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MUY FELIZ AÑO NUEVO!!!!

 

Es la primera vez que empiezo un año con un estado febril insoportable. Pero siempre hay una primera vez, y este año según parece me ha tocado gripe.

 

Quiero desearles desde acá un

MUY  FElIZ  2009

a todos los visitantes, pero muy, muy especialmente a aquellos poquitos amigos/as que con su franqueza, lealtad, afecto, buen humor, solidaridad y honestidad me han hecho sentir que vale la pena soñar un mundo mejor, que vale la pena amar, trabajar, hacer poesía con la propia vida (que es el único modo de hacer poesía).

Gracias a todos aquellos/as que han sabido ganarse un lugar en mi corazón. Para ustedes, mis mejores deseos y todo mi afecto.

 
 
 
Miguel, que desde hace 20 años hace poesía con el seudónimo de
Ezequiel  Olivary

EN ESTE CUMPLEAÑOS DE JESÚS, LES DESEO...

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MUY  FELIZ  NAVIDAD  PARA  TODOS

 

MIGUEL

HOY HE SOLTADO A VOLAR PALOMAS

 

Hoy he soltado a volar palomas.

Estaban en sus palomares, ruidosas, ansiosas, hermosas, pero presas.

Hoy he soltado a volar palomas.

No me atrevo a decir que eran mis palomas, porque ningún ser vivo posee a otro ser vivo, aunque se trate de hombres y palomas; me he tomado la costumbre desde hace mucho, tanto que ni recuerdo, de no referirme al perro que me acompaña como "mi" perro, sino por su nombre. Un nombre que yo le he dado, es cierto. Un nombre con el que me imagino que me quiere, es cierto. Un nombre con el que me imagino que se identifica.

Al fin y al cabo, la pertenencia sea cuestión de imaginación humana.

Por eso es que no quiero hablar de "mis" palomas.

Hoy he soltado a volar palomas, simplemente.

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Es especial ver a las palomas en el aire, batir sus alas, dar vueltas, elevarse, jugar.

Para mi es mucho más especial aún el verlas salir de los palomares, verlas salir de su encierro. Es una especie de espejo de la propia sensación de libertad que uno siente en ese instante mínimo pero infinito de abrir el cerrojo.

Uno las ve volar antes de que salgan.

Y no me refiero a verlas con los ojos.

Unas son blancas, otras grises, otras mezclan blancos y grises entre sus plumas como si se tratara de una tormenta en Júpiter fotografiada por una sonda espacial; no tan radicalmente, quizá parece que así fuera por sus movimientos en el aire.

Y el aire no les despeina las plumas.

Yo nunca he tenido nada, salvo la ilusión y mi imaginación, que son mias porque las tengo dentro, como sé que es mía el alma con la que escribo.

Yo nunca he tenido nada. Y eso me causa una extraña sensación de placer. Cotidianamente no me pongo a pensar si tengo o no tengo, sino que me pongo a pensar, a secas, a hacer, aún mojado, a decir, que es soñar en voz alta.

Yo nunca he tenido nada, lo que quizá sea prueba irrefutable que no lo necesite. Recuerdo algo que le atribuyen a mi querido Diógenes: De paseo por el mercado, cuentan, se quedó extasiado mirando una finas piezas de oro, muy costosas; así estuvo mucho tiempo hasta que el tendero le preguntó si estaba interesado en esas piezas. Él respondió que no, que simplemente estaba experimentando la felicidad de sentir cómo es que sólo tenía lo necesario, y cómo había un universo de cosas innecesarias con las que jamás cargaría.

Pienso en las palomas que he soltado hoy a volar.

La imagen mental está frente a mis ojos como si las estuviera viendo. Las estoy viendo.

Ya se han ido. Surcarán otros cielos y, espero, no queden atrapadas en otros palomares, ni las devoren los gatos, ni los halcones o las mate torpemente algún muchachón jugando al tiro al blanco con un rifle de aire. Espero que no se mueran de aburrimiento, sino de viejas.

