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日志


IGNOTO Y ANDANTE

 

 

 

En esta esquina

aquel orate

en una pregunta

su delirio inmola;

que quién fuera pianola…

y entre quejidos barrunta

una frase sin kilate

y traspasa su alma, espina.

 

 

 

Dime luna, dime cielo

díganme estrellas

del lejano firmamento

en que lugar del suelo,

dejará su pasar en huellas

en que buen momento…

 

 

 

…el desafortunado ganso

irá a dejar para mejor tiempo

incomprensible dislate

y como se funde el chocolate

disolverá la noche su cuerpo

para darle al día descanso.

 

 

 

No señor, dice un vecino

que no se trata de un loco

ni de un molesto paseante;

ahoga el varón su destino

en la sangrienta espina y, si poco,

no puede llorar, y se vuelve parlante…

 

 

 

Triste destino pues del caminante

que se detiene aquí a llorarla

mientras lágrimas de cristal

que guarda de su andar andante

se rompen en la madreperla

que otrora fuera lagrimal…

 

 

 

…y se ha transformado en boca,

torpe cántaro como guijarro

que la doliente esencia muta

y vierte en palabra que imputa

como aquel enjuto bizarro

su triste sino a la pasión loca.

 

 

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Ezequiel  Olivary

 

CARICIAS DE PENSAMIENTO

 

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Piensan los soñantes
y le llaman a su pensar, sueño.
Piensa en las estrellas
el atrevido caminante
y un chisporroteo de luz prístina
lo baña de sonrisas desde el cielo.

 


Sueña su sueño el pensamiento
mas de soñarte no deja
que cada día sin presencia
no es luz, es una queja.

 


Sucede en tanto, milagrosamente,
mi pensamiento te piensa
que le crecen manos al alba
y emplumadas tu soñar refrescan.

 


¡Ay, caricia del pensamiento!
¡Ay, sueño que piensan los soñantes!
Que es soñar la vida vivir el sueño
y acariciar el amor con el pensamiento
que de tanto buscar buscando
a flor de piel se irán, en caricias, anudando.

 

 

Ezequiel Olivary

 

ABORTO: LA VIDA Y LA LIBERTAD

 

Hace ya más de un mes que mi tiempo de navegación por los spaces se ha reducido a la mínima expresión, básicamente por cuestiones profesionales que, como les he contado a varios de los amigos de esta casa, me restan una enorme cantidad de tiempo que, hasta no hace mucho, le dedicaba al espacio.

Hoy, luego de retornar de una reunión con amigos, decidí dar unas vueltecitas, aprovechando la serenidad de la madrugada y algo de insomnio prematuro (estamos a marzo…), por los espacios, revisar el correo (que bastante atrasado tengo) y de ser posible dejar algún comentario, algún saludo… Pues bien, poco y nada de eso pude hacer.

¿Por qué?

El tercer o cuarto espacio amigo al que entré a visitar, fue el de mi querido Francisco, un varón que goza de mi mayor simpatía y admiración. Me pasmó leer su entrada acerca del aborto, con motivo de los acontecimientos del domingo en España.

Demás está decir que coincido plenamente con la postura y los dichos de Francisco y que adhiero sin reservas ni reparos a todo movimiento a favor de la vida, haciendo el correcto uso de la libertad y la dignidad humana, y en contra de la cultura de la muerte y todo este aberrante capricho perverso mediante el cual se pretende justificar un oprobioso laissez faire al que apelan los ególatras y los minusválidos morales cuando hablan de “su” tergiversada “libertad”.

No me causó el menor estupor leer  el artículo ni ver las dos fotos allí subidas amablemente por Francisco: Quienes hemos seguido de cerca la “cuestión aborto” desde el compromiso personal, ideológico y espiritual, desde el compromiso con la defensa de la vida y la dignidad de la persona humana, hemos visto centenares si no millares de fotos como esas que, debo decir, son las “más suaves” del género (y sabemos cuán espantosas son las “menos suaves”…).

