cosa distinta de lo que es"

Diccionario de lenguas muertas, milésima edición

 

"Si no estás seguro de dónde tienes el culo, no te sientes sobre mi alma"

Epitafio en una tumba desconocida

 

"Quien miente debe tener mucha memoria; porque la mentira es como la lana del ovillo con la que un gato juega: Tarde o temprano termina en ella enredándose y sin tener posibilidad de escape"

Mi abuelo (palabra más, palabra menos...)

 

    "El ingenuo es como el niño: Te creerá la primera mentira, la segunda, la tercera, la milésima... y creerá en serio que estás mintiendo cuando trates de decir la verdad"

Un niño

 

"El malo ve en cada ser humano a alguien malo. Para el mentiroso, las palabras ajenas son mentira siempre."

"El egoísta es el más generoso de los humanos: Todos los defectos son ajenos y no guarda ninguna culpa propia, sino que las reparte a todo el mundo"

Dichos escritos en un paquete de galletitas (de una marca que salió de circulación hace cien años)

 

"No trates de amar al primero de la carrera... Trata de que aquel a quién ames sea el único en tu podio"

Un banderillero enamorado de una promotora de F1

 

"Siembra amor auténtico y nunca te faltarán semillas ni frutos dulces que comer. Siembra mentira y aunque comas la mejor fruta todos los días, siempre estarás atragantándote con las semillas"

El verdulero

 

"Quien no recuerda el día en que le regalaste esa flor, no merece que recuerdes, siquiera, que a alguien le regalaste una flor"

Mi jardinero

 

"Hay quien dice te quiero como si dijera "quiero un kilo de limones"; hay quien dice te quiero y pone en tus manos no uno, sino mil corazones"

Un cirujano cardiovascular

 

"Una cosa es aparearse, otra tener sexo y otra hacer el amor; la diferencia es una cuestión de sentido... y de sentimientos"

El guardián del Zoo

INGENUIDAD

 

Ingenuidad

hermosa compañera mía

que en todos estos años

no has dejado un segundo

de acompañar el alma mía.

Ingenuidad

que te me instalas en los ojos

para ver los ojos

de otras personas.

Ingenuidad

que te transformas en mi mirada

permanentemente.

Hay quien me ha dicho

que eres tú un velo

que me impide ver la realidad.

Que me muestras bondad

donde sólo encontraré egoísmo

y flores en huertos de espinas...

Que me haces ver el amor

donde sólo hay juego de ajedrez;

Que me mientes

cuando no me dejas ver la mentira.

Ay, ingenuidad!

Hermosa ingenuidad mía!

¿Cómo haría yo

para dejar de quererte

después de tantos años

y de tanta vida?

¿Qué sería de mi

sin vos, sin la mirada de niño

con la que puedo ver

y sin la cual sería un pobre ciego?

¿Qué serían de mis mañanas

tan frescas y con tantos soles

y trinos pobladas,

aunque mortíferas nubes negras

se elevaran como columnas

de espanto sobre el horizonte?

Ingenuidad mía... hermosa...

Dejame compartirte con todos

en la palabra o el silencio.

Dejame seguir batiendo las alas

con tus energías

que alimentan mi esperanzas.

Dejame seguir creyendo en la gente

en la vida.

Restaña, como siempre,

las heridas del desengaño

del desconsuelo, de la tristeza...

Y mientras tanto

vive conmigo cada caida

que sin vos, jamás me levantaría.

Vive conmigo el amor

que sin vos las sombras

de la desconfianza me cubrirían.

Dejame guardarte en mi alma

y vivirte con mi vida

pero no me dejes perderte

que demasiada mezquindad hay afuera

para renegar de vos

y quitarle a mi vida los colores

que desde tu paleta y con inefable pincel

Dios ha querido pintar el lienzo de mis días.

 

Ingenuidad mía

pequeño farolito de luz temblorosa

que en esta negra noche me guía...

 

 

Ezequiel Olivary

Haciendo camino

   

 

HACIENDO CAMINO

 

Un desierto

de arenas doradas

y temperatura calcinante

se abre solo el paso

moviendo la superficie de las arenas

como si fueran olas

arrastradas al capricho del viento.

No mires al desierto:

ponlo detrás tuyo

a tus espaldas.

Recuerda que esas arenas

son sólo polvo del pasado,

de caminos tansitados

que con tus pasos

se han gastado hasta desaparecer

debajo de una montaña

de cristales muertos.

Mira hacia adelante:

hay un camino nuevo

virgen y sin transitar

que está esperando por el peso de tu cuerpo

que se sienta a caminar

sobre tus pasos.

Hay un sol, delante tuyo,

que no arde ni quema la piel...