Me gustaría que fueran a las plazas, a conversar silencios con los ancianos a cambio de algunas migas de pan.

Me gustaría que jugaran en el pasto, a hacerse graciosamente las espantadas, entre los niños y sus risitas.

Me gustaría que bebieran el azul inexistente del cielo, ese azul que imaginamos ver los humanos.

Me gustaría que fueran como delfines, sólo que surcando las invisibles olas del aire.

Ya no miro a las personas. O si, las miro, pero no como antes.

Las personas, en su mayoría, son inventores de palomares.

Las personas, en su mayoría, son propietarios de palomares.

Las personas, en su mayoría o en su minoría, creen que soltar una paloma es estrellarla contra la pared.

Al niño que llevo dentro, ese que siempre ha sobrevivido a los más duros golpes de la vida; ese que me dicta la poesía; ese que me diseña los sueños; a ese niño que soy, le encanta ver volar las palomas fuera de los palomares, en el cielo, o verlas jugar en la plaza o en su comercio de migas de pan con los viejitos que se sientan por las mañanas o las tardes de sol gentil, en los bancos de listones de madera, para que el niño que siempre fueron, siga jugando con las palomas como cuando llevaban poquitos años sobre el mundo.

Ya no miro a las personas.

Ya se han ido.

Yo nunca he tenido nada, ni siquiera estas hermosas palomas que surcarán cielos, plazas y asaltarán cornisas.

Ni siquiera estas palabras, que suelto ahora, como solté las palomas y que -por qué no- son palomas a su modo, vuelan a su modo; y ya no son mías.

Hoy he soltado a volar palomas. Ya se han ido. Mi niño que soy las ha soltado valiéndose de mis manos.

Soy un hombre feliz.

 

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Ezequiel  Olivary

 

LA NAVIDAD Y EL MISTERIO DE LA CRUZ

 

Domine

Hoy, en este especialísimo tiempo del Adviento, he querido traerles una glosa del artículo del Padre Jordi Rivero (que además de humilde sacerdote es una gran persona, de ambas cosas doy fe).

¿Qué celebramos en la Navidad?

¿La fiesta de "san estómago", la de "san arbolito de navidad", la de un ilusorio "santa barbudo" o el nacimiento del Redentor?

Aquí comienza el Misterio de la Cruz.

Cristo en medio de la historia: El co-creador del universo, Redentor, en medio de nuestra historia. Él, prefiguración de nuestra humanidad.

Él, único Salvador posible. Él, que por el amor, en la misericordia, es nuestro camino hacia la vida eterna.

Él nace en medio de un establo. Sus padres, en una época difícil, no tienen lugar en ningún alojamiento de Belén. Y nace en la sencillez de un establo, entre los animales, de la forma más pobre que un ser humano puede nacer.

No sólo eso: No es un ser humano más el que nace, es Dios mismo...

¿Será un establo nuestro corazón para que renazca dentro y nos ayude a transformar nuestra vida en la caridad? o nuestro corazón seguirá teniendo ínfulas de "hotel 5 estrellas" y no habrá lugar para Él?

Nosotros tenemos la respuesta.

Nosotros tenemos la elección.

Al fin y al cabo, todo en la vida de los seres humanos es una cuestión de elección: El Bien o el mal. La Verdad o la mentira. La Salvación o la condena.

Gozamos de la libertad que Dios nos ha dado.

Tenemos libertad para elegir mientras estamos en el mundo miles y miles de veces; para equivocarnos y ser perdonados -Arrepentimiento mediante, claro-.

Hasta podemos elegir libremente... ¡la esclavitud!...

Está en cada uno... en cada corazón...

El único que conoce la verdad de cada corazón, es Él.

Toda la sabiduría humana de milenios queda reducida a nada frente a Éste Niño Jesús, que nace en la pobreza de un establo.

Jamás existió ni existirá nadie como Él.