Lo que me causó estupor, primero, e indignación, luego, fue leer comentarios de mujeres haciendo una encendida defensa del “derecho de abortar” indiscriminadamente (una de ellas llegó a pedir que censuren las fotos los “amigos” de msn… ¡caramba!… Hay que soportar centenares de blogs haciendo propaganda política con las fotos de cadáveres destrozados en Palestina e Irak -que dicho sea de paso, son testimonio de la inhumanidad egoísta y genocida de quienes aprovechándose del poder destrozan vidas indefensas… vaya “casualidad” ¿no?…- y si a alguno se le ocurre pedir que quiten esas fotos… ¡madre mía!!… le tiran con la estatua de Lenin por la cabeza… democráticamente, claro… pero resulta que “debe censurarse” a quien se expresa mostrando imágenes semejantes a las dichas con el mismo fin: Denunciar la injusticia y evidenciar el salvajismo y la inhumanidad ejercida contra los más débiles y los indefensos… ¡y un feto humano vaya que lo es!!…).

Así fue que, si algo de sueño me había entrado, pues… se lo cargó mi indignación. Y aquí estoy, sentado al teclado para decir.

Para expresarme. Para ejercer la verdadera libertad, que se compromete siempre con la vida, con la dignidad de la persona. Para expresarme.

Expresarnos libremente (pero no arbitrariamente ni caprichosamente) es uno de los derechos fundamentales consagrado por la Carta de Declaración Universal de los Derechos Humanos y la gran mayoría de las democracias en occidente (que funcionarán mal… pero son democracias… Yo prefiero millones de veces una deficiente democracia antes que una “perfecta” dictadura… Para un caso, es lo mismo Stalin que Hitler, Mussolini que Castro, Franco que Chávez, Videla que Ortega, Pinochet que Lenin y siguen firmas de los “perfectos” salvajes que se han creído los dueños del mundo y sus rastreros secuaces).

Pero para expresarnos libremente, debemos estar vivos.

Ese es el primordial derecho –erga omnes- que tenemos todos los seres humanos.

Y para ejercer el derecho principal y su derecho accesorio (Vida – Libertad)… ¡¡DEBEMOS HABER NACIDO!!

Si se amenaza el derecho de nacer, se amenaza el derecho de vivir. A menos que el capricho irracional reemplace a la lógica, a la ciencia, al pensamiento…

Una cosa es que seamos primates en la taxonomía y la filogenia… otra muy distinta es que nos comportemos como si fuéramos algo más brutal que un chimpancé (con perdón de nuestros “parientes” lejanos).

Llegamos a un punto, en esta apresurada entrada de blog, en el que es indisimulable la referencia al derecho.

Veamos.

Todos los códigos penales en el mundo, toda la ley penal en cualquier sociedad civilizada (y el 99,99 % de las sociedades humanas conocidas lo son desde hace ya más de 8.000 años), CONDENAN el HOMICIDIO.

En muchos casos –inútil y contradictoriamente- mediante la infame “pena de muerte”, que no es otra cosa que el ejercicio injustificable y vergonzante de la “ley del talión”.

Si hay venganza, no hay justicia.

Si hay justicia, desaparece la venganza.

No podemos terminar con el canibalismo… ¡comiéndonos al Doctor Lecter…!!

Las legislaciones penales más modernas, acordes con el desarrollo y la evolución cultural y espiritual de las naciones, hay reemplazado racional –y muy justamente- la “pena de muerte” o la “ley del talión” por condenas de prisión para aquellos responsables del delito de homicidio.

En la mayoría de las legislaciones penales del mundo, uno de los principales tipos o taxones entre toda la sistemática delictiva, es el homicidio.

Es, quizá, aquel delito al que más importancia se le da en cuanto a su persecución, juzgamiento y condena.

El carácter infame e irreparable, además de inhumano, del delito de homicidio hace que ninguna legislación pueda minimizarlo ni soslayarlo, justamente porque si algo debe hacer la ley es proteger a la sociedad, ordenarla, regular sanamente la convivencia entre personas, y FUNDAMENTALMENTE toda la ley penal debe TUTELAR y RESGUARDAR los principales derechos de las personas, es decir, LOS DERECHOS HUMANOS.

¿Qué es el homicidio?

El Código Penal Argentino –para mi gusto y entendimiento, uno de los más correctos y modernos, aunque lamentablemente en mi país se aplique menos que las “ventosas” de las épocas de mi abuelita para curar la indigestión…- dice taxativamente en el artículo 79, dedicado concretamente al homicidio simple (la primera de las muchas figuras típicas del homicidio):

“Aquel que matare a otro, de 8 a 25 años de prisión”.

No se refiere a matar una vaca. Tampoco se refiere a matar moscas ni iguanas.

Se refiere a matar a otro ser humano.

Por lo tanto, no es homicidio que un gorila mate a una persona. Ni una persona a un gorila o una mosca.