Porque el sol que ilumina el desierto,

el pasado,

lo transforma en un horno de agobio.

Pero ese sol y ese desierto,

si tú quieres,

quedarán a tus espaldas

y sentirás que no has caminado en vano.

Eso que hoy fue desierto

camino fue algún día

y lo transitaste alegre y liviana.

Ni el viento ni el sol;

ni la lluvia ni nadie

podrá asegurarte que el camino por delante

sólo tenga pétalos de la rosa

y no sus espinas.

Pero entre rosas y espinas,

el camino por venir

es mucho más saludable

que el desierto que dejas atrás.

Y no temas llorar.

Y no te avergüence el sollozo.

Árboles lozanos crecen por doquier

bebiendo las lágrimas del cielo

que las derrama sin sufrir.

Si esos árboles dan buenos frutos,

sombra frondosa,

fuerte madera...

¿Qué frutos, sombra y madera

no darán los árboles

que a tu paso,

mientras camines

vayas regando con el llanto

hasta que te reciba una sonrisa

que como pañuelo

enjugue las lágrimas del alma?

Estar triste no es malo

mientras se camina hacia adelante

dejando atrás el desierto

y un camino bien regado

donde crecerán fuertes árboles

que, esta vez, serán los guardianes

implacables del verde

para que las arenas del pasado

no sigan tus pasos

invadiendolo todo.

Estar triste, a veces, permite ver

que no es bueno

sembrar desiertos

ni es bueno dejarse perseguir

por sus arenas.

Estar triste es malo, siempre

que en lugar de dejarlo a tus espaldas

y caminar hacia el horizonte

riendo o llorando,

te sientes a dejarte socavar

por las olas de arena

que no sienten, no piensan, no viven.

Porque por más bueno que haya sido

el camino pisado,

si lo ha invadido el desierto,

ya no vale la mirada,

no vale la lágrima

ni vale la tristeza.

El horizonte, lejos o cerca,

te está esperando.

 

Ezequiel  Olivary

 

 

EL PEOR DE LOS FUEGOS

 

Lo peor del amor

antes de que termine

es el desamor;

son las paredes encaladas

de indiferencia;

una vuelta sin ida

en un pasaje a ninguna parte.

 

Lo peor del amor

antes de que empiece

es que se hayan terminado

las verdades

y que se hayan firmado

las hipotecas de caricias

al corazón.

 

Lo peor del amor cuando termina,

al final de cuentas,

no son las cenizas:

Es la visión de ese fuego

apagado.

 

Ezequiel  Olivary

 

MI PERRO PREGUNTABA

 

 

 

Mi perro preguntaba

ayer por la tarde

¿por qué creemos

los humanos

que las mascotas necesitan mimos?

 

Porque es una forma de dar amor,

de hacerlos casi tan humanos

como nosotros

y reconocer nuestra animalidad

en nuestro compañero animal.

 

Preguntó luego:

¿Pero ustedes los humanos

también se acarician

por lo mismo?

 

No siempre, respondí.

Hay caricias sinceras,

caricias amorosas,

caricias apasionadas,

caricias compasivas;

y también hay

caricias huérfanas,

caricias vacías,

caricias falsas,

o caricias dolientes,

de despedida, algunas,

casi de despedida, otras.

 

Me miró

con su mirada de perro,

que generalmente

suele ser tierna

y me hizo una última pregunta:

¿Si nosotros, por ser mascotas,

merecemos las caricias,

todos los humanos las merecen?

 

Si, le dije, casi sin dudar.

Desde el santo hasta el criminal.

Pero...

 

Hay dadores de caricias

que las dan por que aman,

y otros, porque les divierte

acariciar un ser inferior.

Hay receptores de caricias

que se beberían la piel del mundo

como una enorme esponja de afecto;

y otros receptores de caricias hay

que creen, que tienen asumido ya,

que merecen todas las caricias

sin necesidad de hacer nada,

incluso sin necesidad de dar caricias.

 

Hay personas que hacen tanta caricia

de esa, la invisible, la que se hace al alma,

que se hacen cada vez más

merecedores de todas las caricias.

 

Y hay otros

que acarician si, y sólo si, en el intercambio

de esa mercancía se aseguran

que habrá de serles retribuída...

 

Porque merecer una caricia es humano,

recibirla es delicioso,

pero darla, es el mejor regalo

que la vida les da a las personas

sólo cuando saben amar,

que es lo mismo que saber vivir.

 

Mi perro no preguntó ya,

y se dedicó, con la fruición de siempre,

a comer...

 

 

Ezequiel  Olivary

NINGUNA PALABRA ES VISIBLE

 

 

Hay silencios y silencios.

Los hay claros, transparentes,

aún más que el agua

límpida de un arroyo de deshielo.