Nadie como Él, porque es Él, consustancialmente unido en el Amor eterno al Padre y al Espíritu Santo, desde siempre y para siempre, Dios mismo.

Cuánto vale el poder o la riqueza o los títulos y "honores" humanos frente a Éste Niño que nace en la pobreza de un establo.

Valen nada. Sin Él, todo vale nada.

Cuánto valen orgullos, teorías, monarquías y revoluciones frente a Éste Niño Jesús que viene a buscar a todos y a cada uno, que no quiere que se le pierda nadie.

Orgullos, abolengos, "revoluciones", monarquías, teorías... frente a Él valen nada.

Éste Niño que no viene a condenar a nadie, que busca una y otra vez sin cansancio salvarnos a todos...

Éste Niño Jesús que da la paz...

pero que viene a traer la guerra...

guerra contra el egoísmo, contra el orgullo, contra la mentira, contra la perversidad...

una guerra en la que Él pelea siempre a favor de cada ser humano, inclusive aquellos que no creen en Él... aquellos que lo niegan... aquellos que lo combaten... aquellos que lo persiguen, abiertamente o sordamente, hipócritamente...

A Él no le importa.

Hay algo muy importante para Él:   Salvarnos.

Para eso murió en la Cruz y Resucitó y sigue viviendo entre nosotros, espiritualmente y materialmente en la Eucaristía.

Para eso Su Madre aboga constantemente, ruega constantemente con, para y por nosotros, como co-redentora (¿qué otra cosa puede hacer una madre que no sea el bien, la pureza...).

Para eso Él ha venido en una Navidad -como la que estamos esperando-: Para poner de manifiesto el Misterio de la Cruz en la historia humana, que no es otra cosa, que el Misterio de la Salvación del hombre.

El Misterio del Amor.

PARA TODOS QUIENES ENTREN EN ESTE ESPACIO, SEAN O NO SEAN CREYENTES, QUE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, DIOS, SALVADOR Y DADOR DE LA VIDA ETERNA, LES CONCEDA UNA NAVIDAD LLENA DE PAZ Y ALEGRÍA, SIN PESARES Y PLENA DE ESPERANZAS EN LA CARIDAD.

Mi deseo es que todos ustedes, sin distinción de ningún tipo, tengan una muy dichosa Navidad y un año 2009 lleno de paz, alegría y esperanzas.

 

Mi abrazo fraterno para todos, sin excepción.

 

 

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Una de las devociones mas hermosas y extensas de los Colombianos es la del Niño Jesús, honrado bajo el título del Divino Niño. La confianza puesta en Jesús se fundamenta en Sus propias palabras:

 

Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14,13

 

La devoción al Divino Niño es providencial, es luz para un mundo que desprecia la vida humana y en que tantos niños son abortados o abandonados.

 

¡Cuánto glorifica a Dios que reconozcamos que El nos envió a Su único Hijo!. El se hizo un niño pequeñito, igual que nosotros en todo menos en el pecado.

 

Mientras el mundo apuesta por el poder de las armas y del dinero, que es la ley del más fuerte, Jesús nos enseña que el reinará por el amor cuando nos hagamos niños guiados por Su Padre Celestial. Nos pide una profunda conversión de corazón:

 

Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.  Mateo 18,3

 

Vemos entonces que el objetivo primario de la devoción al Divino Niño ha de ser nuestra propia transformación para ser cada vez más como Jesús, en todo hijos dóciles y obedientes al Padre.  Así propiciamos su Reino.

 

YO REINARE

 

El es el Camino, la Verdad y la Vida. El y solo El renueva nuestros corazones para que seamos también nosotros hijos del Padre.

Esta devoción se hace en la misma fe que nos mueve a rezar en el Padre Nuestro:

"Venga Tu Reino".

 

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Fuente:  http://www.corazones.org/jesus/divino_nino.htm

 

Mi especial agradecimiento a quienes hacen www.corazones.org y al padre Jordi Rivero

 

EX LIBRIS

 

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Vas leyéndome el alma

desde el principio.