El gorila es una bestia y carece de elaboración racional de la realidad (y menos de la realización) mediante el uso de la conciencia.

No es libre en sus actos, ya que está sujeto a los impulsos “emocionales” (un rango muy básico de la evolución sicológica en los mamíferos) irracionales a los que no puede dominar a voluntad, ya que, por carecer de un estadio evolutivo mayor en lo orgánico-mental, su primitiva y elemental “forma de conciencia emocional” no permite una voluntad autónoma como en el ser humano (Homo Sapiens… 130.000 añitos de evolución Psico-Socio-Cultural… si es que la ciencia no dice “macanas”… ¿cierto?).

¿Qué decir de otras formas de vida más “primitivas” (¿?) o más bajas en la filogenia respecto de la evolución humana, como pueden ser, digamos… las sanguijuelas de los pantanos…

Recuerdo muy bien el ejemplo que nos explicaba el Dr. Eugenio Zaffaroni (Notabilísimo jurista argentino del ámbito penal, actualmente Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y uno de los más férreos luchadores en contra de los abusos policiales, incansable defensor a ultranza de los derechos humanos y del derecho a la debida defensa en juicio de los acusados de cometer delitos, es decir… un jurista que no puede ser acusado de “Fascista”… “Facha”… “Facho”… o como quieran los caprichosos de turno…) a todos los que estudiábamos a finales de los ochentas el derecho penal.

En su ejemplo, tratando de mostrarnos las aberraciones de no tener en cuenta a la conciencia como factor elemental de la voluntad, que mueve a un acto sano tanto como a cometer un delito, el Dr. Zaffaroni nos contaba el caso de la "condena a las sanguijuelas del Sena” por parte de un tribunal parisino durante finales del medioevo, por haber provocado la muerte a una persona, y la posterior “excomunión” de dichos animalitos…

A nosotros nos causaba mucha risa, por lo ridículo que nos resultaba el caso. Es un ejemplo extremo de lo dañina e inútil que puede ser la aplicación del derecho sin tener en cuenta la conciencia ni la voluntad. Y claro está, a los partícipes (el derecho siempre se refiere al menos a un sujeto, condición reservada solamente para los seres humanos…)

Todo código penal legisla, principalmente, sobre delitos cometidos contra personas humanas (claro, también sobre delitos de personas jurídicas, sobre delitos contra la propiedad de animales, como el abigeato, etc, etc… pero no viene a cuento aquí).

¿Por qué me extiendo es dar esta breve explicación preliminar y esta pequeña anécdota estudiantil?

Porque hablamos de homicidio cuando un hombre mata a otro.

Un embrión humano, creciendo dentro del vientre materno, es un ser humano.

Matar a un embrión, o matar a un feto, es matar a un ser humano.

Ninguna mujer incuba en su seno huevos de serpiente, ni de cocodrilos, ni de gaviotas.

Ninguna mujer desarrolla en su seno embriones de rinoceronte, ni de elefante, ni de ballena franca.

Primero y principal, porque biológicamente es IMPOSIBLE.

Luego, si no puede desarrollar ningún otro embrión ni feto de ninguna otra especie, excepto Homo Sapiens (nosotros, que parece que de Sapiens tenemos cada vez menos…), lo único que puede desarrollar es un embrión y un feto HUMANO exclusivamente.

Podrá darle de mamar a un chimpancé “bebé”… pero está imposibilitada (no por la ley, sino por la naturaleza biológica de las especies… ¡y que vayan a discutírselo a Darwin!… je…) de engendrar ni desarrollar ni parir a ningún otro animal que no sea de la especie Homo Sapiens (es decir, humanos… hasta ahora nosotros… creo…).

Creo que hay algo llamado principio de exclusión en lógica que permite sustentar este razonamiento (Además del comportamiento de la naturaleza biológica entre los animales desde hace más de 300 millones de años, claro… ¿no?)

Por otro lado –el derecho se maneja mucho con la lógica- hay algo conocido como principio de identidad. Según este principio algo no puede ser igual a ningún otro algo si no es a sí mismo. Y una cosa no puede ser otra cosa distinta de sí mismo.

Por lo tanto, si una mujer engendra vida y la lleva en su seno, al engendrarla con un macho humano, al entrar en contacto los agentes genéticos de uno y otros miembros de la misma especie, no podemos esperar que desarrolle dentro un embrión de hipopótamo o de perro pequinés…

El embrión, será humano.

El feto también.