Los hay nutritivos

llenos de vida

poblados de amor.

Los hay vacíos, secos,

oscuros, histriónicos,

indiferentes.

Los hay estériles,

estúpidos, burlones,

y hasta quizá los haya oscuros

cuando no musicales.

Pero el silencio no ve,

como tampoco ven los ojos.

Lo que se ve,

la verdadera realidad,

la ve el alma.

Y el silencio es oscuro:

Sólo lo ilumina la palabra

que surge de sus entrañas;

el problema es, para muchos,

y para decirlo de algún modo

o de todos juntos

y a la vez,

murmurando

o  a los gritos,

que no puede verse el alma

con los ojos,

y que ninguna palabra es visible...

Si no se lee con el alma,

los silencios vuelven a los renglones de la vida

cordeles vacíos

sin camisas que alguna vez

hayan vestido cuerpos

y se hayan ensuciado tanto

que merezcan allí colgarse a secar

después de un lavado

de sentido.

Ver, escuchar... quizá morir, tal vez soñar...

 

Ezequiel  Olivary

 

 
 

SIN CADENAS: DE MENTIRA Y VERDAD

 

SIN CADENAS: DE MENTIRA Y VERDAD

  Siempre he tenido la extraña sensación de que no todas las antinomias son reales. Algunas son un descuido semántico, otras, malinterpretaciones y otras, tergiversiones.

El Bien, por ejemplo, es siempre un valor positivo, la regla. El mal, su excepción, un dis-valor, es decir, una deformación del valor.

Así como la moral es, podría decirse, la ciencia del Bien, la inmoralidad no es la ciencia del mal, que carece de ciencia, sino y más bien, su deformación; es la excepción por la cual no se practica la moral, sino algo distinto "con apariencia de bien".

Con la mentira, me atrevo a especular, pasa algo semejante. Y no es extraño, ya que la mentira es la especie del género inmoralidad. O más simplemente, la mentira es la especie del género "mal".  

¿Puede la mentira sustentarse en sí misma?

No. Siempre requiere de aparentarse verdad.

Siempre tiene la necesidad de maquillarse, disfrazarse, de verdad.

Verdad comprobada, es verdad confirmada. Mentira comprobada es mentira desenmascarada.

La mentira tiene un fin: Estafar al otro (o meramente ridiculizarlo para propia diversión, en el caso de la mentira estúpida).

Hacerle creer que está haciendo un bien cuando, en realidad, le induce hacer un mal. ¿Por qué? Porque si la mentira se muestra tal cual es resulta rechazada, en primer lugar. Luego, deja de ser mentira. Para que lo sea, debe aparentar ser verdad.

En la estafa, por ejemplo, una de las variedades, de las tantas, de la especie "mentira" -en este extraño remedo de filogenia que planteo- el estafador (para el caso, mentiroso) pretende, a través de distintos ardides, argucias o artimañas, hacerle creer a una o varias personas, que aquello que les presenta es verdadero, es bueno o es real. Para eso se vale de multiplicidad de falacias (que son los resortes clásicos de la mentira, que se escuda en que, durante cualquier diálogo, la falacia cumple una función falsacional común, es decir, no requiere el riguroso filtro al que le somete la filosofía, la lógica ni la ciencia), porque éstas permiten confundir fácilmente al otro y le exigen, al otro, de una serie de filtros intelectuales -y emocionales- de tal magnitud que requeriría bastante tiempo desenmascarar la tentativa, en principio, o el núcleo dialéctico mismo de la estafa, mientras se consuma.

No es cuestión de simple ingenuidad: La comunidad científica, por ejemplo, ha sido estafada varias veces con descubrimientos que presentaban una enorme cantidad de elementos "valederos" (o muy similares a los realmente válidos) y que, sólo después de una ardua investigación, pudieron ser aclarados como trucos. Uno de los ejemplos más notorios ha sido el "Hombre de Piltdown"

Es cierto: Muchas confusiones no son estafas, sino, malentendidos o malinterpretaciones, tanto de valores como de hallazgos científicos y aún, de estados psíquicos, emocionales o situaciones o circunstancias socio-polítcas, grupales o comunitarias y, aún personales.

¿Cuál es la diferencia?

La intención.

Si la intención de "quien presenta" un hecho, una postura, un intento de interpretación de la realidad, de un sentimiento, de un discurso o de un descubrimiento, es recta, es honorable pero está viciada por causa de una interpretación deficiente, por ejemplo, se incurre en el error que llamamos habitualmente mentira.