Soy en tus manos

un libro en blanco

en el que escribís tu amor

mientras lo vas hojeando;

mientras lo vas leyendo

tus ojos escriben letras

en las páginas de mi corazón.

 

 

Todas las palabras

llevan tu nombre.

 

 

Cada trazo

está preso de tu sonrisa.

Todos y cada uno de los besos

que desde tu boca

se derraman

me traen tu aliento

en frescas gotas de madrugada.

 

 

 

Habitarte

es habitar la delicia

 

 

No puedo ser en la mañana

sin las palabras

que escribís en mi alma

con tu mirada.

 

 

 

Ezequiel  Olivary

 

 

LA MORAL DE TARTUFO

 

He traído este viernes un texto glosado de don José Ingenieros, uno de los pensadores más brillantes y honestos de América, que siempre ha sido y será motivo de honda reflexión a la hora de explicarnos ciertos comportamientos individuales y sociales, para separar correctamente la paja del trigo, la miseria de la virtud, y diferenciar la prostibularia maledicencia de la hombría verdadera, que por vivir mirando a los cielos, jamás se arrastra por los suelos.

Los dejo con este texto del maestro Ingenieros que bien vale la inversión de unos pocos minutos en su lectura atenta (y el disfrute de "Los macarras de la moral" de Joan Manuel Serrat, por supuesto):

 

  

 

La hipocresía es el arte de amordazar la dignidad: ella hace enmudecer los escrúpulos en las hombres incapaces de resistir la tentación del mal. Es falta de virtud para renunciar a éste y de coraje para asumir su responsabilidad. Es el guano que fecundiza los temperamentos vulgares, premitiéndoles prosperar en la mentira: como esos árboles cuyo ramaje es más frondoso cuando crecen a inmediaciones de las ciénagas.

 

Hiela, donde ella pasa, todo noble germen de ideal: zarzagán del entusiasmo. Los hombres rebajados por la hipocresía viven sin ensueño, ocultando sus intenciones, enmascarando sus sentimientos, dando saltos como el eslizón; tienen la certidumbre íntima, aunque inconfesa, de que sus actos son indignos, vergonzosos, nocivos, arrufianados, irredimibles. 

 

Por eso es insolvente su moral: Implica siempre una simulación.

 

Ninguna fe impulsa a los hipócritas; no sospechan el valor de las creencias rectilíneas. Esquivan la responsabilidad de sus acciones, son audaces en la traición y tímidos en la lealtad. Conspiran y agreden en la sombra, escamotean vocablos ambiguos, alaban con reticencias ponzoñosas y difaman con afelpada suavidad. Nunca lucen un galardón inconfundible: cierran todas las rendijas de su espíritu por donde podría asomar desnuda su personalidad, sin el ropaje social de la mentira.

 

[...] ignoran el veredicto del propio tribunal interior: persiguen el salvoconducto otorgado por los cómplices de sus prejuicios convencionales.

 

El hipócrita suele aventajarse de su virtud fingida, mucho más que el verdadero virtuoso. Pululan hombres (N.del.G: ¿son hombres...?) respetados en fuerza de no descubrírseles debajo del disfraz; bastaría penetrar en la intimidad de sus sentimientos, un sólo minuto, para advertir su doblez y trocar en desprecio la estimación [...]

 

Triunfa sobre los sinceros, toda vez que el éxito estriba en aptitudes viles:  el hombre leal es con frecuencia su víctima.

Cada Sócrates encuentra Mélitos y cada Cristo, su Judas.

[...] La santidad está siempre fuera de la hipocresía colectiva [...]

 

[...] Los hipócritas ignoran que la verdad es la condición fundamental de la virtud. Olvidan la sentencia multisecular de Apolonio: "de siervos es mentir, de libres decir la verdad".