Y lo será el niño al que la mujer de a luz.

Claro: No sólo lo dice la lógica. Lo confirma con bombos y clarinetes la ciencia (Desde la Antropología hasta la ultimísima genética). PEQUEÑO DETALLE.

Por lo tanto, y ya para ir redondeando el asunto y calmar con un té suave la indignación que siento, si alguien (todo “alguien” es persona humana y toda persona humana es “alguien”) mata a un embrión humano o un feto humano, mata a una persona humana.

Es decir, comete homicidio.

El homicidio no requiere ni del consentimiento ni de la voluntad de la víctima.

De hecho, aunque la víctima pidiera que se le matase, el autor es homicida (otro debate… la eutanasia… ¡ay… mamita… cuánto ocio hay en nuestra sociedad que hemos decidido suicidarnos masivamente con todas estas aberraciones inhumanas, aparentemente modernosas y filosofosas y cientificiosas…!… ¿Por qué no irán a laburar al campo?… Habría dicho mi abuelo).

Esto nos lleva a otra cuestión, aparentemente menor, pero muy mayor, que es el accesorio del acto. Es decir, el agravante.

En el homicidio simple, un hombre mata a otro. Tal vez, de un golpe en la nuca. Tal vez de una cuchillada en el abdomen. Tal vez de un balazo en el corazón.

Pero cuando quien mata al otro es alguien que obra traicionando la confianza del otro, digamos, por un lazo sanguíneo, familiar, esto indica un factor adicional llamado “agravante” por el vínculo.

Ningún hijo espera recibir la muerte de manos de su padre o madre y viceversa. Una esposa no espera recibir la muerte de parte de su esposo y viceversa. Naturalmente entre los seres humanos (y la enorme mayoría de los mamíferos superiores) los progenitores protegen, alimentan, entrenan, cuidan a sus crías. Recibir la muerte de parte del progenitor es antinatural e inesperado para la víctima que confía en la protección de éste para con ella.

Instintivamente huímos del peligro como una forma de protegernos, de poner a resguardo nuestra vida con la única ambición inmediata de… ¡seguir viviendo! (que es lo que busca todo organismo biológico: En lo posible, no ser muerto, ni ser comido por otro…).

Si no conseguimos huir, intentamos defendernos.

Defendernos significa que debemos NEUTRALIZAR el ataque del victimario en ciernes.

En ocasiones extremas, sólo se puede neutralizar matándole antes de que mate a la víctima. Eso se denomina “defensa propia” y no está penado por las leyes, ya que se legitima el derecho de la potencial víctima a repeler el ataque inminente, inmediato y en curso, de modo que, si de esa acción de repeler, de intentar neutralizar el peligro contra la propia integridad física y la propia vida, deviene la muerte del agresor, se evidencia que la víctima no tenía la intención, la voluntad, el fin de “matar al otro”, sino solo de repelerlo tan eficazmente como pudiera para salvarse de morir y que fue el victimario quien puso en marcha los mecanismos de defensa de la víctima, gracias a su agresión que SI llevaba como fin matar (el victimario a la víctima).

La víctima de un intento de homicidio no deja nunca de ser víctima, por más que el intento hubiera fracasado o que el victimario u homicida hubiera sido neutralizado, por la misma víctima o por otra persona que intervenga en auxilio de la vida y la integridad de la víctima ante un mal inminente y efectivo.

En resumen:

Ante una agresión de otra persona, con peligro inminente para nuestra vida, PODEMOS HUIR… PODEMOS DEFENDERNOS… PODEMOS EVITAR NUESTRA MUERTE… PODEMOS REPELER O NEUTRALIZAR LA AGRESIÓN.

Es decir, no estamos indefensos, en principio.

Los adultos contamos con más posibilidades de defensa, escape o neutralización que los niños, pero aún así, estos últimos también tienen posibilidades –muy menores- de escape o defensa contra el ataque mortal.

UN EMBRIÓN O UN FETO HUMANOS ESTÁN ABSOLUTAMENTE INDEFENSOS FRENTE A UNA AGRESIÓN HOMICIDA, EXTERIOR (intrusión de objetos punzantes o cortantes, por ejemplo) O INTERIOR (Aplicación de sustancias que actúan dentro de la placenta y producen al cabo de un tiempo la muerte de la criatura en gestación, por ejemplo).

Esa indefensión absoluta no los hace débiles… simplemente los tiene inhabilitados para cualquier clase de defensa o de escape. Ante la agresión el feto o el embrión, literalmente, realmente, no tienen escapatoria.