Pero no es una mentira "dolosa" es decir, no media dolo, intención de dañar a sabiendas, sino mera culpa, negligencia o incorrecta lectura de la realidad a causa de carencia de elementos adecuados o de una visión ingenua, fantasiosa o no sustanciada adecuadamente a un correcto análisis racional. Se cree buenamente hacer un bien, aunque se está haciendo un mal. Se intenta socorrer a alguien, por ejemplo, con muy buena voluntad, pero careciéndose de entrenamiento, conocimiento o elementos adecuados, se le termina perjudicando, sin ningún beneficio para el frustrado voluntario.

A lo sumo, diremos, no se ajusta a la verdad como debiera y que ese desajuste "culposo" no beneficia en nada al que actúa ese tipo de mentira.

Entonces ¿hay estafa? No. La intención del "presentador" o el voluntario socorrista, no era la de engañar, ridiculizar o burlar al o los otros, sino presentar -como mínimo- buenamente algo que estaba convencido era verdad, era real, era bueno... Pero que por propio defecto o defecto de interpretación de la naturaleza de la cosa o del discurso, o de los elementos o medios elegidos, por ejemplo, ha terminado tergiversando aquello a que se pretendia arrivar, es decir, al bien, a la verdad acerca de una cosa, un hecho, un estado de ánimo, un descubrimiento, etc.

Se puede publicitar un refresco apelándose a las bondades estéticas del culo femenino que muestra la pantalla y pertenece a una señorita que está bebiendo el refresco. Pero no hay mentira en ello y tampoco una mentira culposa. Simplemente se apela a algo insustancial, algo que nada tiene que ver con las virtudes de la bebida para inducir, subjetivamente, subliminalmente, al consumo de esa bebida. El beneficio de quien publicita o paga la publicidad, no vendrá de la exibición del culito femenino, en tal caso, sino del dinero recaudado por el aumento de ventas entre el público masculino o el público femenino por muy diversos motivos personales y subjetivos. Si refresca o no refresca, si colabora o no en una dieta, es otro tema aparte... pero el énfasis de la imagen, en la cultura de la imagen, está puesto en el culito, como anzuelo para compradores no muy avispados intelectualmente (quizá muy pícaros pero muy poco prudentes) o que simplemente se guíen por la apariencia, el capricho, por la "cara del producto" (a lo que inducen una carita bonita, un cuerpo musculoso o una práctica deportiva, por ejemplo, presentados como si estuvieran influidos por la calidad del refresco, pero cuidándose de decir que tal cara, tal culo, tales músculos o tales destrezas deportivas se deban a la acción directa de la bebida).

De todos modos, tales recursos, no dejan de ser un ardid engañoso que busca quedarse con algo del otro de cualquier modo, en este caso, por intercambio, sin dañar ni perjudicar. Pero engañando.

Cuando "quien presenta" tiene la intención de estafar, es decir, hacerle creer al otro algo que no es, disfrazándolo de algo distinto de lo que en realidad es; cuando quien tiene la intención de estafar manipula, a sabiendas y con la clara -y a veces no tanto- intención de engañar (esto es dañar al otro en su propio e indebido beneficio) entonces el error apunta directamente en el sentido de la mentira.

Y la mentira, insisto, siempre trata de señalar la verdad, buscando alucinar, desorientar, confundir al otro para que crea que algo existe cuando en realidad no existe; que algo es real cuando en realidad es una urdimbre preparada especialmente para conseguir el fin último, es decir, que el otro haga algo que cree y está convencido es bueno siendo, en realidad malo.

O dando por algo que no es tal cosa lo que daría por ese algo si lo fuera.

Por estas latitudes solemos decir, vulgarmente, cambiar oro por piedritas de color... (o privatizar empresas del patrimonio estatal... como usted quiera...)

¿Tiene la verdad necesidad de tales referentes?

La verdad es autorreferente. Le basta reflejarse a sí misma. Pero no es un reflejo muerto ni un reflejo irrazonable (mucho menos egoísta ni va en desmedro de la dignidad de la persona).

La verdad, se razone por donde se razone no tiene dos caras. No "atiende por dos ventanas", como diría mi vecina mientras barre la vereda...

Es como es.

Se presenta tal y como es.

Puede presentarse, a veces, sonriendo y, otras, con gesto severo, pero no deja de ser la verdad. Y resiste todos los análisis y pruebas, precisamente porque, aunque pueda estar contaminada su superficie, su discurso, de falacias, cuando se interroga y se depuran las falacias, la verdad aparece con tanta pureza como si no se hubiera examinado nada.

La verdad no es posesiva, pero siempre es una invitación a ser poseída y esto, generalmente, es lo que alimenta las ansias de la mentira: Cambiar el cartel indicador del camino, torciéndolo para que, queriendo ir el peregrino a Santiago, termine yendo a Milano (y llegando con el cu...erpo en la mano)

La verdad vende la gaseosa diciendo que es un preparado azucarado a base de agua y conteniendo un gas inocuo para la salud. No presenta culos, ni jóvenes atletas, ni carilindos del cine... No los necesita. Le basta decir qué es lo que el comprador encontrará en el envase.