 

Por eso el hipócrita está predispuesto a adquirir sentimientos serviles. Es el lacayo de los que le rodean, el esclavo de mil amos, de un millón de amos, de todos los cómplices de su mediocridad.

 

El mentiroso conspira contra la quietud ajena, falta el respeto a todos, siembra la inseguridad y la desconfianza. Con mirar ojizaino persigue a los sinceros, creyéndolos sus enemigos naturales. Aborrece la sinceridad. Dice que ella es la fuente de escándalo y anarquía, como si pudiera culparse a la escoba de que exista la basura.

En el fondo sospecha que el hombre sincero es fuerte e individualista (N.del G.: algún ignorante dirá de esto que es vanidad, buscando rebajar la virtud del hombre recto) fincando en ello su altivez inquebrantable pues su oposición a la hipocresía es una actitud de resistencia al mal que le acosa por todas partes.

 

[...] el hipócrita no aspira a ser virtuoso, sino a parecerlo; no admira intrínsecamente la virtud, quiere ser contado entre los virtuosos por las prebendas y honores que tal condición puede reportarle.

 

[...] Los hombres rectos son objeto de su acendrado rencor, pues con su rectitud humillan a los oblicuos; pero éstos no confiesan su cobardía y sonríen servilmente a las miradas que los torturan, aunque sienten el vejamen:  Se contraen a estudiar los defectos de los hombres virtuosos para filtrar pérfidos venenos en el homenaje que a todas horas están obligados a tributarles (N. del G.. Muchas veces ese "homenaje" es una retahila de intriga, difamación e insultos escasamente disimulados de malicia).

Difaman sordamente; traicionan siempre, como los esclavos, como los híbridos que traen en las venas la sangre servil. Hay que temblar cuando sonríen: vienen tanteando la empuñadura de algún estilete (N. del G.: ¿por qué no puñal...?) oculto bajo su capa.

 

[...] su indiferencia al mal del prójimo puede arrastrarle a complicidades indignas. Para satisfacer alguno de sus apetitos no vacilará ante grises intrigas, sin preocuparse de que ellas tengan consecuencias imprevistas.

Una palabra del hipócrita basta para enemistar a dos amigos o para distanciar a dos amantes. Sus armas son poderosas por lo invisibles; con una sospecha falsa puede envenenar una felicidad, destruir una armonía, quebrar una concordancia.

Su apego a la mentira le hace acoger benévolamente cualquier infamia, desenvolviéndola hasta lo infinito, subterráneamente, sin ver el rumbo ni medir cuán hondo, tan irresponsable como esas alimañas que cavan al azar sus madrigueras, cortando las raíces de las flores más delicadas.

 

[...] el gentilhombre tiene siempre un enemigo en ellos, pues la reciprocidad de sentimientos sólo es posible entre iguales; no puede entregarse nunca a su amistad, pues acecharán la ocasión para enfrentarlo con alguna infamia, vengando su propia inferioridad; [...] éstos necesitan cómplices, buscándolos entre los que conocen esos secretos resortes descritos como una simple solidaridad en el mal. Si el hombre sincero se entrega, ellos aguardan la hora propicia para traicionarlo.

 

[...] Los hombres eminentes necesitan disponer de infinita sensibilidad y tolerancia para entregarse; cuando lo hacen, nada pone límites a su ternura y devoción [...]

 

El pudor de los hipócritas es la peluca de su calvicie moral.

 

 

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José  Ingenieros

"El hombre mediocre" - Cap. III

 

 

Son la salsa de la farsa.

El meollo, del mal rollo.

La mecha de la sospecha.

La llama de la jindama.

Son el alma de la alarma,

del recelo y del canguelo.

Los chulapos del gazapo.

Los macarras de la moral.

 

 

Sin prisa pero sin pausa,

esos carcamales

organizan sus cruzadas

contra el hombre libre

más o menos responsable

de todos los males

porque piensan por su cuenta.

Sueñan y lo dicen.

Si no fueran tan temibles

nos darían risa.