No son débiles, como los niños en desarrollo, sino que están y son INDEFENSOS.

En el último de los casos, cualquier niño o adulto, frente a un ataque mortal tiene la chance –en principio y en general- de gritar o procurarse cualquier tipo de sonido de alerta, para que un tercero vaya en su auxilio y evite que el victimario le mate.

Ni el feto ni el embrión humanos pueden hacer eso mismo. Son víctimas mudas, ciegas y sordas. Víctimas indefensas.

Y esto conlleva un Doble agravamiento en la conducta criminal:

a) Agravado por el vínculo (madre-hijo)

b) Agravado por indefensión absoluta, esto es, imposibilidad total de defenderse permanentemente en la circunstancia en la que la víctima se encuentra.

Pero hay algo más… PREMEDITACIÓN y ALEVOSÍA.

Estos dos elementos son muy duramente penados en la legislación.

¿Por qué?

Una cosa es desear la muerte del otro… pensar y pergeñar los mecanismos para producirle la muerte… pero… en el momento de hacerlo, la conciencia del potencial victimario dice “NO… voy a convertirme en homicida… mejor me quito estas estupideces de la cabeza…”… y en lugar de matarlo, como deseaba, se aleja de la potencial víctima sin dañarla.

Desear NO ES querer.

Querer implica poner todos los mecanismos de la voluntad en marcha hacia un fin, que es “lo-querido”. Y la voluntad guía concientemente a la acción humana hacia tal “fin querido”.

Ya sea construir un puente, enseñar matemática, curar a un enfermo… o matar a otro.

Yo siempre desee construir un puente. Pero no puedo. No soy ingeniero, no tengo una empresa constructora… así es que, por más que me pare a la orilla del río, sólo veré el trazo de mi imaginación dibujarse en el aire para mi mente, mientras el resto de la humanidad jamás verá un puente construido por mi en ese momento allí.

También deseaba, esta noche pasada, con mis amigos, compartir una copa de vino, pero no quise hacerlo porque no me gusta el vino de la marca que ellos tenían en la mesa, así es que me conformé con beber un zumo de naranjas (que estaba bastante rico).

Desear NO es querer.

Cuando alguien quiere una conducta homicida, porque su fin es matar al otro, y además se pone a planearlo con detalles y con la suficiente anticipación y, en lugar de arrepentirse del fin “matar a fulano”, se obstina en conseguir ese fin planeándolo todo para que el intento homicida no falle, sino que sea efectivo y logre la satisfacción de su querer perverso e ilegal, tal como “matar a fulano”, se dice (muy resumidamente en este texto que escribo) que el victimario, el homicida está obrando con PREMEDITACIÓN.

En un aborto inducido, en la mayoría de los casos, es evidente e inevitable la premeditación. Y esto agrava aún más el delito de homicidio.

Claro es que la obstinación, digámoslo, tiene que ver con una percepción adecuada de la realidad consciente, es decir, la madre quiere quitarse a su hijo en gestación; si pensara ella que quiere quitarse un casco de guerra que perteneció a Julio César en la campaña de las Galias y que se tragó en un coctail con los Gnomos del bosque… bueno… tendríamos un caso que lo haría objeto de interdicción por alteración de las facultades mentales al nivel de una patología siquiátrica… es decir… sería inimputable en ese caso excepcional…

Pero además, existe alevosía. La alevosía tiene que ver con el refinamiento de los métodos seleccionados para cometer el homicidio y, no casualmente, en el factor obstinación. Y para ello el homicida se encuentra lúcido y gozando de una percepción adecuada de la realidad, es decir, es poseedor de “voluntad libre” (no sometida por ninguna patología siquiátrica).

La persona del homicida no sólo está convencido de querer la muerte del otro, procurarse los medios, pergeñar un plan, seguir cierto comportamiento más o menos metódico, si no que también, prefigurándose mentalmente ocasionarle la muerte al otro, selecciona los medios “infalibles” para provocársela y, en su obstinación, nada le importa el sufrimiento del otro, sino que es ese mismo sufrimiento lo que persigue para extinguir su vida cuando selecciona los mecanismos y los instrumentos más letales que le GARANTICEN AL VICTIMARIO LA MUERTE DE LA VÍCTIMA.

¿No fue esto lo que hicieron los dos homicidas que mataron a aquella niña española hace apenas dos meses?