La verdad sabe que la bebida puede refrescar o no. Que puede apagar la sed o no. Y que esas opciones son irrelevantes. La verdad dice: Esto es para beber, contiene tales componentes y no daña la salud.

Claro, la verdad es muy poco glamorosa y muy poco marketinera. La verdad se desnuda sin necesidad de que le tiren de la ropa.

La verdad, confía. Es confiada.

Sabe y presenta lo que sabe. Si no sabe, no presenta. Si no sabe, calla. Si no siente, dice "no siento". La verdad no juega al fútbol, con un delantero por cada punta...

Muchas veces, la verdad es en apariencia, pobre, sencilla, humilde, libre; otras veces se parece mucho a la locura (¿qué cosa será locura?...).

Las más de las veces, a la verdad se la tiene por poca cosa en la estima de las personas superficiales: No brilla, tiene la tosquedad de la madera sin lustrar ni lijar. Pero su brillo es propio y auténtico y cuanto más se la pule y lustra, más se evidencia.

No ocurre lo mismo con la mentira

A la mentira cuanto más se la pule, más brillo pierde... ya que nada uténtico tiene para mostrar la mentira si no es señalando a la verdad, para ver si mostrando su reflejo deformado obtiene el fin buscado por el mentiroso.

Siempre hay alguna hilacha suelta por donde se mire que, una vez que comienza el tironeo de la interrogación, desarma cualquier nudo. La mentira carece de la naturaleza del nudo gordiano: Se desarma con mayor o menor facilidad, dependiendo de la habilidad del mentiroso o de la habilidad del que investiga.

Pero no cualquier mentira es Mentira (nótese el uso de mayúscula en el último caso). ¿Por qué? porque un montón de falacias en un diálogo o en un hecho que pretende ser demostración evidente de una realidad, no radica -simplemente- la intención de estafar al otro, engañarlo, despojarlo.

Muchos malentendidos en un diálogo se interpretan como mentira, pero en realidad no pasan de ser malentendidos, expresiones incorrectas o comprensión incorrecta (dicho muy en general y sin entrar en detalles...)

"...Y seréis como dioses" - cuentan que dijo la serpiente en el paraíso que relata el Génesis de la Biblia, para inducir a mujer y hombre a probar la manzana de la condenación. Intentó -con algún éxito- según el relato bíblico, mostrar que era sano o que, al menos, no les iba a perjudicar realizar tal acto y que, de hecho, iban a gozar de un status preferencial en la naturaleza.

La realidad es que hombre y mujer, mujer y hombre, gozaban ya de ese status, aunque con cierta limitación - que no les iba a quitar el hecho de que "probaran la manzana de la discordia"-.

Lo que si les iba a quitar probarla era el status preferencial al que se indicaba que llegarían si la probaran. Lo contrario de lo que esperaban Adan y Eva (o Eva y Adan, para evitar críticas).

Si el enfermero, a sabiendas que un recipiente contiene veneno, se lo suministra al paciente para que lo tome, diciéndole que le curará rápido de su padecimiento porque es un gran remedio, lo que estará haciendo es provocarle la muerte o el agravamiento, que seguramente le curará de la enfermedad... pero el paciente no vivirá para contarlo a sus amigos.

Y el paciente, en la creencia que curará y podrá contarlo a sus amigos o, cuando menos, sobrevivir, lo toma confiado. La limitación no desaparece porque haya tomado el veneno: Lo que desaparece es su status de ser viviente...

Y todo a causa de que ingirió un veneno creyendo, a instancias del enfermero, que era medicina.

Si el enfermero hubiera confundido el frasco, o la lectura de la fórmula o aún la dosis y, creyendo que estaba haciendo lo correcto para curar al paciente, terminó dándole algo que le perjudicó a éste último, no estaba mintiendo ni estafando al paciente. Simplemente ha incurrido en una serie de errores -quizá fatales- que le llevaron a hacer algo malo en la completa convicción de que esta haciendo algo bueno y que, ese "algo bueno", es, justamente, objeto de su profesión.

Pero si, como planteamos, el enfermero sabía que, alterando la dosis o administrando esa sustancia el paciente moriría, quiso dañar al paciente (hasta matarlo). Esto ya no es error, porque la intención define el grado y el objeto que permiten descubrir la mentira. Sea por venganza, o por obtener algún otro beneficio de la muerte del paciente, el enfermero empleó la astucia y la confianza del enfermo para hacerle creer algo distinto de lo que era en la realidad.