Si no fueran tan dañinos

nos darían lástima.

Porque como los fantasmas,

sin pausa y sin prisa,

no son nada

si les quitas la sábana.

 

 

Son la salsa de la farsa.

El meollo, del mal rollo.

La mecha de la sospecha.

La llama de la jindama.

Son el alma de la alarma,

del recelo y del canguelo.

Los chulapos del gazapo.

Los macarras de la moral.

 

 

 

 

 

 

Joan Manuel Serrat

"Los macarras de la moral"

 

 

.

ARACELI Y SU POESÍA, IMPERDIBLE: DILES

 

Araceli siempre me sorprende con alguna delicia de su traza; no resistí la tentación de traerme semejante poesía para disfrutarla con ustedes y, de paso, dejarles el vínculo para que la visiten y la disfruten junto con su espacio que es, sencillamente, imperdible. Disfruten de la frescura, la hondura y la plenitud de este poema juvenil.

 

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Diles…

 

Diles que no quiero su consejo

Que lo nuestro es eterno y verdadero

Que sin ti no tengo consuelo

Y que sin ti amor mío me muero.

 

Diles que solo a ti te quiero

Que sin ti mi vida es un infierno

Que me quieres como yo te quiero

Y que lo nuestro es un amor sincero.

 

Diles que no los quiero escuchar

Que son mentiras al azar

Que me dejen contigo soñar

Sin dejarnos nunca de amar.

 

Diles lo equivocados que están

Que no me engañas y me quieres

Que solo quieren hacernos el mal

Y que por mi amor enloqueces.

 

Diles amor mío de tus labios lo quiero oír

Que me quieres como a nadie has querido

Que sin mi no puedes vivir

Y que sin mi amor tu vida no tiene sentido.

 

Diles…

 

Araceli

http://bruixeta-ara.spaces.live.com/blog/cns!26908F78EC62B6C9!3043.trak

 

Fotografía: Carlos Furman - Gentileza de mi amiga Norha

IMITACIÓN DE GORRIÓN

 

 

Debido a una yuxtaposición de semifusas

en acordes despeinados ensortijados

estoy con el pánico de un silbido

atragantado entre corcheas y espumarajos

encriptado entre corchetes

en gargarismos membretados y no consigo

(ni con la lámpara de Aladino,

ni con la locura de Alí Babá)

el favor de los siempre inciertos dioses

que me permitan trasmutar

(por una vez en la vida,

por un humilde y efímero instante)

imitación de gorrión.

 

 

Es entonces cuando,

todavía atragantado de silbidos,

recuerdo el refrán que dice:

Vida de perros la del labrador...

y me consuelo ladrando bajito

sin más pretensión que ganarme un hueso...

 

 

 

 

 

Ezequiel  Olivary

COLIBRÍ CULEBRINA

 

 

Un colibrí

arremolina su vuelo

entre voloteos y picotazos:

se convierte, flotando, en proyectil.

Es así como la primavera

hace con sus colores nerviosos

- colores de pluma y brisa -

una pistola

y de un sólo tiro al pecho

nos ocasiona la vida.

 

 

 

 

Ezequiel  Olivary

 

MARIO BENEDETTI: CÓMO HACERTE SABER

 

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¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

 

...Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.

Que nadie establece normas salvo la vida.

Que la vida sin ciertas normas pierde forma.

Que la forma no se pierde con abrirnos.

Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.

Que no está prohibido amar.

Que también se puede odiar.

Que el odio y el amor son afectos.

Que la agresión porque sí, hiere mucho.

Que las heridas se cierran.

Que las puertas no deben cerrarse.

Que la mayor puerta es el afecto.

Que los afectos nos definen.

Que definirse no es remar contra la corriente.

Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.

Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.

Que negar palabras implica abrir distancias.

Que encontrarse es muy hermoso.

Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.

Que la vida parte del sexo.

Que el "por qué" de los niños tiene un por qué.

Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.

Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.