¿No salieron todos, en todos lados a decir “TODOS SOMOS FULANA”?

¿No ocurre –CORRECTÍSIMAMENTE- esto mismo cuanto la sociedad se enfrenta a otro crimen aberrante, a otro caso más de violencia de género?

Pero YO NO LOGRO LEER DE ESAS MISMAS PERSONAS UN SÓLO CARTEL DICIENDO “TODOS SOMOS EL FETO QUE “FULANA DE TAL” ASESINÓ EN UNA CLÍNICA…”

¿O es que el aborto no es una forma de violencia?

¿O es que no resulta una forma de homicidio?

¿Cómo puede una mujer defender las prácticas homicidas en contra de… UN FETO INDEFENSO?

NO LO COMPRENDO, NI LO COMPRENDERÉ JAMÁS MIENTRAS VIVA.

Pues bien, El aborto es un homicidio que tiene –por lo general y sin ir a casos excepcionales que confirman la regla- una culpable primera, directa y fundamental: LA MADRE

Y tiene una víctima ABSOLUTAMENTE INDEFENSA: El embrión o el feto, es decir, el SER HUMANO EN GESTACIÓN.

La homicida obra concientemente, lúcidamente, queriendo matar. Obra para matar a SU HIJO. Para matar a su hijo ABSOLUTAMENTE INDEFENSO. Lo hace pensándolo y meditándolo con tiempo suficiente, evaluando que quiere quitárselo… “molesta”… (Las víctimas siempre son una molestia para los victimarios… si no, pregúntenle a Hitler o a Mengele, por ejemplo).

Se obstina en el fin querido: No será “feliz”, no tendrá paz ni alivio hasta que no se lo quite… y sólo puede quitárselo (antes del parto) matándolo.

Elige los medios: Y en esto de elegir los medios más sofisticados y EFICACES tiene CÓMPLECES DE LUJO.

LOS MÉDICOS.

Todo aquel que facilita, auxilia o apoya efectivamente a quien va a cometer un homicidio, antes o durante del mismo, es CÓMPLICE. Pero no es el MEDICO un cómplice simple… NO…

El médico es idóneo y profesional en el arte o profesión de curar personas y salvar vidas amenazadas por las enfermedades o las heridas accidentales.

El médico no se forma para matar, sino para curar.

El médico no se forma ni adquiere todo el enorme caudal de conocimiento de la medicina, ni tiene a disposición los mejores elementos de su arte, profesión u oficio, para matar a otro, sino para salvar a otro de la muerte.

Cuando un médico auxilia a un homicida en la práctica del aborto, no lo hace mediante amenazas de ningún tipo, sino que lo hace COMO NEGOCIO. Y es un negocio penado por la ley: SICARIO.

Todo sicario, sea o no mercenario, realiza un negocio ilícito para cualquier legislación penal (ni hablar de moral, claro…)

El médico no está obsesionado con la muerte de tal… Pero es PARTÍCIPE NECESARIO y CÓMPLICE del homicida. De hecho, como PARTÍCIPE NECESARIO, hay una ASOCIACIÓN entre homicidas, ya que el homicida planea, quiere y activa los medios, como vimos, para matar el feto; y el médico es el ejecutor asociado, necesario, ya que sin la madre homicida no hay aborto y sin el médico homicida tampoco.

Es una asociación ilegal e ilegítima, por lo tanto, responde al tipo penal llamado ASOCIACIÓN ILÍCITA, en el que el “jefe” o “Autor intelectual” o “Instigador” bien puede ser la propia madre, el padre del niño en gestación, los padres de él, los de ella, una amiga, un amante de la madre en ciernes, etc, etc.

Pero el médico es la MANO DE OBRA DECISIVA en la práctica del aborto terapéutico inducido.

Claro… Siempre y cuando el que lo lleva a cabo sea un médico inescrupuloso que viola su profesión y la ley para obtener una ganancia por su “gestión idónea”…

Puede ser –como en millares y millares de casos, fundamentalmente en los países subdesarrollados y en vías de desarrollo o “emergentes”- una vecina de la madre, una “curandera”, una “partera especializada”…

Las condiciones de la práctica del aborto –que suelen poner en riesgo la vida de la propia madre-homicida (como también se arriesga a morir el ladrón de bancos que utiliza C-4 para vulnerar una caja de seguridad, por ejemplo, y eso no lo hace menos ladrón ni menos victimario)- son materia de discusión aparte.