 

Hay veces, de todos modos, que la mentira no tiene un objeto inteligente. Esto es, la mentira estúpida. La mentira caprichosa que sólo busca burlar o ridiculizar por una vaga y hasta perversa sensación de placer eventual en el mentiroso a costa del o los defraudados.

Es inmoral, según sospecho con algún grado mínimo de certeza (padecida en carne propia, como fuente de tal mínima certeza), tanto como la mentira "dolosa" el simple hecho de practicar la mendacidad para ridiculizar a alguien; o hacerle sufrir porque quien miente goza de tal sufrimiento como gozando de un esparcimiento, o porque ese estado genera a su vez otros sufrimientos de otras personas, que son los que real y definitivamente quiere el mentiroso, pero que no conseguiría si no empleara la mentira estúpida con el tercero, el payaso.  

Semejante grado de manipulación no hace a la mentira menos mentira que en el caso del enfermero homicida. Aunque las consecuencias y las formas puedan diferir, poco o mucho, la voluntad pone en movimiento los mecanismos de manipulación para perjudicar a una o varias personas en beneficio propio. Y un beneficio que -casi siempre- no es material.

La verdad puede proponer una ilusión para darle colorido metafórico a una situación que no deja de mostrar tal y como es.

La mentira se vale de ilusiones para esperanzar al incauto con la carnada que tiene ensartada el anzuelo con el que habrá de ser "pescado" una vez que lo muerda, atraído por algo que cree le beneficiará o le hará bien, siendo que en la realidad, es lo contrario.

Por supuesto, alguna secta logró que centenares de personas comieran alimentos envenenados, creyéndolos buenos, y murieran, todo porque el predicador de la secta -uno de estos miles de "mesias a pilas"- creía que venía el fin del mundo al día siguiente y, con tal drástica medida "se llevaría a "sus" elegidos a "su" cielo..."

Hubiera sido una estafa si es que él mismo no se hubiera envenenado con "sus elegidos", cosa que hizo. Este orate creyó su propia mentira y fue víctima, como los demás, de su propia estafa. Alguien lo podrá titular de locura, pero siendo la locura una palabra tan amplia, general y tan incierta, es preferible pensar que el mentiroso comenzó y terminó siendo víctima de su mentira; o mejor: Creyó ver la verdad en un delirio y no se molestó en razonar demasiado; o lo razonó demasiado, tanto que terminó desconfiando a "ciencia cierta" de la verdad, y confiando "a ciegas" en el delirio.

En definitiva y como para no hacer demasiado extenso este pensamiento a media voz, sigo sospechando que la mentira no es contraria de la verdad: Simplemente es su reflejo deformado.

Y mientras la verdad edifica y alegra, la mentira arruina y entristece.

Mientras la verdad puede doler, como esclarecimiento de una situación ilusoria; y ese esclarecimiento trae posterior beneficio que hubiera sido perjuicio si no se aclaraba la ilusión, la mentira alimenta esa ilusión a sabiendas de que, finalmente, provocará un dolor y un sufrimiento que, o bien será dificil reparar, o bien será irreparable.

Mientras la verdad mantiene la regla y mantiene lo dicho, lo prometido, la mentira cambia el reglamento en medio del partido... Y toda excusa, todo pretexto le parece una razón inobjetable (¿?)

La verdad no arroja culpas a otros ni pretende hacer decir a alguien lo que jamás dijo. Se presenta tal y como es. Con muchas palabras o con pocas y, a veces, silenciosamente. No necesita hacer ruido.

La mentira vive de lo que los sicólogos llaman "proyección": Es el otro el que hace lo que yo estoy haciendo, no yo. El otro porta mis culpas... En este caso, el otro es la verdad. Claro que, cuando se somete a prueba, la distorsión no se debe a la verdad, que hubiera desmantelado la falsa ilusión, sino a la mentira que, a sabiendas de la falsedad de ese reflejo, igualmente alimenta la ilusión... La mentira y el mentiroso/a.  

La verdad no necesita socios, partidarios ni cómplices: Se muestra sola, tal como es. Vive de sí misma. Por supuesto que puede tener millones de partidarios y predicadores... pero en el último caso, si se queda sola, no deja de ser verdad.

La mentira necesita de cómplices, máscaras, maquillajes, apariencias, excusas, escondites, coartadas, partidarios, "justificaciones" (sencillas o alambicadas). De no tenerlos, queda en evidencia y, al quedar en evidencia, ese objeto disfrazado de verdad se vuelve una triste mentira.

Aunque admito que este cúmulo de palabras sólo es una sospecha...

Quizá todo esto sea mentira...

 

Usted ¿qué opina?

LA INCÓGNITA

 

 

 

¿A qué huelen las mañanas

los jardines

los insomnios

si no estás aquí?