Que nunca está de más agradecer.

Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.

Que nadie quiere estar solo.

Que para no estar solo hay que dar.

Que para dar debimos recibir antes.

Que para que nos den también hay que saber cómo pedir.

Que saber pedir no es regalarse.

Que regalarse es en definitiva no quererse.

Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.

Que para que alguien sea hay que ayudarlo.

Que ayudar es poder alentar y apoyar.

Que adular no es ayudar.

Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.

Que las cosas cara a cara son honestas.

Que nadie es honesto porque no roba.

Que el que roba no es ladrón por placer.

Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.

Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.

Que se puede estar muerto en vida.

Que se siente con el cuerpo y la mente.

Que con los oídos se escucha.

Que cuesta ser sensible y no herirse.

Que herirse no es desangrarse.

Que para no ser heridos levantamos muros.

Que quien siembra muros no recoge nada.

Que casi todos somos albañiles de muros.

Que sería mejor construir puentes.

Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.

Que volver no implica retroceder.

Que retroceder también puede ser avanzar.

Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.

Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida.

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Mario Benedetti

 

Le parole dell tuo sguardo

 

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Ho voglia di te
dalla pelle alla profondità dell´anima.
Tuoi occhi, luce nell mezzo della notte
hano portato via tutta mancanza
perche sei con me
ogni secondo dell mio giorno
ogni respiro che mi fa vivere.


¿Come dirte ti amo
si lo sai senza mai parole
semplicemente
colla lingua dello sguardo?
Sei insieme a me
come l´aria
en un forte abbracio di sole
che ha venutto a me
portando l´amore
dall tuo cuore

 

 

Ezequiel  Olivary

 

LA MUERTE Y MI SOMBRA

  

 

Es en vano... seguiré viviendo... a pesar de que mi muerte se empeña en encontrarme una sombra...

 

Los poetas, no tenemos sombra

OFICIO DE POETA: Para quienes quieran saber de qué se trata...

 

 

 

 

La muerte

es esa sombra que me sigue

y me hace sentir piedad

de que dejará aquí sus huesos

durmiendo con los mios

mientras sigo viviéndome

allá con el alma

aquí con la poesía...

 

Pobre de mi muerte,

pobre de mi sombra,

que no sabe aún

que los poetas no tenemos sombra

y nuestro límite

no es otra cosa

que una ilusión ajena

de los que tratan de explicarse

por qué no podemos dejar de volar

 

 

Ezequiel  Olivary

PRIMICIA DE LA MAÑANA

 

 

Haces con tu respiración

un exquisito vino de ternura

que sabe a frutos del bosque

en cada uno de tus suspiros;

sólo con tu aroma me embriago.

 

 

Me llenas de encanto

esa carnosa aceituna de tu emoción:

Es como si tu corazón

fuera enorme olivo

poblado, henchido...

 

 

...tan rebosante que con una mirada

tremolando de magia

caen como aceitunas tus emociones

sobre mi piel que es tierra ahora

para alimentar tus dulzuras.

 

 

Tu corazón se derrama en el mío

es un río que el mar besa;

eres la niña de mis ojos

pintándome el alma como a un lienzo

con esa sonrisa que me ilumina por dentro.

 

Haces con tu respiración

un coro extraño de álamos al viento

y tus cabellos que bailan en el aire

son la primicia de la mañana

que me trae el sabor de tus besos.

 

 

 

Ezequiel  Olivary

EL PARÉNTESIS (Les teves paraules d´amor)

 

 

va dir ella, en un èxtasi de tendresa infinita:

"T´estranyo des que t´esperava

m´enamoro cada segon de tu"

 

va dir ell, presoner del seu somriure:

"Ets una sinfonia de silenci entre els teus dits

que em despentina la llibertat entre les teves ales"

 

 

 

  

 

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En algún lugar del tiempo

Vos y yo nos estábamos amando

Sólo que no lo sabíamos.