Lo que no, al menos para estas líneas que escribo, es la actitud, el querer y el acto humano de “matar a otro”.

Los instrumentos elegidos y el procedimiento seleccionado implica un conocimiento causal e instrumental, que ASEGURA a los integrantes de la ASOCIACIÓN ILÍCITA que el fin querido (la muerte del otro) se llevará a cabo con éxito y con la menor o nula resistencia posible de la víctima.

Un homicidio realizado con Premeditación y alevosía; agravado por el vínculo y la indefensión y, en el caso de la intervención de un médico desnaturalizado como sicario, o cualquier profesional de la salud, para el caso mercenario, objeto de una asociación ilícita cuyo fin es provocarle, entre varios y con auxilios de todo tipo -aunque seleccionados y manejados con mayor o menor destreza- a tal fin (matar a otro) la muerte a un ser humano.

Se ha discutido desde épocas de la República Romana acerca de si el feto es o no persona.

Creo que es una cuestión insignificante en esta instancia. Hablamos del derecho humano a la vida. Derecho de vivir de todo SER HUMANO.

Los Nazis no consideraban personas a los judíos ni a los gitanos…

¿Queda esto claro o habrá que seguir con el debate de hace más de 2000 años sobre persona humana y ser humano, a la hora de tener frente a los ojos la Declaración Universal de los Derechos Humanos dada a mediados del siglo XX de nuestra era…?

¿O es que acaso un ser humano goza de los derechos humanos sólo si es considerado “persona” para una circunstancia social, histórica o una estructura estatal o una ideología en el poder?

No es ese el espíritu de la declaración universal.

No es ese el espíritu de las democracias de occidente.

No es ese el espíritu de la norma penal.

Proteger la vida de TODO ser humano.

PROTEGER LA VIDA, EL PRINCIPAL DE LOS DERECHOS DE TODOS LOS SERES HUMANOS.

Me expreso.

Lo hago libremente.

Puedo hacerlo libremente porque tengo conciencia y porque pienso, siento y actúo concientemente.

Puedo hacer esto porque estoy vivo y puedo elegir los medios para expresarme, las palabras, los motivos.

Y puedo estar vivo porque mi madre amó y respetó, protegió y alimentó la vida que llevó dentro durante 9 meses y aún durante varios años luego de mi nacimiento, hasta casi finales de mi adolescencia, época en la que me independicé de mi hogar paterno.

Desgraciadamente, hay miles de niños que no serán jamás niños, porque son víctimas de homicidio antes del nacimiento.

Desgraciadamente habrá un Mozart menos dentro de 15 minutos.

Un Einstein menos dentro de 20.

Un Milstein menos dentro de 25.

Nunca llegaremos a ver a esa niña que no pudo ser, quizá, una mujer semejante a la Madre Teresa de Calcuta, ni a un niño que jamás pudo ser y, quizá, habría sido semejante a Luther King Jr…

Nunca nacerán.

Son, a cada minuto, víctimas de homicidios impunes.

Víctimas de homicidio.

VÍCTIMAS SILENCIOSAS Y ABSOLUTAMENTE INDEFENSAS ANTE UN DELITO QUE, IRRESPONSABLE E IRRACIONALMENTE, LOS CAPRICHOSOS Y EGOÍSTAS PRETENDEN QUE NO SEA PUNIBLE, QUE JUSTIFICAN IDEOLÓGICA, CIENTÍFICA O FILOSÓFICAMENTE.

Y ESOS “JUSTIFICADORES” Y LOS “PROPAGANDISTAS” A FAVOR DEL ABORTO PROVOCADO ESTÁN LLEVANDO A NUESTRAS SOCIEDADES A LEGITIMAR LO INJUSTIFICABLE:

 

EL GENOCIDIO

 

Y los que cometen el genocidio, lo instigan, lo justifica, los apologetas, los propagandistas, los ingenieros o los sicarios del genocidio reciben un nombre en común, solidariamente todos ellos asociados en el mismo delito: GENOCIDAS.

NO NOS ASUSTEN LAS FOTOS DE THEREZIENSTADT…

NI LAS DE LA FRANJA DE GAZA…

NI LAS DE IRAK…

NI LAS DE LAS MATANZAS EN EL CONGO…

¡¡¡NOS TIENEN QUE ASUSTAR LOS HECHOS QUE ESAS FOTOS E IMÁGENES Y TESTIMONIOS EVIDENCIAN!!!