 

¿Cuáles son los colores

que visten los atardeceres

sin el arcoiris

que les presta tu mirar?

 

¿Qué sonidos trae el viento

qué trinos

qué ladridos

si tu voz no suena al lado mío?

 

¿A dónde irá la paz del roble,

quién apacentará las ovejas del agua

en el largo recorrido del arroyo

y quién, dime, quién

guardará en una caja

el eco del aplauso interminable

de las hojas en las copas de los árboles,

si tus manos están ausentes?

 

¿Qué será de la noche

con su orfandad de siglos

y su lejanía de estrellas

si no me abrazan tus brazos

ni tus sueños me sueñan?

 

Ezequiel  Olivary

IMPOSIBLE SIN TI...

 
 
  

Qué hermoso es el mar

que visita a cada instante

con sus ondas bravas

las escolleras de tu puerto.

Cómo no adivinar que las arenas

son doradas en tu playa

y no blanquinegras,

como el plumaje de las gaviotas

que allí toman reposo.

Timón que tu barca guía

hacia las costas otrora lejanas

y hoy a la vista, aquende el mar,

fuerte como la pasión

y recto en la marcha

como el mismísimo anhelo.

Es por eso...

porque así eres

- y sé que no dejarás de serlo -

te faltaré menos que la sal

a la espuma de las olas...

 

Ezequiel Olivary


AMOR ETERNO

 

 Del aire recogió una mariposa

un niño

cierta tarde calurosa de enero.

Casi con éxtasis durante un tiempo

había observado

el vuelo colorido de sus alas libres

dibujando sobre el ambiente

prístina lluvia

de coloridos y suaves destellos.

 
         

Del aire recogió un niño

una mariposa

y con amor exultante de las alas

suavemente la tomó

con sus finos y pequeños dedos.

Recorrió el breve trecho

la veredita

de ladrillos viejos y desnudos

que llegaban hasta la puerta

del galpón

de paredes de adobe y ventanas raídas

por los arañazos impíos del tiempo

y el descuido.

Entre sus dedos, inmóviles

las alas coloridas de una mariposa

llevaba sujetas

un niño, como prenda y objeto de su amor.

Tanta devoción por su belleza

por su etérea sutileza

sentía ese niño, que quizo hacer eterno

el instante

donde toda esa belleza se derramaba

en una criatura tan diminuta.

 

Y esa eternidad

ese eterninstante de la mente infantil

convirtió a ese niño

en un adulto, presto a calcular

el sitio dónde admirar para siempre

a su amada

mariposa, entre sus dedos fuertemente

atrapada.

Buscó un frasco, pero pronto pensó

que podría de allí escaparse

hacia otro cielo.

Escudriñó su mirada rapaz

por cuatro rincones

sin encontrar el consuelo de la seguridad

de ser el único dueño

de aquella delicada y frágil libertad.

Fue entonces cuando lo vio:

sobre una repisa, polvoriento, con sus tapas

gastadas de olvido,

estaba allí ese viejo cuaderno,

ignorado durante años.

Con una sorda tos de polvo, sacó de la repisa

el olvidado cuaderno

y al abrirlo vio la página

predestinada

a escribir el lugar donde reposarían

de la libertad

aquellas alas que oprimía entre sus dedos.

Pensó guardarla sin más

cerrando el cuaderno

seguro y confiado que esa mariposa

siempre se quedaría adentro,

esperando el día en que el niño-adulto

recordara que allí estaba,

para batir sus alas en saludo

al ver que sus ojos volvieran a mirarla.

 

Un niño tomó cuatro alfileres

algo oxidadas y torcidas

metiendo la mano libre en una lata,

pues se percató con disgusto que

nerviosa las alas movía,

como queriendo volar de nuevo,

la aprisionada mariposa.

Entonces,

- pensó al tomar las cuatro alfileres

algo oxidadas y dobladas-

ya que no comprendes el significado

de la eternidad, comprenderás qué significa

mi amor

que dejará eternos tus colores

para cuando quiera volver a verte

con la seguridad de que siempre,

siempre estarás allí...

Un niño-adulto, con perversa maestría,

abrió las alas de la flor voladora

y una a una

las alfileres, oxidadas y algo dobladas,

fue clavando, atravesando las alas

para unir la delicada piel

a las secas y amarillentas hojas del cuaderno

con sus viejos renglones, polvorientos cancerberos.

 

Una mariposa su agonía temblaba

ante los ojos de un niño

que en su amor perseverante

recitaba en voz baja, monocorde:

"Es mentira el aire,

el vuelo dura poco,

la libertad es ilusión;

flores hay por doquier

y al morir el día

olvidarán tu presencia colorida.