Estabas dentro de mí, esperándote

Viviéndote en mi vida, como dormida,

Hasta que llegaron tus pasos y tus ojos

Y te viste en mí metida.

 

 

Dejé un sendero de migas de pan

Cuando salí de tu alma,

-no recuerdo como ni recuerdo cuándo-

Para no perderme en la añoranza del retorno,

Para que los vientos de la vida

No borraran el camino de regreso.

Estas migas me han traído hasta tus ojos.

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Sos la melodía de caricias hijas del alba.

Me gusta el tacto suave de tus manos

Con las que atravesás mi piel

Como si no existiera,

Para peinarme con tus dedos el alma;

Sos una sinfonía de silencio entre tus dedos

Que me despeina la libertad entre tus alas.

 

 

No inventemos las palabas todavía

Para expresar lo que sentimos;

Quedémonos atrapados en este alfabeto de miradas

Que te digan lo que siento

Que me declaren los sonidos de tu amor.

A vos y a mí se nos ha perdido un paréntesis

Y nos puede llevar la vida sin encontrarlo.

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Me dices en la penumbra del cuarto

M´enamoro cada segon de tu

Y te me haces manantial en las venas.

Soy un prado por donde pasas

Sembrando la simiente de tu hermosura;

Mientras el niño que soy me mira desde dentro tuyo

Tus labios pasan por mi alma regando tu perfume.

 

 

Vamos a morirnos juntos de amor, es decir que vamos a vivirnos;

Porque a vos y a mí se nos ha perdido un paréntesis

Y vamos a vivirnos la vida sin encontrarlo.

Porque desde este encuentro-reencuentro

Mi casa se ha poblado de una multitud de tu presencia

De todas las mujeres que sos cuando estamos juntos:

Sospecho que siempre, es la medida de nuestro tiempo.

el pasado pisado

Me dices entre las luces del amanecer acurrucada en mis brazos

T´estranyo des que t´esperava

Y perlas del rocío empiezan a escaparse de tu mirada.

Dejame posar tus lágrimas sobre mis yemas

Para sacarlas a pasear en mis dedos por el aire;

Diamantes que pulió el invierno

Tus lágrimas se han bebido mis anhelos.

 

 

A vos y a mí se nos ha perdido un paréntesis antes del nacimiento,

Nos esperábamos dibujándonos el rostro en el sueño.

A vos y a mí se nos llena la boca de palabras sin inventar,

Se nos llena la piel de abrazos sempiternos.

Vos y yo sabemos, compañera,

que las estrellas se inventaron para nosotros

y que en cinco letras de un “te amo” cabe el universo.

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Ezequiel Olivary

 

 

 

Les teves paraules d´amor són el mar que navega la meva felicitat

 

 

AGUA (En nuestras manos)

 

 

Es el presente vaga ilusión

fina línea que separa

al pasado fosilizado

del futuro que devoramos.

Es el presente la explicación

de estar viviéndonos

así, en transitivo,

así de transitorio,

tan real como efímero

completamente paradójico;

es nudo que se desata

mientras le anudamos,

agua que se escapa de las manos

pero agua es al fin

que moja nuestras palmas.

Es el presente este paso que damos

ascendiendo columpiados

al enorme árbol que contiene los frutos

que llamamos futuro y devoramos

mientras en la raiz

los nutrientes que llamamos pasado

llenan con su humor agridulce

las frutas que tendremos en la mano

en el futuro

al que llamaremos presente

mientras se vuelve pasado.

 

Pero ¡que nos tenga cuidado el tiempo!

que no somos sólo transeúntes

ni tampoco meros pasajeros;

que no nos trae y no nos lleva.

 

¡que nos tenga cuidado el tiempo!

que en nuestras vivencias

presente-pasado-futuro

laten al ritmo de nuestro corazón

en una sanguínea gota

que es anticipo de eternidad

y que es evidencia

de que estamos vivos

viviéndonos sin cesar.

 

 

 

Ezequiel  Olivary