¡¡¡NO SON LOS Fx DE LA ÚLTIMA PELI DE SPIELBERG!!!… ¡¡OCURRIERON!!… ¡¡OCURREN!!

¡¡PUEDEN SEGUIR OCURRIENDO!!

SI NOS OLVIDAMOS…

SI NOS CALLAMOS…

SI DEJAMOS QUE NOS AMORDACEN LOS PROFETAS DEL ODIO, DEL EGOÍSMO, LOS PROPAGANDISTAS DE LA CULTURA DE LA MUERTE Y LA INHUMANIDAD, DEL ABUSO DE LOS MÁS DÉBILES E INDEFENSOS…

 

 

“SI NOS OLVIDAMOS LO QUE NOS PASA

NOS PUEDEN SUCEDER LAS MISMAS COSAS

ESAS MISMAS COSAS QUE NOS MARGINAN

NOS QUEMAN LAS PALABRAS

NOS MATAN LAS IDEAS…

SI LA HISTORIA LA ESCRIBEN LOS QUE GANAN

ESO QUIERE DECIR QUE HAY OTRA HISTORIA,

LA VERDADERA HISTORIA

QUIEN QUIERA OIR, QUE OIGA!!

NOS QUEMAN LAS PALABRAS NOS SILENCIAN,

PERO LA VOZ DE LA GENTE SE OIRÁ SIEMPRE,

INÚTIL ES MATAR,

LA MUERTE PRUEBA

QUE LA VIDA EXISTE…!!!

(Lito  Nebbia –Cantautor Argentino-)

 

Mi apoyo total e incondicional a quienes en estos días están movilizándose masivamente a favor de la vida y en contra del peor delito: El homicidio (¿o el genocidio?)

 

Mi repudio más profundo, acompañado de mi mayor asco e indignación a aquellas personas, principalmente mujeres, que justifican, alientan o propagandean el “aborto legal” (y el doble para quienes lo hacen con el ilegal…).

 

MÁS VALE COMPROMETERSE EN CONTRA DE LA INJUSTICIA SOCIAL, DESDE TODO LUGAR DONDE SE PUEDA, PARA QUE LA POBREZA MATERIAL NO SEA LA EXCUSA DE LOS “ABORTISTAS”, QUE MANSAMENTE DEJARNOS DESBARRANCAR HACIA EL SUICIDIO COLECTIVO, O HACIA EL GENOCIDIO…

O LA LEGITIMACIÓN DEL HOMICIDIO, DEL EGOÍSMO Y LA INHUMANIDAD.

Como en épocas de la Alemania de Hitler, muchos en nuestra sociedad siguen el discurso patológico perverso de Poder - Sometimiento, Fuertes – Débiles…

CADA UNO DE NOSOTROS ES DUEÑO DE SU PROPIA VIDA…

PARA SER LIBRE, DIGNO, HUMANO…

O PARA SER ESCLAVO DE SUS PROPIAS ABERRACIONES…

 

YO ELIJO LA VIDA.

 

Mi agradecimiento y mi reconocimiento total a Francisco Muñoz y a todos aquellos que, como él, manifiestan del modo que pueden, con toda su energía y su humanidad plena, el respeto, el cuidado y el amor por la vida.

  Aquí el vínculo a la nota de Francisco en su espacio (si no se ve, por favor, avisen, gracias):

 

**********

 

Ahora sí, me voy a por un té.

Perdón a todos aquellos amigos que aburrí con este texto larguísimo, casi interminable y hasta un tanto desprolijo.

Libertades que uno se toma un día domingo, con un poquito de tiempo y mucha indignación… pero con 1000 veces más amor por la vida y la libertad que cualquier sensación de asco o indignación ante los delitos contra la vida y la dignidad humana, sus sicarios y sus “justificadores” irresponsables.

Mi deseo profundo porque muchos de estos apologetas del crimen recapaciten y se den cuenta que, para poder expresar una ideología, primero es necesario estar vivo y que, si sus madres hubieran pensado como ellos piensan hoy, amparándose en oscuras ideologías o caprichos, ellos no estarían aquí para defender lo indefendible… “el derecho al homicidio”…

Un abrazo cordial a todos los amigos, con quienes me disculpo nuevamente por la poca atención que les he brindado en el último mes.

Y Dios guarde a todos los niños que no llegaron a serlo porque mientras estaban en el vientre materno, “alguien” decidió que debían morir… que molestaban…

Nuevamente, abrazos. Miguel

Sólo poesía