Aquí serás eterna,

siempre estarás para mí

aunque para ello, te mueras"

 

Y con suavidad, ese niño-viejo,

las tapas ajadas y polvorientas

del cuaderno fue cerrando

hasta asegurarse, satisfecho

que al menos una mariposa

sería para siempre, eternamente

suya,

sin posiblidades ya de liberarse

del amor perseverante

con que a las viejas hojas

sus alas había clavado.

 

 

Ezequiel  Olivary

BESO DE COLIBRÍ

 

 

Tímido zumbido

etéreo aleteo desvaneciéndose

en el aire,

transpirando colores

 

que en finas gotas de rocío

la brisa gentil

sobre las flores esparce

como aplica el pincel

los colores

en el lienzo del artista.

 

Pequeños ángeles

de alas nerviosas

y sutil plumaje

no es mía esta poesía

sino vuestra,

 

caída de una gota de néctar

que en el profundo beso de vuestro pico

a las mismas flores

habéis robado

tan sólo para endulzar mi pluma

con vuestra preciosa existencia.

 

 

 

Ezequiel  Olivary

 

EL MIEDO

Miedo

a las autopistas y las autopsias

a la autocensura

la autocompasión, la autoestima.

Miedo a los autos

y a los que los manejan

y a los que no saben manejarlos

y a los que no saben manejar la vida

como yo.

Miedo al miedo de tener miedo.

 

Miedo al dolor que te causa mi dolor

y miedo al dolor que me causa

el dolor que te causa mi dolor.

Miedo al vértigo que te produce mi vértigo

y miedo al vértigo mismo

de quedarme parado en el vacío.

Miedo

del tiempo, la ausencia, la muerte

que tal vez sean la misma cosa.

 

Miedo

a ser segundo en una carrera

de uno sólo.

Miedo a volver a ser segundo

en una carrera

en la que no figuro en la lista.

 

Miedo de los invitados a la fiesta

de la que no soy invitado

ni siquiera a estar colado.

Miedo de mi confianza

en tu desconfianza;

Miedo de tu confianza

en las palabras ajenas

que nunca salen de mi boca

pero me traspasan los oidos

el corazón, los ojos

y la existencia.

 

Miedo a quedarme existiendo

en la inexistencia, afuera.

Miedo de no tener más miedo

como los muertos

que no sienten miedo;

como los cobardes

que para huir del miedo

huyen de la batalla.

Como los traidores

que para silenciar el miedo

abren las puertas del mismo infierno.

 

Como los violentos

que descargan en un insulto

un golpe de terror

pensando que así matan el miedo,

que con una trompada

de puños, de boca o de mirada,

pueden acallar el pavor de vivir

descargándolo sobre el otro.

Miedo de los cangrejos

que van y vuelven sin moverse de su baldosa de arena;

Miedo de los consejos

que aconsejan conseguirse un escondite

para escapar de tantos miedos

y de tantas penas.

 

Miedo que me mueve hacia adelante

hacia Dios o hacia vos.

Miedo que me mueve

que me empuja a caminar

a meterme de comedido en la pelea.

Miedo que se alimenta del dolor pasado

que me exige

y me implora

como paradoja de la congoja

que mantenga vivo este rincón de universo

para mantenerme vivo.

 

Este rincón de cosmos

que se llama sueño.

 

Ezequiel  Olivary

UNIVERSO SECUNDARIO

 

Hay todo un cosmos

de pequeñas y sencillas cosas

construyéndose

evolucionando sobre sus propias lágrimas

iluminándose con cada sonrisa.

 

Hay todo un universo

en gestación

con la lozanía que no conce el abedul

y la delicadeza que envidia la mariposa.

 

Un cosmos tan rico como frágil.

Un cosmos tan lleno de maravilla

que podría desaparecer

en apenas un instante

sin dejar otro rastro

que la tristeza inaudita.

 

Hay un universo

que se hace de silencios

y se deshace en plegarias.

Un universo que puede caber en un bolsillo

o, simplemente

puede quedar tirado en la calle

a merced del viento

como la colilla de un cigarrillo

que se ha consumido.

 

Nadie puede cerrar los ojos

a todo un pequeño universo

escondiédolo a la mirada

detrás de un dedo.

 

Quizá el poeta

entendió el universo

que estaba latiendo

vigorosa y desesperadamente

dentro suyo

ante la intuición

de que una ventana que se cierra

enceguece la totalidad de las estrellas:

 

Un universo de cosas simples

pequeñas

que son como son

y que se aparentan tal y cual son;

cosas que estaban allí

esperando

para ponerse a existir

con el tacto de tus manos.

 

Cosas que serían nada,

inexistencia,

nunca jamás

si una ventana se cierra

dejando ciegas a las estrellas.

 

Ezequiel Olivary